Fuente: Tsunami Politico

Es conocida para todos la famosa oposición existente entre estas dos fuerzas basadas en cosmovisiones que se nos muestran como antagónicas, por un lado el capitalismo de tipo liberalista y por el otro el socialismo de tipo marxista conocido también como comunismo moderno. La mayor confrontación de estos modelos se produjo en la llamada Guerra Fría con EEUU por un lado y la URSS por el otro. Pero no todo es lo que parece.

Luego de la Primera Guerra Mundial un grupo de brillantes germanos que sufrían en carne propia los efectos devastadores de este “germen” cuyo síntoma notable y más fácilmente apreciable a los sentidos, fue y es esta suerte de confrontación entre estos modelos “opuestos” antes nombrados, donde por momentos uno impera sobre el otro, advirtieron y pusieron en relieve una verdad fundamentada en hechos reales: tanto el sistema capitalista liberal como el socialismo marxista tenían un mismo origen y estaban respaldados y promovidos por una misma fuerza que los superaba a ambos y no era atacado ni por el socialismo marxista ni por el capitalismo liberalista. Esta fuerza, que promovía este choque y este caos eran las finanzas internacionales.

Los grandes banqueros internacionales sostenían el capitalismo llevándolo cada vez más hacia el liberalismo, y a su vez promovían y sostenían también la vertiente marxista del socialismo. A primera vista esto puede parecer una flagrante contradicción ¿Por qué los más poderosos banqueros financiarían a fuerzas marxistas que se oponían duramente al capitalismo?. Y Aquí está el gran detalle, aún si triunfara el comunismo de inspiración marxista los banqueros internacionales seguirían siendo los amos opresores, puesto que Marx jamás criticó el capital generado por el interés del dinero ni la concepción del dinero entendido como una mercancía más que se puede intercambiar como cualquier otra.

Ambos sistemas (o mejor dicho modelos de dominio) están basados en una cosmovisión materialista donde el motor de toda actividad humana se explica por causas y motivaciones económicas, y donde la riqueza y la pobreza son las cuestiones más importantes de la vida humana, mientras que todas las demás cuestiones son meras “superestructuras”. Ambos modelos pretendían expandirse por el mundo abarcando y conquistando todos los países del mundo. Ambos modelos no reconocen fronteras, ni naciones, ni razas.

Ambos modelos tienden en mayor o menor medida a destruir la vida religiosa y la debilitación de la fe, el marxismo es declaradamente ateo, y el capitalismo liberalista reconoce a un solo dios: el dinero. Ambos modelos son fuertemente igualitaristas, da lo mismo si es sabio, ladrón, justo o injusto, genio inventor o estafador usurario, todos son iguales bajo la democracia, el mercado y el gobierno “proletario”. Ambos modelos crean antagonismos entre las clases sociales, y privilegian la lucha social antes que la pertenencia a una nación.

El liberalismo ve con admiración a la gente rica, sin importar el medio a través del cual ésta obtuvo su riqueza, ni siquiera cuando se logra explotando seres humanos, a esto le llaman “maximizar beneficios”, no le interesa la raza ni la nación del rico, un negro o un judío puede formar parte del club de elite mientras tenga dinero. Por otro lado el marxismo adula a la gente pobre sin importar si algunos son también criminales, vagos o incapaces, tampoco le interesa la nación ni la raza, y vive llorando por todos los pobres sin importar nada más. Ambos modelos fomentan directamente sociedades multirraciales y multiculturales.

Ambos modelos forman parte de un mismo sistema basado en una falsa oposición (dos caras de una misma moneda). Este sistema dualista distorsiona y manipula la facultad del libre albedrío, cualquiera de las opciones que podemos “elegir libremente” fueron preconcebidas para servir a un mismo fin; beneficiar a un mismo sistema que lleva a los pueblos a la ruina y su autodestrucción. La libertad es un mito. ¿Dónde está la libertad? No solo algunas religiones pueden funcionar como opios para los pueblos, sino también las ideologías que incluso se hacen llamar científicas. Solo reconocemos la libertad como liberación, como emancipación de la ilusión. Descubrir y conocer esta trampa nos hace más libres mentalmente.

Tras ambos modelos, capitalismo y comunismo, están las finanzas internacionales y estas son a su vez el instrumento de una raza, un pueblo que desea apoderarse del mundo. Lo criticable no es solo que se pretenda el dominio global, muchos pueblos ya lo habían intentado. Lo criticable es que este pueblo pretende hacerlo creando un caos total en el mundo, invirtiendo toda ley natural, todo valor moral, todo lazo social noble y humano, fomentando la destrucción de todos los valores tradicionales, promoviendo la inmigración alógena, y los matrimonios interraciales, la perversión sexual, el alejamiento de la mujer del hogar, la destrucción de la familia, el aborto, entre otros medios.

Lionel Nathan Rothschild el gran banquero internacional, era judío, esto lo puede verificar cualquiera, otro hecho que ya es conocido es que Karl Marx también era judío, se llamaba Kissel Mordekay, y esto no es ningún secreto. Lo que suele esconderse o acallarse es un hecho notable: el gran cabecilla e ideólogo Kar Marx, líder “revolucionario” y creador del comunismo moderno, fue financiado por aquel poderoso banquero internacional, es decir Marx fue financiado por el banquero de la misma tribu.

Esto lo admite el judío Paul Koch cuando dice “El dato que no suelen recoger las enciclopedias, aunque los originales se guarden en las colecciones de documentos del British Museum, es que fue Nathan Rothschild quien firmó los cheques de la llamada Liga de los Hombres Justos, con los que Marx fue gratificado por la elaboración de sus famosas obras”. Pero como no es prudente basarnos solo en lo que dice un hebreo -incluso cuando parece decir la verdad- veamos otras fuentes y datos de la realidad.

Mikhail Bakunin era un socialista imbuido en el anarquismo teórico, se unió en 1842 en París al grupo de Karl Marx y Pierre-Joseph Proudhon, siendo cofundador de la Primera Internacional. El gran hecho es que rompe su relación con Marx al descubrir la trama oculta y la finalidad oscura y soterrada del socialismo marxista, abría así no solo una disputa política sino una enemistad manifiesta. Su revelación fue hecha pública en su “Carta a los internacionales de Bolonia” de diciembre de 1871 exponiendo a Marx como lo que realmente era, un representante oculto de los intereses judeo-mesiánico-racistas.

Bakunin señala entre otras cosas la relación entre éste con los Rothschild y los judíos en general: “Como son los judíos en todos los lugares, agentes de comercio, académicos, políticos, periodistas, en una palabra correctores de literatura, a la vez que intermediario de las finanzas, ellos se apoderan de toda la prensa de Alemania comenzando por los periódicos de los monárquicos mas absolutistas hasta de los periódicos absolutistas radicales y los socialistas, y desde hace mucho tiempo reinan en el mundo del dinero y de las grandes especulaciones financieras y comerciales: de esa forma, teniendo un pie en el banco, acaban de colocar en estos últimos años el otro pie en el socialismo. Esto debe parecerse extraño. ¿Qué pueden tener en común el socialismo y el gran banco? Es que el socialismo autoritario o comunismo de Marx busca una fuerte centralización del Estado, y allí, donde exista la centralización del Estado, debe haber necesariamente un Banco Central del Estado, y allí, donde existe tal Banco, los judíos siempre estarán seguros de no morir de frío o de hambre”.

No obstante esta trama silenciada de la historia toma relieve público universal a partir de la irrupción nacionalsocialista en la historia alemana y mundial y es vuelta a silenciarse, censurarse y hasta distorsionarse luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial en 1945 hasta nuestros días, donde el tema no puede tocarse ni tratarse aun objetivamente, sin que un ejército de periodistas de la tribu y sus seguidores alienados saquen a relucir la bandera y la chicana moral de los 6 millones de gaseados, anulando así toda opinión libre objetiva e imparcial. Pero la verdad siempre termina saliendo a luz revelándose contra los amos del engaño y la oscuridad.

Sea apostando al capitalismo liberalista o al comunismo marxista, existe un solo ganador: el judío internacional. Por ello Adolf Hitler posee una pésima imagen, pues él fue el creador de una verdadera y genuina oposición al sistema para salir de esta trampa bipolar. Hitler propuso un socialismo que en oposición del internacionalista-judío de Marx bregaba por la nación, un socialismo nacionalista, por ello llamó a su partido político nacionalsocialismo. Él pensaba que si el bien común era realmente promovido desde el estado dentro del marco de la nación y la raza, la lucha maniquea entre opresores y oprimidos debería desaparecer debido a que la supervivencia racial de toda la nación era más importante que cualquiera de sus partes.

El nacionalsocialismo bregaba por un estado poderoso, pero hizo la salvedad de que el mismo solo era un medio para un fin, este fin era la conservación eugenésica de la raza blanca. En el plano económico se rompía con el sistema dual que protegía las finanzas internacionales de la “secta explotadora”, atacando doctrinalmente desde el principio el concepto explotador del interés del dinero, y todo tipo de actividad especulativa, beneficiando por otro lado solo la economía productiva real. A los especuladores que creaban hiperinflaciones y se enriquecían a costa de la pobreza del pueblo se los mandaba a trabajar a los campos de concentración. Sin dudas fue un gran cambio de ambiente, claramente hostil para todo tipo de parásitos sociales.

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