Fuente: Libertad Digital

En los países comunistas durante la segunda mitad del siglo pasado, la propaganda del régimen destacaba el importante papel que había desempeñado la mujer en la construcción de la sociedad socialista, y su supuesta liberación de las “ataduras del hombre y la propiedad privada de las sociedades burguesas”.

Sin embargo, fue precisamente en los países del bloque comunista , donde las mujeres perdieron todos sus derechos y libertades. En la Bulgaria comunista, por ejemplo, miles de mujeres fueron enviadas a campos de concentración por razones como estas: “quiere divorciarse de su marido”, “se viste de forma provocativa y moderna”, “escucha música imperialista” o “espera en los puertos marineros estadounidenses para escapar con ellos”, etc.

Hace 70 años los comunistas llegaron al poder en el país balcánico de forma violenta, y en unos pocos meses asesinaron a miles de personas contrarias a las ideas de la izquierda. Fue también en 1944, cuando el régimen dictatorial comunista creó los primeros campos de concentración para consolidar su poder eliminando los “elementos reaccionarios”. Entre 1944 y 1962 había en Bulgaria más de 90 campos de concentración, y en una decena de ellos también encarcelaron a mujeres.

El campo de concentración más duro fue el de Lovech, más conocido como “la cárcel de la muerte”. Nikola Dafinov, uno de los supervivientes del aquel terror, contó a Libertad Digital que en Lovech había más de 150 mujeres, que trabajaban en la cantera junto con los hombres. “Murieron al menos 50 mujeres, bien porque les asesinaban por no cumplir la norma diaria, bien porque sus cuerpos no aguantaban las cargas.”

Cada día las mujeres tenían que cavar 5 metros cúbicos de tierra para que los hombres encarcelados pudieran sacar piedras. Su comida diaria consistía en sólo 400 gramos de pan y un poco de sopa o agua. Uno de los torturadores, Petar Gogov, reconoció durante un juicio en 1990 que las condiciones en la cárcel eran insoportables. “Muchos presos murieron por la fatiga y el cansancio. La jornada laboral era muy dura. Recuerdo que las mujeres tenían que cavar cinco metros cúbicos de tierra y trasladarla luego a 30 metros de distancia. Era una norma imposible para cualquier mujer.”

Además, las encarceladas tenían prohibido ir al baño durante las noches, por lo que tuvieron que utilizar dos cubos. Las mujeres, que sobrevivieron al terror de Lovech, recuerdan también que los vigilantes las obligaban a correr llevando enormes piedras o con carretillas llenas de tierra. Cuando ya no podían aguantar, los comunistas las pegaban y torturaban.

Una de estas mujeres fue Raina Gueorguieva que fue encarcelada en el campo de concentración de Lovech por haber intentado divorciarse de su marido. “A los policías comunistas de la cárcel les encantaba levantarnos las faldas y golpearnos. Se divertían mucho cuando nos obligaban a correr llevando piedras enormes. Muchas perdimos la conciencia”.

A pesar de que fue golpeada con crueldad en numerosas ocasiones, el peor momento de la joven Raina fue cuando tuvo que presenciar el brutal asesinato de otra mujer encarcelada, que se llamaba Dina Pitzina. “Un día llegó a la cárcel una mujer que tenía sobrepeso y que no podía cumplir con la norma diaria de cavar 5 metros cúbicos de tierra. Entonces, una de las vigilantes llamó a Gazdov para decirle que esta mujer no quería trabajar. Entonces él dijo que había “que eliminarla”. Después de recibir la orden, una de las vigilantes empezó a golpearla con una vara, y luego metió la vara en su boca y empujaron hasta que a la pobre mujer se le salieron los intestinos. Los vigilantes dejaron su cuerpo desnudo en la barraca donde dormíamos hasta que al día siguiente se le ordenó a algunos presos enterrarla.

Otra superviviente del terror comunista en Lovech, Lyliana Popova, fue encarcelada por intentar escapar a la República Federal de Alemania. “Al llegar a este campo de concentración, lo primero que vi fue como el policía Gazdov pegó una paliza a una mujer llamada Yodka. La golpeó varias veces en los pechos con una vara. La mujer no dejó de vomitar sangre durante toda la noche”.

Popova recuerda con dolor que cuando llevaba apenas unos días en el campo intentó suicidarse al saltar de la cantera más grande. “Los vigilantes me detuvieron. Ni siquiera me permitieron suicidarme. Me dijeron que sólo ellos tenían derecho a decidir si yo iba a vivir o no. A causa de este accidente, decidieron castigarme al golpearme por todo el cuerpo.”

Después de la caída del régimen en 1989, Popova contaría al periodista Hristo Hristov un incidente que también tuvo lugar en el campo de concentración de Lovech, y que nunca podrá olvidar.”En la cárcel de Lovech conocí a una mujer, que se llamaba Radka. Era una mujer muy bajita e inofensiva, pesaba 35 kilos como mucho. Un día intentó escapar, pero los vigilantes la detuvieron y la dejaron para que se la comieran los perros. De la pobre mujer no quedó nada” recordaba Popova.

Al campo de concentración de Lovech también fueron enviados varios miembros de una misma familia como en el caso de los Bushevi. Ivanka y Boris Bushevi se habían casado en 1958, pero sólo tres años más tarde fueron enviados al campo de concentración de Lovech. La razón de su encarcelamiento fue el hecho de que Boris Bushev había robado una bicicleta. Ivanka sobrevivió al terror comunista de Lovech, mientras que su marido fue asesinado.

Busheva recuerda atemorizada que una vigilante llamada Totka Nesheva las golpeaba todos los días sin razón alguna. “Un día Nesheva me ordenó que pegara a otra encarcelada, una mujer joven, y que metiera una vara en su vagina hasta asesinarla. Me negué a hacerlo, por lo que dos vigilantes me pegaron con una correa durante horas.”.

No obstante, la pesadilla de Ivanka Busheva sólo acababa de empezar. “Una segunda vez me torturaron y pegaron con crueldad porque ayudé a Nadia Ivkova, de Sofía. Le habían pegado tanto que todos la dimos por muerta. Yo limpié sus heridas, y cuando Gazdov y Gogov se enteraron de ello, decidieron castigarme al pegarme con una enorme correa”.

Cuando la cárcel de Lovech fue clausurada, muchas mujeres fueron trasladas a un campo de concentración exclusivamente para mujeres. Pocas mujeres sobrevivieron para contar sus trágicas historias en Skravena. Historiadores y fiscales coinciden en que todavía falta mucho por conocerse sobre las atrocidades comunistas en los campos de concentración y lamentan que muchos de los archivos fueran destruidos.

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