Fuente: Daily Slave

Debido a la creciente frustración que producen las innumerables mentiras difundidas por los medios controlados por judíos, mucha gente termina buscando información alternativa acerca de un grupo conocido como los Illuminati. Este grupo secreto es acusado de estar detrás de una conspiración para establecer un solo gobierno mundial o “Nuevo Orden Mundial”.

Parte de la información sobre los Illuminati parece tener sentido superficialmente, pero luego de un análisis cuidadoso es claro que mucho de lo que se dice sobre ellos, al menos recientemente, ha sido promovido en beneficio del poder judío.

En un contexto histórico, los Illuminati fueron fundados el 1776 en Baviera por el judío, educado por jesuitas, Adam Weishaupt. Su objetivo era derrocar a las monarquías establecidas y a la religión, mediante variados métodos subversivos, y establecer un solo gobierno mundial. Sus ideologías y símbolos se basaron en la masonería.

Tuvieron éxito trabajando con diversas logias masónicas y lograron el apoyo financiero de los multimillonarios judíos de la familia Rothschild. Desafortunadamente, para el grupo, sus comunicaciones fueron interceptadas y sus escritos publicados, por lo que el gobierno de Baviera terminó prohibiendo toda sociedad secreta.

Algunos Illuminati habrían escapando a Francia para apoyar a los masones en la Revolución Francesa. Hasta entonces los judíos estuvieron sujetos a leyes especiales debido a sus actividades ilegales. La cerrada comunidad judía era especialmente vigilada por participar constantemente en estafas, extorsiones, prostitución y contrabando.

Luego de la revolución a los judíos se les permitió total autonomía en Francia. Todos debían ser tratados de igual manera por el estado, aún si la tendencia hacia la criminalidad entre judíos era mucho mayor. Esta ideología llevo a la emancipación de otros judíos en Europa. Aparentemente los intereses de los Illuminati parecían favorecer un dominio mundial pero en manos judías.

No se puede decir que los Illuminati sigan siendo una institución formal hasta nuestros días. En ese sentido se han convertido en una especie de “marca comercial” usada entre los aficionados a las conspiraciones para describir cualquier red de sociedades y grupos con actividades secretas y supuestos objetivos de control mundial.

Se habla de símbolos como pirámides, gestos con las manos, columnas masónicas, patrones cuadriculados, o el ojo que todo lo ve, presentados en el contexto de la televisión, el cine y la industria musical, como pruebas que demuestran la existencia de los Illuminati hoy en día.

Pero sabemos que el negocio del “entretenimiento” es dominado por judíos, adeptos ellos a rituales supersticiosos conocidos como “cábala” propios a su idiosincrasia cultural. Y son esos mismos judíos los que decidieron colocar intencionalmente todos esos símbolos es sus “productos” como forma de marcar su territorio y demostrar su poder.

El problema radica en que todas estas referencias a la masonería, a los Illuminati y a lo oculto en general, han hecho que gente bienintencionada, en lugar de centrarse en desenmascarar a los judíos que intentan controlarnos, enfoque su atención y su energía en tratar de descifrar todo el simbolismo colocado por ellos como parodia cabalística de los ritos cristianos.

Los judíos se han dado cuenta del beneficio que les ofrece ocultarse de la vista pública y culpar a unos inexistentes Illuminati de sus propias fechorías, por lo que siguen promocionándolos descaradamente. Al parecer los judíos están ahora muy interesados en promover todo este simbolismo a modo de distracción.

Resulta evidente que los planes de control y dominio mundial de judíos e Illuminati son muy afines. En última instancia los Illuminati parecen seguir las directrices del Talmud, el libro sagrado de los judíos, donde justifican su deseo de conquistar a toda la humanidad porque, según ellos, los “profanos” solo existen para ser sus esclavos.

Considerando las condiciones de esclavitud social y mental en la que estamos inmersos, sobreviviendo al servicio de unos pocos “privilegiados”, resulta mucho más útil usar nuestro tiempo exponiendo el rol de los judíos en el sistema bancario, los medios de comunicación y los gobiernos, antes que estar divagando sobre simbolismos incoherentes.

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