Fuente: Wikipedia (Expulsión de los jesuitas) / Wikipedia (Maimónides) / Trinity’s Eyes / Israel Elect

Los judíos habían vivido en España desde el siglo 4 a. C. y habían prosperado bajo los moros. Pero en 1391 el pueblo enardecido por las perniciosas actividades del “pueblo elegido” inició una lucha contra ellos. Acordaron pues los hebreos, por conveniencia, convertirse al cristianismo a fin de no ser señalados tan fácilmente. Estos falsos cristianos, con el paso del tiempo, llegaron a ser conocidos como “judeoconversos” o “marranos”.

Marrano es un término que hace referencia a los judíos conversos de los reinos cristianos de la península ibérica que seguían observando clandestinamente sus costumbres y su anterior religión. El criptojudaísmo de los marranos fue justificado por los rabinos con el argumento de que los judíos podían -e incluso debían- fingir convertirse a otra religión si creían en peligro su vida. Es bien sabido que la mentira no está proscrita por la ley judía.

Pronto la Iglesia se dio cuenta del fatal error que había cometido al aceptar en su seno a la tribu de Israel. Como era de esperar, la mayoría de estos conversos no eran sinceros. Pero ahora que podían pasar como cristianos estaban exentos de impuestos y restricciones. Eran por lo tanto más influyentes y poderosos que nunca. En lugar de resolver la cuestión judía, las conversiones en masa habían creado un nuevo problema: una poderosa clase media compuesta por judíos en secreto.

Aunque hubo intentos de integración sincera por parte de uno que otro judío, los judíos como grupo siempre buscaron mantener su supuesta “superioriad” frente a los demás. Ejemplo de estos intentos fue Maimónides, conocido en la cultura europea por su obra filosófica. La cual fue muy discutida por el judaísmo, entre otras razones, por la fuerte oposición de Moshé ben Maimón al fetichismo supersticioso de los cabalistas, y por estar a favor de una visión más racional de la fe, acorde con su influencia occidental aristotélica (es decir, no-judía). Solo por esto se le llegó a considerar hereje de su religión.

En su afan de dominio, y valiéndose de la mentira y la astucia, los criptojudíos se casaron con la nobleza y llegaron a los niveles más altos en el gobierno y la Iglesia. El fundador de los jesuitas, Ignacio de Loyola, era un converso, y así también sus sucesores Diego Laínez y Francisco de Borja. La mayoría de los conversos practicaban el judaísmo en secreto por lo que se les consideraba “judaizantes”.

Muchos judíos fueron atraídos por la “Compañía de Jesús” y se unieron en grandes números. El jesuita judío Juan Alfonso de Polanco, secretario personal de Loyola, fue el único presente a la muerte del fundador de la orden. De origen judío fueron también los jesuitas Francisco de Ribera y Manuel Lacunza, promotores ambos de teorías milenaristas, similares a las judaicas, basadas más en la resurrección de la carne y lo material, que en la importancia de una vida moral y espiritual.

Notando que habían llegado al poder las “tradiciones” judías de exprimir monetariamente (prestamos, usura) y corromper moralmente a sus huéspedes (prostitución, alcoholismo), el bastión del criptojudaismo, es decir la llamada “Compañía de Jesús”, fue expulsada innumerables veces de distintos reinos y territorios.

En 1594 la “Compañía de Jesús” fue expulsada de Francia por el rey Enrique IV. En 1605, de Inglaterra, por la reina Isabel I. En 1615, de Japón, por el shogun Tokugawa Ieyasu. En 1639, de Malta, debido a conflictos de poder, dentro de la iglesia católica, con la Orden de Malta.

Los jesuitas fueron expulsados del Reino de Portugal en 1759, acusados de instigar un atentado contra la vida del rey. Del Reino de Francia (nuevamente) en 1762, donde se consideró que defendían las doctrinas del laxismo o casuismo (es decir: relativismo moral) y tiranicidio. Nótese la similitud de estas doctrinas con la actual “teoría crítica”, creada por judíos para adoctrinar al pueblo contra todo tipo de autoridad tradicional.

Es famosa la expulsión de los jesuitas del Reino de España en 1767. Simultáneamente los jesuitas fueron expulsados del reino de Nápoles, y pocos meses después, en 1768, del ducado de Parma. También fueron proscritos por el propio papa Clemente XIV mediante el breve Dominus ac Redemptor, de 21 de julio de 1773.

Previamente los marranos de la “compañía” se habían visto inmersos en serios conflictos en Brasil debido a las reducciones jesuíticas, una especie de territorios independientes dominados por la “compañía”, que supuso expulsión de los jesuitas de Brasil en 1754.

En 1818 los jesuitas fueron expulsados del Reino Unido de los Países Bajos, en 1820 de Rusia, en 1828 de Francia, en 1834 de Portugal, en 1835 de España, en 1847 de Suiza, en 1848 de Austria, en 1850 de Colombia, en 1852 de Ecuador, en 1872 del recién constituido Imperio alemán en el contexto de la Kulturkampf contra la infiltración “católica” de ideales contraculturales en la política.

En 1873 fueron expulsados los jesuitas del reino de Italia (tras la culminación de la unificación italiana). En 1874 del Imperio Austro-húngaro. En 1880 de la Tercera República Francesa y en 1889 del Brasil. En 1901 fueron expulsados de Francia y en 1910 de Portugal.

Los marranos son el modelo original para masones y comunistas, quienes bajo diversas fachadas ocultan sus planes de dominio mundial. Y como los masones, podían reconocerse mediante especiales apretones de manos, e igualmente realizaban reuniones en secreto y por la noche para ensayar sus dogmas subversivos.

Había también gente sinceramente convertida como Santa Teresa de Ávila, la mística católica más reconocida. Pero irónicamente, cuando los Reyes Católicos instauraron la Inquisición en 1478, convertidos “sinceros” tomaron la delantera. No debemos olvidar a Tomás de Torquemada, que era descendiente de una familia judía, o su asistente marrano Diego de Daza. Ambos eran conocidos como violentos y sanguinarios, muy acorde a su religión talmúdica disfrazada de cristianismo. La Inquisición es considerada uno de los acontecimientos más traumáticos en la historia judía, pero esta institución católica NO tenía poder sobre los judíos, solo sobre los cristianos, conversos o no.

Todo el mundo sabía que los marranos eran cristianos de conveniencia. La ficción de obediencia a los valores católicos se transformo en un acuerdo comercial. La banca, antes judía, se convirtió en una institución “cristiana” con la cual los emperadores, duques, obispos y jefes de gobierno, de manera “segura” podían hacer negocios. Se dice que la Orden de los Caballeros Templarios, considerados precursores de la banca moderna, concluyó sus días infiltrada hasta la cúspide por criptojudíos.

La verdadera historia del mundo es la historia de cómo algunos ricos banqueros judíos y sus aliados no judíos masones han conspirado para establecer la dictadura del gobierno mundial que empieza a perfilarse. Judíos o marranos siempre han dominado el comercio. Sus aliados naturales son las aristocracias locales, las cuales, luego de sucesivos matrimonios interraciales, se han hecho más judías que locales. Las familias reales de Europa son en parte judías. Por ejemplo, el príncipe Carlos de Inglaterra fue circuncidado por un Mohel judío.

Ahora estamos viendo un resurgimiento del sistema feudal, donde las masas sirven a este pequeño grupo de super-ricos pervertidos. Educación y medios de comunicación enseñan a los siervos a abrazar su agenda. Policías y soldados armados obedecen sus órdenes. Éste es el nuevo orden mundial diseñado por los judíos para controlar el mundo, como lo prescribe el Talmud, su libro sagrado.

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