El espíritu del hombre blanco le impulsa a vivir coherentemente y por lo tanto busca también la coherencia en el comportamiento de los demás. La antítesis del Ario es el judío que para conseguir sus objetivos de dominio mundial es capaz de justificar sus actos contradiciendo sus propios argumentos. Así el judío podrá masacrar árabes en medio oriente pero promueve su inmigración “humanitaria” en Europa. Al judío solo le interesa aparentar que comparte los mismos valores de quien lo escucha por lo que irá cambiando de argumento de acuerdo a su interlocutor. El judío no posee valores propios y por lo tanto su único objetivo es convencer al mayor número de incautos para que dejen de señalarlos y criticarlos.

El único objetivo del judío es que le permitan actuar con impunidad por lo que siempre oculta sus verdaderas intenciones. La verdadera intención y objetivo final de la mafia judía internacional es controlar todos los recursos y esclavizar a la población del mundo entero. Para lograrlo pueden recurrir a los mas diversos medios que van desde promover “revoluciones” contra los gobernantes de turno para colocar en su lugar a individuos fieles a ellos, pasando por declarar la guerra abierta contra países que consideran débiles, hasta infiltrarse mediante chantajes y extorsiones en las altas esferas de poder. Su mayor obstáculo es el comportamiento insumiso del hombre blanco y por ello pretenden exterminarlo mediante el feminismo, el aborto, el homosexualismo, el mestizaje y cualquier cosa que disminuya nuestra taza de natalidad.

El hombre blanco que busca coherencia en los argumentos presentados por los judíos no la encontrará en lo que ellos dicen sino en lo que hacen. Sin importar lo que nos digan todos sus actos están siempre orientados a conquistar y subyugar a todos lo pueblos del planeta tierra. El dominio que los judíos pretenden imponer sobre los no-judíos se fundamenta en el rechazo que ellos sienten por cualquier tipo de trabajo digno. La usura y la estafa, la astucia o la malicia, son métodos más sencillos de obtener ganancias antes que realizar labores que demanden tiempo y esfuerzo.

Al judío le encanta apropiarse de los logros de los demás, al campesino le quitarán la mitad o más de su producción con engaños financieros y charlatanería económica, al científico que gana un pobre sueldo le comprarán sus inventos y luego se harán pasar ellos por grandes genios. La idea del judío es que las demás naciones, su gente y sus recursos, les pertenecen porque su dios los ha elegido para controlarnos a todos. Esto es en realidad otra más de sus falacias y sinsentidos ya que en el fondo lo único que quieren los judíos es satisfacer sus vicios y desviaciones sin tener que agotarse mucho para conseguirlo. Actitud propia en todo caso a cualquier pueblo mestizo o genéticamente inferior al pueblo Ario.

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