Fuente: Consciencia-Verdad

Un tópico del que apenas se discute, es el de la agresión hostil que debes soportar, si te atreves a tratar sobre ciertas sensibilidades judías. No hablo de la racionalización sofisticada que puedas encontrar en los medios informativos principales, o de las tácticas difamatorias de organizaciones como la ADL o la SPLC. No, estoy hablando de agresiones personales. Hay algo absolutamente primario en ello.

A los judíos norteamericanos se les entrena desde la infancia a interactuar con los no judíos con engaño y de forma arrogante, coordinados unos con otros, para destruir emocionalmente a los Gentiles y a los críticos de Israel, así como adicionalmente destruir sus carreras e interferir en sus relaciones sociales. Realmente esto es algo deliberado, malvado, es un comportamiento planeado y motivado por una furia narcisista farisaica.

El problema es que a los Gentiles se les enseña a través de la presión y violencia emocional ejercida por los medios de comunicación y el sistema educativo a ser muy sensibles al sufrimiento judío, así cuando un sionista se indigna porque un gentil cuestiona su visión del mundo, el gentil debe entonces luchar contra su propio ser en una dura batalla con su “judío interior” que le hace sentir inadecuado e intimidado. Pero al judío no le importa si hiere a otros. A los judíos solo les preocupa lo que es bueno para los judíos.

Si mencionas cortar el dinero a Israel o si mencionas el posible compromiso de vivir con los palestinos como iguales en un solo estado, se enfurecen y empiezan a usar tácticas intimidatorias, a menos que tengan alguna razón para temerte, en cuyo caso te evitan y te denuncian a las autoridades, intentan que te arresten o intentan destruir tu carrera o tu estatus social mediante la calumnia.

Todos los sionistas creen en el mito de los “1000 años de sufrimiento judío” y creen que el mundo les debe una compensación por el sufrimiento “único” de sus antepasados. Es un punto de vista loco y criminal. Resuelven sus contradicciones entre sus creencias de que son los tipos buenos y lo que realmente les están haciendo a sus vecinos, tanto en Oriente Medio como en los EEUU, desarrollando problemas de salud mental. Muchos sionistas son esquizofrénicos funcionales.

Estas tácticas no se restringen solo a los críticos del sionismo. Rápidamente uno se da cuenta que la reivindicación de la legitimidad de la identidad blanca y sus intereses produce un aluvión de hostilidad. Esto a pesar del hecho que todo el espectro político judío apoya fuertemente el sionismo racial.

Los medios de comunicación constantemente presentan imágenes del sufrimiento judío (hay un exceso de películas sobre el Holocausto). Pero los medios ignoran otras situaciones, como por ejemplo las primeras décadas de la URSS y ahora en el Gran Israel, donde los judíos han infligido un sufrimiento horrible.

Es estremecedor leer el libro de E. Michael Jones “El espíritu revolucionario judío”. Su relato de violencia judía ejercida contra los no judíos en el mundo antiguo, particularmente la persecución de Cristianos mucho antes de que los Cristianos tuvieran ninguna influencia en la política de Roma. Las quejas de los Cristianos sobre los judíos no eran estereotipos basados en la memoria histórica, sino que surgían de la experiencia directa.

Los no-judíos absorben las imágenes de los medios y se sienten culpables e intimidados emocionalmente. Acaban identificándose con el agresor como una esposa maltratada. Los no-judíos siguen a su “judío interior” porque han internalizado las imágenes del sufrimiento judío. Por tanto ayudan y justifican la brutalidad y agresión judía.

Los no judíos que persisten en criticar a la comunidad judía organizada son amenazados con perder su fuente de ingresos y acabar en el ostracismo social. La comunidad organizada judía no cree en la libertad de expresión. Es importante recordar que cuando los judíos dominaban en la URSS en las primeras décadas de la revolución, el gobierno controlaba los medios de comunicación, se prohibió por ley el antisemitismo, hubo asesinatos masivos de Cristianos y se destruyeron iglesias Cristianas e instituciones religiosas.

La gente honesta acaba dándose cuenta de que cuando se trata de cuestiones críticas como Israel o la América multicultural, las divisiones entre los judíos son una ilusión. Como dice Joachim Martillo, marido de Friedemann, “los Judíos que quieren ser seres humanos decentes no tienen otra opción que renunciar a ser judío y servir a la lucha antisionista ya.”

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