Fuentes: Metapedia / Religión en Libertad / Actualidad RT / Rense

El 22 de julio de 2011 Anders Behring Breivik disparó contra un grupo de adolescentes reunidos en un campamento del Partido Laborista Noruego en la isla de Utøya dejando un saldo de 77 fallecidos.

Poco antes explotaba en la zona de edificios gubernamentales de Oslo un coche bomba cuyo mayor daño fue contra el Ministerio de Petróleo y Energía. La explosión fue atribuida también al mencionado Breivik.

Inmediatamente los medios de comunicación afirmaron sin lugar a dudas que el culpable era un asesino solitario, fundamentalista cristiano y racista, con simpatías “nazis” y “fascistas”, que odia a los inmigrantes.

Todo lo afirmado por los medios obviamente era una completa mentira, y lo que buscaban era identificar este tipo de actos violentos y sin sentido con cualquier hombre o mujer europeo promedio que defienda su raza y su tradición.

En primer lugar resulta poco probable que Breivik haya actuado solo, en un inicio se hizo clara mención a tiradores en dos áreas diferentes de la isla, uno con un rifle de francotirador y el otro con una pistola.

Además, el carnicero de Utøya se entregó sin resistencia inmediatamente después de la masacre, fue confinado en un hospital mental especialmente creado para él mediante la “Ley Breivik”, y probablemente salga en libertad muy pronto.

Se dijo que Anders Breivik estaba loco, pero no se pudo confirmar, y tras el rechazo y la protesta de los noruegos tuvo que ser sentenciado a 21 años en prisión, aunque con la posibilidad de salir antes si se demuestra que “ya no es peligroso”.

También es falso que sea un cristiano fundamentalista, fue bautizado en la Iglesia Luterana de Noruega pero se define como un cristiano cultural, que hace un llamado a “los cristianos, cristianos-agnósticos y ateos-cristianos”.

Para Breivik el cristianismo es una vaga forma de ver el mundo que él, según sus escritos, coloca al mismo nivel que las ideologías “judías e ilustradas” cuando en realidad las ideas de la ilustración son contrarias a los valores cristianos.

Incluso se llego a decir que era un católico recalcitrante, pero se sabe que fue masón y llegó al tercero de 10 grados en la logia a la que pertenecía, llegando a criticar al entonces papa Benedicto XVI a quien amenazó de muerte.

Es conocida la influencia judía en la masonería y tal vez de allí haya sacado la idea de defender al estado genocida de Israel y a los homosexuales, además de su rechazo a los racistas, a Hitler y a cualquiera que se oponga a los judíos.

En el sitio Document.no, dirigido por el judío sionista Hans Rustad, el autor de la masacre escribió: “Tenemos que influenciar a los conservadores culturales para que acepten nuestra agenda anti-racista, pro-homosexual y pro-israelí”.

El nacionalsocialismo de Hitler desde un principio reconoció el problema judío cuyo objetivo es destruir Europa. Por lo que Breivik en su desmesurado amor por los judíos llegó a afirmar: “Si hay una figura que odio es Adolf Hitler”.

Según testimonios de sus conocidos durante el juicio se supo que Breivik era homosexual. Y tal vez de allí nazca su defensa a este vicio. Pero la ideología masónica de “igualdad” no puede faltar como influencia.

Incluso cabe dudar de que en realidad haya actuado motivado por su manifiesto odio a los musulmanes, a quienes supuestamente consideraba como el único grupo humano causante de la degradación de Europa obviando a otras etnias inmigrantes.

Bien pudo atacar a los mismos musulmanes y asesinar un centenar de ellos. O si acaso, como él mismo decía, quería atacar a los causantes del problema, debió ir en busca de los judíos que promueven las políticas de inmigración.

Los inmigrantes musulmanes, al igual que los negros, los chinos o los sudamericanos, son utilizados por la judería para que con sus costumbres primitivas eliminen la cultura europea. Y los judíos son los primeros en promover esta agenda multicultural.

Anders Breivik no estaba loco, pero es un completo imbécil o acaso obedeció dictados judíos específicos. Un somero análisis le hubiese bastado para notar que los judíos solo luchan contra los musulmanes cuando estos no responden a sus intereses.

Los Estados Unidos de Norteamérica, controlados hasta la médula por judíos sionistas, solo han atacado a países musulmanes que se oponen a Israel, porque a los árabes que se dejan controlar los llaman aliados y les dan armas.

Breivik masacró a un considerable grupo de adolescentes noruegos blancos que aun no tenían claras sus ideologías. En realidad el ataque fue contra el Partido Laborista Noruego que se oponía a la ocupación judía israelí y apoyaba a los palestinos.

Y llegamos aquí a lo que diferencia a la clásica derecha conservadora de los grupos tildados sin más ni más de “ultra-derecha”. Sabemos que tanto los partidos de derechas como los de izquierdas responden a los mismos intereses.

Los partidos de izquierdas proponen los “cambios” que destruyen la sociedad occidental. Los de derecha aparentemente se oponen para canalizar el rechazo popular. Al final las derechas terminan cediendo y los cambios se imponen.

El objetivo es que los judíos, que se encuentran entre bambalinas financiando y dictando las políticas de ambos bandos, puedan introducir gradualmente la degeneración de la raza europea para controlar a las masas sin identidad.

Como en el caso de Anders Breivik, los conservadores de derechas pueden oponerse a la inmigración, o tal vez rechacen la agenda homosexual, o el aborto y el feminismo, pero jamás saldrá de sus bocas crítica alguna contra los judíos.

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