Fuente: Grand Lodge / Aldea Aria 88 / Wikipedia / Web Archive

El Ku Klux Klan, conocido también como “El Imperio Invisible”, es el nombre que se adjudican diferentes organizaciones, mayormente en los Estados Unidos de América, que aseguran ser herederos ideológicos del Ku Klux Klan original, una fraternidad exclusiva para hombres blancos y cristianos fundada en 1865 tras la Guerra de Secesión por seis veteranos del Ejército Confederado. La mayoría de las actuales organizaciones del Ku Klux Klan se proclaman identitarias, nacionalistas blancas, antisionistas, anticomunistas y antihomosexualistas.

El Ku Klux Klan no es exclusivo de los Estados Unidos de Norteamérica, tiene capítulos oficiales en países como Canadá, España e Italia. Contrario al mito popular (o sionista) y como demuestra lo antes mencionado, no es anticatólico, aunque si se encuentra opuesto, como cualquier grupo nacionalista, a la inmigración ilegal en su país.

Usualmente se acusa al Ku Klux Klan de ser una herramienta de la masonería. Se habla principalmente de Albert Pike, conocido masón y autor de varios libros sobre esa organización, sin embargo Pike jamás formó parte del Klan y fue recién en 1905 cuando Walter Lynwood Fleming añadió su nombre a un listado (basado solo en rumores) de miembros “famosos” del Klan. Dicho listado apareció como apéndice a la reedición de un libro sobre el Klan que Fleming deseaba promover. Lamentablemente Pike había fallecido 14 años antes y no pudo enmendar esta inadecuada inclusión.

Se habla también de William Joseph Simmons, fundador del segundo Klan, como miembro activo de la masonería. En realidad se sabía que Simmons perteneció a diversas organizaciones fraternales, sin embargo no hay referencias claras de que alguna de ellas haya sido la de los masones. Lo que sí es cierto es que, cansado y decepcionado de lo superfluo, histriónico y poco práctico de dichas organizaciones, es que decidió refundar el Ku Klux Klan en 1915.

Las actuales organizaciones herederas del Ku Klux Klan no tienen vínculos o conexión alguna con la Masonería. Aunque es muy probable que algunos masones se vean atraídos por el Klan. Lo que sí es cierto es que notables miembros del Ku Klux Klan como David Lane, David Duke o Don Black (creador del foro Stormfront) definitivamente han demostrado ser genuinos defensores del nacionalismo blanco y de la lucha contra el progresismo impuesto por el sionismo mundial, el cual es promovido y defendido por los “ideales” masónicos.

El Ku Klux Klan no apoya un imperialismo estadounidense, cuyo gobierno considera ocupado por los sionistas, sino que promueve una política aislacionista en la cual los Estados Unidos no deberían intervenir en los asuntos internos de otras naciones.

Aunque se les ha acusado de racistas y antisemitas por el sistema y los medios controlados por los judíos. Ellos mismos suelen definirse simplemente como racialistas, sepratistas blancos y antisionistas cuyas posturas no son incompatibles con la democracia, la libertad, ni la constitución americana. No tienen relación directa con el Nacionalsocialismo, sin embargo en los últimos años el Klan ha colaborado e intercambiado miembros y símbolos con diversos movimientos nacionalsocialistas.

Todo comenzó el 24 de diciembre, en Nochebuena de 1865. Tras el fin de la guerra civil norteamericana fue creado el primer Klan. Originalmente fueron seis veteranos ex-miembros del Ejército Confederado del Sur (John C. Lester, John B. Kennedy, James R. Crowe, Frank O. McCord, Richard R. Reed, y J. Calvin Jones). Indignados con la situación en su pueblo, Pulaski, Tennessee, asolado por la delincuencia afroamericana en los años de la postguerra, tuvieron la iniciativa de organizar un grupo de acción con el fin de reconstruir sus devastadas tierras, tradiciones, valores y derechos perdidos.

El primer Klan, al igual que sus posteriores reencarnaciones, jamás ha tenido una organización centralizada, por lo que cada grupo por separado ha tomado siempre sus propias decisiones de acuerdo a sus necesidades, eso si, siempre en defensa de los valores tradicionales, religiosos y raciales de la sociedad norteamericana. Esta poca coordinación ha hecho del Klan un ente inasible para sus enemigos, al que no pueden destruir eliminando solo las cabezas visibles o las agrupaciones más grandes.

Pero en los inicios del “Imperio Invisible” esto fue aprovechado por bandas armadas de ladrones que comenzaron a cometer sus fechorías bajo el disfraz del anonimato que les proporcionaba colocarse una capucha blanca cualquiera para culpar así a los miembros del Klan. En 1870 los anti-racistas e igualitaristas norteamericanos acusan al Ku Klux Klan de ser una organización terrorista y las autoridades, controladas por la dictadura monetaria de la judería, prohíben sus actividades.

45 años después, en 1915, el doctor William J. Simmons, inspirado por la película “El Nacimiento de una Nación” del director D. W. Griffith, donde se rendía tributo al primer Klan, organiza lo que sería el núcleo del nuevo Klan. En vísperas del Día de Acción de Gracias de 1915, junto a quince compañeros, todos con capuchas blancas y puntiagudas, construyen un altar en la cima de la Stone Mountain, cerca a Atlanta, y encienden en llamas una cruz de madera.

En pocos años el segundo Klan se convierte en una fuerza política importante al sur de los Estados unidos, y cuenta con varios diputados y senadores. Para tener una idea de su poder, en 1923 el KKK contaba con 200.000 miembros sólo en Nueva York y planteaba que EE.UU. tenía millones de indeseables compuestos, entre otros, por 10 millones de negros y 4 millones de judíos.

Gracias a su implacable éxito, en 1925 el nuevo clan recibe el primer gran golpe a manos de sus enemigos. El “Gran Dragón” de Indiana, David Curtiss Stephenson, es acusado de violar y asesinar a Madge Oberholtzer. Sin embargo, como lo relata Robert A. Butler en su libro “So They Framed Stephenson” de 1940, los interrogatorios de la época a los miembros del Klan, que realmente lo conocían de manera personal, y en especial a las mujeres, muestran que ellos dudaban de la víctima y apoyaban a Stephenson.

Los reportes periodísticos (a excepción del Indianápolis Times que era abiertamente contrario al KKK) publicaban más ataques contra la personalidad de la fallecida que contra el líder de Indiana. Además está probado sin lugar a dudas y es por todos acepado que la verdadera causa de la muerte de la señorita Olberholtzer fue producto de un intento de suicidio. Aún así esto le costó décadas en prisión a David Curtiss Stephenson.

En 1939 el veterinario de Indiana, James Colescott, toma las riendas de la principal organización del Klan. La imagen del KKK es constantemente atacada por la proganda sionista que desea que los norteamericanos participen en la lucha contra Adolf Hitler en Europa. Colescott no ocultaba su simpatía por las organizaciones nacionalsocialistas y fue perseguido por sus esfuerzos para impedir la intervención estadounidense en la Segunda Guerra Mundial.

En 1944 los enemigos de siempre, al no poder silenciar a sus opositores, y a falta de mejor excusa, obligan al Ku Klux Klan de Colescott a pagar 685.000 dólares por concepto de impuestos vencidos. Esto supuso el ahogamiento financiero de la organización, lo que incapacitó su accionar por algún tiempo.

El Movimiento de Derechos Civiles de los negros dio lugar a un resurgimiento del Klan en la década de 1950. Y desde entonces hasta el día de hoy, a pesar de ser perseguidos y demonizados por la prensa judía, diversos grupos constituidos permanecen activos. El KKK se halla en 14 países más y en la actualidad existen entre 30.000 y 70.000 simpatizantes sólo en los Estados Unidos aunque no se conocen cifras exactas. Según el FBI 6.000 miembros activos radicales del KKK están disgregados en 158 diferentes facciones y aproximadamente 900 agrupaciones menores ubicadas, en su mayoría, en los estados del sur.

Los actuales miembros del Ku Klux Klan organizan asiduamente marchas anti-inmigrantes y distribuyen panfletos y publicaciones independientes, así como videos y emisiones radiales que son difundidas en diversos sitios de internet. Los ideales originales del Klan siguen vigentes. Como dijo Thomas Robb, director nacional de los Caballeros del Ku Klux Klan: “Llamo a mis caballeros a defender la ley y orden cristianas, el amor a la familia y a la nación. Estos son los principios de la civilización occidental cristiana. Hay una guerra para destruir estos principios. Recemos para que nuestra gente vea el error que ha cometido y recupere el sentido de la lealtad”.

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