Fuente: Verdades que ofenden / Plataforma Civico Radical / Minuto digital

La villa vizcaína de Guernica ha pasado a la Historia no tanto por el bombardeo realizado por la Legión Condor alemana sobre ella el 26 de abril de 1937, sino por la propaganda que ha sepultado la verdad. La historiografía de izquierdas falseó datos. El cuadro de Picasso y las novelas hicieron el resto. El trabajo de Jesús Salas Larrazábal sobre el bombardeo aporta datos que desmienten a autores anglosajones como Herbert Southworth o el novelista Max Morgan-Witts, coautor con Gordon Thomas de “El día en que murió Guernica”.

En primer lugar Guernica sí tenía interés militar, la propaganda de izquierdas ha insistido en que se trataba de una población indefensa. Pero la villa no sólo tenía interés per se (fábrica de armas y cuarteles), sino que su toma inmediata habría permitido copar a grandes unidades del ejército republicano, lo que habría precipitado el final de la campaña en Vizcaya. Guernica era un nudo de comunicaciones y, aunque no se pretendía con la operación cambiar el curso de la guerra, sí se quería facilitar la ofensiva terrestre que se iba a llevar a cabo.

El historiador británico Herberth Southworth afirma que el ataque duró tres horas ininterrumpidas, cuando es sabido que los aparatos germanos de la época no tenían tanta autonomía de vuelo. El tiempo máximo de permanencia en el aire de los cazas de acompañamiento era inferior a las dos horas y media, lo que no les daba tiempo de bombardear Guernica, volver a Burgos, recargar, y regresar a la villa en menos de tres horas. Todo indica que duró apenas unos minutos.

El New York Times tituló su información sobre el bombardeo diciendo que la “Histórica ciudad vasca fue destruida, aviones rebeldes ametrallan a civiles”. Pero era materialmente imposible hacerlo porque las calles del casco urbano de Guernica no tenían ni la anchura ni la longitud necesarias.

Tampoco las escuadrillas de Junker y Heinkel (los modelos de aviones alemanes utilizados en la operación) tenían una carga especial de bombas, como se ha especulado. Se utilizaron las mismas que en otros bombardeos. Si los efectos fueron más destructivos se debió a lo compacto del núcleo urbano, la abundancia de casas de madera y el hecho de que los bomberos de Bilbao fueran avisados muy tarde y no llegaran a Guernica a apagar el incendio hasta las 10 de la noche, tres horas después de concluir el ataque.

Pero más impactante aun es que no fueron 3.000 víctimas. Los estudios de Salas Larrazábal son concluyentes. Un número tan elevado de víctimas (entre 1.600 y 3.000) era imposible. El recuento de la recogida de cadáveres arrojó un número concreto, la cifra difícilmente alcanzaría los 200 fallecimientos. Estudios posteriores los reducen aún más y dan el número de 126 víctimas.

Estudiosos del bombardeo de Guernica, como Paul Preston, han usado documentos de la propaganda que se desarrolló durante los últimos meses de la Guerra Civil para afirmar que el ataque fue perpetrado sobre el mercado del pueblo mientras los compradores realizaban su habitual visita. En realidad el bombardeo se produjo más de dos horas después del cierre de los puestos. Además, las instalaciones apenas sufrieron daños pues no recibieron el impacto directo de las bombas alemanas.

Pero el bando republicano no dudó en utilizar un auténtico ejército de periodistas en Inglaterra y EE UU, quienes difundieron los datos sin comprobarlos y sin entrevistar a los testigos. Por eso, las informaciones de periodistas tan dispares como Hemingway, Orwell, Saint-Exupéry, o John Dos Passos no dudan en reproducir informaciones imposibles como los ametrallamientos sobre civiles, la duración de tres horas o la destrucción de la mitad de los edificios.

Los 22 testigos presenciales que han declarado sobre lo ocurrido en Guernica coinciden en que la destrucción afectó a 52 edificios (14% del total), que no se ametralló a los civiles que escapaban de la localidad y que el bombardeo fue en tres pasadas, con una duración total que no superó, en ningún caso, los 15 minutos de duración.

Sobre el cuadro de Picasso se debe tener presente que su autor afirmó que tardó 60 días en pintar el mural. Pero si el bombardeo de Guernica se produjo el 26 de abril de 1937, y el cuadro se presentó prácticamente una semana después de dicho bombardeo, el día 4 de mayo de 1937, es evidente que la obra no representa el bombardeo de la ciudad de Guernica. Por eso no hay ninguna alusión directa de los bombardeos o a los acontecimientos históricos que acaecieron por entonces.

Según testimonio de José María Sánchez Roda, Presidente de la Junta Delegada del Tesoro Artístico en la II República Española “el Guernica fue un cuadro de tauromaquia, encargado al comunista Picasso por una institución cultural mejicana para exaltar la fiesta de los toros poco antes de que comenzara la guerra civil española (…) los mejicanos no liquidaron el importe pactado por la obra. Picasso guardó el cuadro y se olvidó de él. Cuando el Gobierno de la II República le encargó la realización de un cuadro alegórico al bombardeo de Guernica, el pintor hizo un collage con los materiales del cuadro que no vendió”.

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