Fuente: Terrae Antiqvae / Historia Universal / La Gran Época

La Mujer del Peñón es un resto óseo hallado en Peñón de los Baños, Ciudad de México. El cráneo y el esqueleto casi completo fueron descubiertos en el año 1959. En ese momento no pudo ser fechado, precisamente, por la falta de tecnología moderna. Los huesos fueron llevados a la colección del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México

Silvia González, arqueóloga mexicana de la Universidad John Moores de Liverpool, responsable de una reciente investigación con carbono 14, admite que su descubrimiento revolucionó la idea generalmente aceptada sobre el poblamiento de las Américas. Los primeros americanos pudieron haber pertenecido al grupo europeo.

El laboratorio de investigación de la Universidad de Oxford y el Departamento de Arqueología de la Universidad John Moores de Liverpool dieron al cráneo de la Mujer del Peñón una antigüedad de unos 13 000 años, lo que pone en entredicho la teoría del asentamiento primitivo en América.

El cráneo perfectamente conservado pertenecía a una mujer de unos 25 años, que murió durante el último periodo glacial en un lago que ocupaba la llanura en la que ahora se extiende una localidad cercana a la Ciudad de México. La Mujer del Peñon sería descendiente de antepasados europeos del periodo Solutrense, que cruzaron el océano Atlántico siguiendo las heladas costas hace unos 15.000 a 20.000 años.

El profesor Dennis Stanford, de la Smithsonian Institution, en Washington DC, y el profesor Bruce Bradley, de la Universidad de Exeter han sostenido durante mucho tiempo que los seres humanos de la Edad de Piedra eran perfectamente capaces de hacer el viaje de 1500 millas a través del hielo del Atlántico, pero hasta ahora las pruebas eran relativamente escasas para apoyar su pensamiento.

Sin embargo, nuevos descubrimientos en Maryland, Virginia, y otros lugares de la costa este de América, así como las pruebas químicas de un cuchillo de pedernal hallado en Virginia, han comenzado a transformar la situación. Ahora los arqueólogos están empezando a investigar media docena de nuevos lugares en Tennessee, Maryland, e incluso en Texas, y se espera que estos lugares proporcionen más pruebas.

El análisis químico llevado a cabo en un cuchillo de piedra de estilo europeo, hallado en Virginia en 1971, reveló que se hizo con pedernal originario de Francia. Además, una notable serie de herramientas de piedra de estilo europeo, las cuales datan entre 19.000 y 26.000 años atrás, fueron descubiertas en seis lugares a lo largo de la costa este de Norteamérica.

Stanford y Bradley han propuesto que gentes de la Edad de Piedra de Europa occidental emigraron a América del Norte en tiempos de la Edad del Hielo, desplazándose por encima de la superficie del hielo o en barcas a lo largo del borde de la parte congelada del Atlántico Norte. Ellos han presentado pruebas detalladas de su teoría en el libro titulado “Al otro lado del hielo Atlántico”.

En el apogeo de la Edad del Hielo, alrededor de tres millones de kilómetros cuadrados del Atlántico Norte estaban cubiertos de un hielo espeso durante todo el año o parte del mismo. No obstante, la zona de cambio estacional, donde el hielo finalizaba y comenzaba el océano abierto, habría sido extremadamente rica en recursos alimenticios: elefantes marinos migratorios, aves, peces, y los ahora extintos pingüinos del hemisferio norte.

Otro de los argumentos clave para esta propuesta es la ausencia total de cualquier actividad humana en el noreste de Siberia y Alaska antes de alrededor 15.500 años atrás. Si las gentes de Maryland y de otras partes de la costa este, de hace 26.000 a 19.000 años atrás, habían llegado de Asia, y no de Europa, el primer material, datado con 19.000 años, debería haber aparecido en las zonas del norte, pero nada ha sido encontrado.

Aunque los europeos de la cultura Solutrense bien pudieron haber sido los primeros americanos, tenían una gran desventaja en comparación con los indios originarios de Asia, quienes entraron en el Nuevo Mundo a través del estrecho de Bering o a lo largo de la cadena de las Islas Aleutianas 15.500 años atrás.

Mientras que los autores de la cultura Solutrense sólo habrían tenido una ventana en la Edad del Hielo a lo largo de 4500 años para llevar a cabo su actividad migratoria, los indios originarios de Asia tuvieron unos 15.000 años para hacerlo. Es más, los dos últimos tercios de ese período de 15 milenios fue climatológicamente mucho más favorable y un número sustancialmente mayor de asiáticos fueron, por lo tanto, capaces de migrar.

Como resultado de estos factores, las gentes del Solutrense nativo de América (de origen europeo) fueron o bien absorbidos en parte por los recién llegados, o bien borrados sustancialmente por ellos, ya sea físicamente o a través de la competencia por los recursos. Algunos marcadores genéticos de la Edad de Piedra de los europeos occidentales simplemente no existen en el noreste de Asia, pero sí en pequeñas cantidades entre algunos grupos de indios norteamericanos.

Las pruebas científicas sobre ADN antiguo extraído de esqueletos de 8000 años de antigüedad, procedentes de Florida, han puesto de manifiesto el alto nivel de una clave de probable origen europeo en un marcador genético. También hay un pequeño número de grupos aislados de nativos americanos cuyas lenguas no parecen estar relacionados de ninguna manera con indios americanos originarios de Asia.

Pero la mayor cantidad de pruebas es probable que provenga de debajo del mar: la mayoría de las áreas donde el Solutrense podría hallarse están ahora 100 millas mar adentro. Las líneas de la costa de hace 20.000 años contienen mucha de la evidencia dejada por estas primeras personas, pero ahora están bajo el océano. Esto también es el caso en Europa.

Según Bruce Bradley “ahora tenemos pruebas muy sólidas de que la gente vino de Europa al Nuevo Mundo hace unos 20.000 años”. Alrededor de 5000 años antes que los indios americanos.

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