Fuente: Wikipedia

Los judíos no se hacen ateos porque rechazan el concepto de Dios que profesa el judaísmo, sino principalmente por el odio que sienten contra todo lo que venga de Cristo y de su iglesia, ya que fue Jesús el más directo y notorio crítico de las manipulaciones y malas interpretaciones de la Biblia que realizaron los rabinos para justificar sus propios vicios y perversiones hedonistas.

Con un poco de sentido crítico se puede investigar que la gran mayoría de promotores del ateísmo provienen de contextos culturales judíos y por lo tanto responden a intereses judíos. La psique del hombre Ario es incompatible con el ateismo. La historia nos muestra de manera indiscutible esa incasable búsqueda de lo espiritualmente superior que es exclusiva de la raza blanca.

El judío ha odiado siempre al hombre blanco quien por su raza es capaz de crear la más elevada belleza, tecnología y ciencia, por lo que es admirado y envidiado. Jesucristo llegó a criticar el perverso espíritu judío que solo crea fealdad y copia los inventos y logros de otros. Quien desee averiguar más solo debe buscar la enorme cantidad de plagios realizados por “célebres” científicos e inventores judíos premiados incluso internacionalmente.

Y son justamente esos falsos sabios judíos los que promueven el ateismo moderno, en tanto que la mayoría de sus seguidores son simples borregos descerebrados que incluso pueden ser profesionales graduados en carreras de ciencias, pero que se adhieren al ateísmo para hinchar sus egos y aparentar más inteligencia de la que realmente poseen.

Entre los más famosos judíos que han promovido el ateismo se puede citar a Woody Allen (actor y director de cine), Isaac Asimov (escritor de ciencia ficción), David Ben-Gurión (polítco sionista), Jack Black (actor cómico), Noam Chomsky (activista político), Jacques Derrida (crítico del lenguaje), Albert Einstein (físico), Sigmund Freud (médico neurólogo), Emma Goldman (anarquista), Theodor Herzl (político sionista), Franz Kafka (escritor surrealista), Stanley Kubrick (director de cine).

Y la lista de judíos continúa: Anton LaVey (escritor satanista), Primo Levi (poeta), Rosa Luxemburgo (comunista), Herbert Marcuse (sociólogo), Karl Marx (escritor comunista), Golda Meir (política sionista), Roman Polanski (director de cine), Natalie Portman (actriz), Isaac Rabin (político sionista), Daniel Radcliffe (actor en Harry Potter), Ayn Rand (escritora individualista), Joe Slovo (político sudafricano), Baruch Spinoza (filósofo excomulgado, no por su ateismo sino, por su crítica abierta a las costumbres judías). León Trotski (comunista ruso), Mark Zuckerberg (empresario en redes sociales).

Hasta aquí ya es bastante difícil encontrar igual cantidad de personajes que perteneciendo a un entrono cristiano se hayan convertido luego en incitadores del ateismo. Pero estos son solo unos pocos judíos defensores del ateismo, en realidad son muchos más. El resto, si no son judíos son masones, lo que es peor, porque es bien sabido que los masones son los títeres del judaísmo.

El cristianismo fue rápidamente aceptado por la población europea de raza blanca porque Jesucristo señalo sin vacilar la hipocresía de los rabinos y del pueblo judío. Los hombres y mujeres blancos notaron también que el cristianismo promovía valores contrarios al materialismo judaico. Cuando indios o negros adoptan la fe cristiana lo hacen siempre substituyendo los altos ideales morales y filosóficos del cristianismo europeo por simples rituales supersticiosos.

El ateísmo en general es una respuesta mecánica contra las creencias cristianas más que una sesuda crítica al concepto mismo de Dios, lo que llevado al extremo hace que algunos rechacen su propia religión. Sin embargo, así como la mayoría de “cristianos ateos” no solo mantienen constante contacto con familiares y amigos cristianos, sino que son profundamente influenciados por la cultura cristiana. De igual manera los “judíos ateos” muy raramente rompen sus vínculos con la cultura creada alrededor de las ideas del judaísmo.

El ateísmo ha sido siempre la respuesta fácil de las mentes que no desean investigar más sobre los orígenes de su propia existencia. Una respuesta más digna (ante la incapacidad de algunos para ver a Dios en todo lo que nos rodea) sería el declararse agnósticos. Porque así como el ateo afirma que no hay pruebas sobre la existencia de un creador superior, así tampoco hay pruebas materiales experimentales que demuestren la ausencia de Dios.

Los que aceptan sin dudar las teorías judaizadas del ateísmo son peores que los cristianos fundamentalistas que no aceptan críticas a su interpretación religiosa… al menos los cristianos no son inmorales ni promueven la decadencia. La respuesta de los ateos es que la cantidad de crímenes es mayor en áreas de población religiosa, en tanto que las poblaciones llamadas ateas suelen tener menos índices delictivos. Pero no se hace hincapié en que la mayoría de “cristianos” delincuentes pertenecen a grupos raciales de negros y mestizos.

La mayoría de mal llamados ateos, ya que son en realidad agnósticos, se hallan en países de raza blanca, y un hombre blanco es genéticamente mucho más pacífico, honorable y respetuoso que otras razas. Su bajo nivel delincuencial se debe más a su raza que a su religión. Los hombres y mujeres de raza Aria no son buenos porque sean cristianos, sino que se hicieron cristianos porque de antemano ya eran buenos. Y sus dudas agnósticas derivan principalmente de cómo las iglesias cristianas modernas, dominadas desde dentro por masones y judíos, han tergiversado el sentido del verdadero cristianismo remplazándolo por el del aprovechamiento y la manipulación.

Ampliando un poco sobre las estadísticas que presentan como ateos a los agnósticos se puede decir que las encuestas que se muestran a favor del ateísmo suelen catalogar de “ateos” a todos los que duden de su religión o no se afilien a ningún grupo religioso. En realidad los ateos estrictamente denominados como tales no superan el 15% de las poblaciones encuestadas. Y dentro de ese 15% de crédulos existe unos pocos promotores incasables del ateísmo, de los cuales se puede decir que casi la totalidad son de origen judío.

Prueba de ello es que por lo general los ateos, además de no creer en Dios, suelen defender con ahínco el mito del holocausto y tienden a declararse fervientes luchadores contra lo que llaman antisemitismo. Lo que demuestra la influencia judía en las mentes de quienes se adhieren al ateísmo. Además casi todos los judíos que son ateos son también defensores de perversiones como el homosexualismo y la pedofilia. No es casualidad que los vicios sexuales dentro de las comunidades judías hayan sido constantemente promovidos por sus libros sagrados como la Torah y el Talmud.

El feminismo, directamente diseñado por la judería para destruir a las familias cristianas, también es promovido por gran cantidad de ateos. Nuevamente las ideas y planes judíos se mezclan con los del ateísmo. Porque en realidad el judaísmo, si bien no creo el ateísmo (porque es incapaz de crear nada) sí utilizó las ideas ateas para promover un mundo sin ese Dios cristiano que dicta las normas de una sociedad sana y exitosa y al mismo tiempo critica la inmoralidad y el vil egoísmo que caracteriza al judío cultural o religioso.

El ateísmo fue hábilmente manipulado por los mismos judíos que forjaron la revolución francesa para luego crear el marxismo comunista. Quisieron unir el concepto de Dios a la descabellada idea de que la iglesia católica y en general las religiones cristianas fueron creadas para dominar y explotar al pueblo, dijeron que las masas fueron engañadas para hacerlas rendir tributo y pleitesía a los representantes en la tierra de un Dios inventado.

Pero la existencia de Dios nada tiene que ver con la existencia de algunos curas o predicadores corruptos. Y la idea de manipular a la gente por medio de la religión es puramente farisea y por lo tanto judía. En realidad el ateísmo pretende socavar los valores de la raza Aria, destruir la moral y el verdadero sentido crítico del hombre blanco, y por último eliminar definitivamente la cultura occidental europea que tanto odian y envidian los judíos.

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