El Islam no es una religión pacífica, es una religión práctica destinada a controlar el temperamento irascible de los habitantes del desierto. Todos los aspectos de la vida de un musulmán están regidos por las enseñanzas de Mahoma inscritas en el Corán. El problema es que el Corán no siempre es muy específico y a veces es demasiado ambiguo.

No existe una iglesia organizada y las diversas interpretaciones son propias a diversos grupos no muy bien diferenciados. Un país musulmán como Turquía puede permitir el acceso de mujeres a altos cargos en el gobierno en tanto que en la también islámica Arabia Saudí les está prohibido incluso conducir en coche.

Las sociedades le dan forma a la religión que practican. Del mismo modo que el Cristianismo de Europa no es el mismo que en Sudamérica, donde se halla plagado de sincretismos y supersticiones, de igual manera el Islam no es igual en pueblos con costumbres diferentes.

La religión judía también responde al carácter de quienes la crearon. El judaísmo es una mezcla de ritos egipcios y babilónicos que luego fue modificada por mongoles jázaros que huyeron a Europa durante la edad media. Los europeos que sentían cierta afinidad hacia los judíos gracias a las leyendas de la Biblia los aceptaron tranquilamente aunque sin emoción.

Los judíos fueron los primeros inmigrantes que invadieron masivamente el territorio Europeo, y como era de esperarse sus costumbres chocaron con las del hombre blanco. Los judíos, como otros pueblos orientales, estaban acostumbrados al vicio, la estafa y el fetichismo, y las normativas de su religión fueron creadas para justificar esos comportamientos.

El chauvinismo racista y xenófobo es propio de los pueblos que no son blancos. Los hechos históricos así lo demuestran. Negros, judíos, chinos y musulmanes se presentan como víctimas de discriminación en los países blancos cuando son ellos los que no desean adaptarse a la forma de vida occidental.

Los judíos lograron infiltrarse en Europa, y gracias a sobornos, extorsiones, amenazas y matrimonios arreglados con la alta nobleza europea, llegaron a tener gran influencia política y económica en el viejo continente. Pero vieron que no era tan fácil dominar al hombre blanco y decidieron exterminarlo y remplazarlo por otros grupos étnicos más dóciles como los orientales e indoamericanos, o más estúpidos como los negros.

Junto con la política de fronteras abiertas y apoyo a la inmigración, los judíos también trajeron consigo a los musulmanes. Los islámicos al igual que otros inmigrantes generan caos, desorden y delincuencia. Esa es su naturaleza racial y no puede ser evitada. No se puede culpar a su religión sino a su herencia genética similar a la de otros pueblos salvajes.

Los judíos nunca fueron bien vistos por los europeos, y con el tiempo se generó un ambiente hostil y de rechazo generalizado a su característica inmoralidad. Por eso no se les ocurrió mejor idea que crear un país propio donde pudiesen evadir las investigaciones y acusaciones realizadas en otros países contra sus actos criminales. A ese nuevo país le dieron el nombre de Israel.

El problema es que decidieron colonizar un pequeño territorio árabe llamado Palestina por medios sumamente violentos y sanguinarios, por lo que provocaron el odio y el rencor entre los pueblos afectados. Se generó así una nueva división entre los musulmanes. Los que se pusieron de lado de Israel y los que apoyaron a los palestinos.

Nada de esto les hubiese importado a los europeos si no fuese porque los judíos utilizaron sus influencias y chantajes para recibir el apoyo de los líderes de los países blancos. Miles de soldados europeos y norteamericanos han sido incansablemente enviados a luchar por los intereses de unos cuantos judíos corruptos con los que no tienen nada que ver.

Para poder vencer a sus enemigos el judío tiene la particularidad de carecer totalmente de honor. No pelea por si mismo, hace luchar a otros. Y con frecuencia más que habitual utiliza el engaño y la mentira. Parte de esa estrategia es afirmar estúpidamente que todos los enemigos de Israel son terroristas, en tanto que quienes apoyan la invasión y destrucción de Palestina apoyan también el modo de vida occidental.

No hay duda de que los musulmanes son violentos y brutales, pero también lo son los negros, los judíos y los gitanos. A los judíos no les importa el modo de vida occidental. Solo les interesa aprovecharse de los europeos al igual que muchos otros inmigrantes, ya que por más generaciones suyas que nazcan en Europa, si no dejan de lado sus costumbres no pueden ser parte de occidente. Lamentablemente su carga genética racial no se los permite.

No hay ningún motivo real para pensar siquiera que occidente deba aliarse con los interesados judíos. Para convencer al hombre blanco de que debe apoyar a los israelitas ellos han creado la farsa del terrorismo musulmán como amenaza para los occidentales. A partir del 2001 con los ataques a las torres gemelas de Nueva York los judíos han logrado ligar la idea de terrorismo con la de extremismo islámico.

Pero el terrorismo no es exclusivo de los árabes, es una estrategia de guerra. Cualquiera que crea luchar por cualquier cosa puede perpetrar un atentado terrorista. La mayoría de ataques terroristas, pero en general cualquier acto violento como masacres o guerras, no son producto exclusivo de una creencia religiosa sino de la lucha, ya sea de un grupo o de individuos solitarios, por hacer valer los más variados intereses.

El comunismo fue una ideología judía creada por judíos y financiada por judíos. Su objetivo era, en un inicio, derrocar a los gobiernos locales y establecer una tiranía internacional. Los judíos comunistas que tomaron Rusia la explotaron hasta convertirla en un país pobre. A China la siguen explotando hasta hoy como mano de obra barata. El comunismo fue además, por muchos años durante la llamada guerra fría, el chivo expiatorio del capitalismo.

El capitalismo es el único y verdadero rostro de los judíos cuando parasitan otras naciones. Lo demás son sólo máscaras. El capitalismo tachó a su propio engendro, el comunismo, de terrorista, todo por obtener el apoyo de los pudientes países occidentales. Pero, ahora que el comunismo ha demostrado ser una farsa, el mismo capitalismo hebreo se ve obligado a crear nuevos enemigos y el Islam ha tomado el lugar del comunismo como el malo de la película.

Grupos independentistas que colocan bombas a mansalva donde les da la gana, mafias de sanguinarios narcotraficantes que asesinan masivamente a quienes amenazan su negocio, e incluso gobiernos enteros que atacan mujeres y niños sin miramientos, casi nunca son llamados terroristas por la prensa ni por las agencias de inteligencia. A veces les dicen héroes, otras veces son guerrilleros, y algunos son simples criminales. Sólo son terroristas si contradicen los intereses sionistas.

Luego de los atentados en Nueva York se han seguido una serie de ataques terroristas contra occidente atribuidos a extremistas islámicos. Lo curioso es que jamás se etiqueta de crímenes musulmanes a las violaciones de niñas inglesas por parte de árabes pakistaníes, o a los asaltos y asesinatos de ciudadanos blancos en diversas ciudades europeas invadidas por inmigrantes árabes. Tampoco se toma en consideración el genocidio que sufre la raza blanca al ser remplazada por moros.

Se hace propaganda de los atentados terroristas perpetrados por grupos islámicos extremistas contra blancos occidentales sólo cuando los judíos pueden beneficiarse. El interés de los medios controlados por hebreos es que los occidentales le den su apoyo a Israel al ver que la amenaza terrorista islámica es también peligrosa para los países blancos. Siendo este el caso, nada descarta que sean los propios judíos los que hayan estado realizando esos atentados bajo una falsa bandera.

La Mossad, que es el servicio de inteligencia del estado israelí, lleva por lema la frase: “mediante el engaño harás la guerra”. La Mossad se ha especializado en realizar atentados de falsa bandera culpando a los palestinos y a quienes los apoyan, para así presentarse como víctimas y recibir el apoyo económico y militar de los países occidentales que ellos mismos parasitan.

Pero la Mossad solo ha perfeccionado el arte hebreo del engaño. Ya en 1938 los judíos les pagaron a grupos de matones para que ataquen sinagogas y negocios judíos, culpando luego a los ciudadanos alemanes y a su gobierno de los desmanes. En 1946 un grupo terrorista judío atacó las instalaciones del hotel Rey David en Jerusalén, donde se hallaba la comandancia militar británica. El objetivo era culpar a los palestinos y recibir el apoyo inglés contra ellos.

Ya en 1954 agentes de la Mossad colocaron bombas en la embajada norteamericana en Egipto. Los judíos se disfrazaron de árabes y dejaron falsas evidencias inculpando a los musulmanes. Deseaban obtener el apoyo de los Estados Unidos, pero una bomba estalló antes de tiempo y fueron descubiertos.

En 1967 el ejército israelí realizó un despiadado ataque contra la embarcación de guerra norteamericana denominada USS Liberty. Los judíos deseaban culpar a Egipto y así recibir apoyo estadounidense contra el país islámico. Los sobrevivientes del USS Liberty que lucharon valientemente para defenderlo lograron pedir refuerzos y denunciaron a los verdaderos autores del atentado. Los judíos se excusaron diciendo que fue un simple error de identificación.

El 5 de septiembre de 1972, durante los juegos olímpicos de Munich, ocho supuestos palestinos tomaron por rehenes a once atletas judíos. Se supone que durante el rescate murieron cinco terroristas y nueve rehenes. Nunca se han mostrado imágenes auténticas de los fallecidos. Se culpo a la imaginaria organización palestina llamada Septiembre Negro, de la cual nunca más se supo. Lo que sí se supo es que el líder de estos terroristas, que más parecía un actor durante las negociaciones, era de origen judío.

El 11 de septiembre de 2001 aparentemente se estrellan dos aviones contra las torres gemelas del World Trade Center en Nueva York. Se ha demostrado que los supuestos aviones no derribaron las torres, en realidad fueron una serie de explosivos colocados con anterioridad al interior de las mismas. Murieron muchos civiles y solo un judío. Agentes de la Mossad fueron vistos celebrando los ataques mientras observaban como caían las torres. Se culpó a los terroristas islámicos de Al Qaeda.

Al Qaeda es una organización paramilitar creada por el servicio secreto norteamericano, que se halla bajo el control de la Mossad, con el fin aparente de defender los intereses de los musulmanes contra la desparecida Unión Soviética durante la guerra fría. Pero el verdadero objetivo de Al Qaeda ha sido siempre atacar objetivos contarios a Israel o servir de chivo expiatorio para los ataques judíos de falsa bandera.

Del mismo modo fue creado el grupo terrorista denominado Estado Islámico como grupo subsidiario de Al Qaeda. El Estado Islámico ha recibido constante financiamiento y apoyo logístico y militar de los países occidentales controlados por judíos. El líder del Estado Islámico es un judío entrenado por el ejército israelí y por la Mossad que se hace pasar por árabe. El Estado Islámico es una falsa bandera en si mismo.

Controlado y dirigido por judíos, el Estado Islámico se dedica a realizar atentados contra intereses occidentales para generar una identificación sentimental de la población blanca y así permitir que los líderes europeos y norteamericanos controlados por Israel sigan implementando políticas de apoyo a los judíos sin tener que lidiar con el rechazo de la población.

A lo largo de los años los ataques terroristas de los islamistas radicales solo han favorecido a los judíos en el poder. Israel y occidente se han presentado como aliados contra el terrorismo, recibiendo los judíos constante apoyo militar y económico. Para encontrar a los terroristas se ha eliminado la privacidad de reuniones y comunicaciones, haciendo que sea más fácil seguir y silenciar a legítimos opositores.

Estos mismos grupos extremistas, financiados desde fuera, asesinan con mayor frecuencia a otros árabes que terminan huyendo hacia Europa. No solo están incrementando la indeseable inmigración musulmana en occidente sino que están dejando sus tierras sin nadie que las defienda y listas para ser colonizadas por Israel. Solo es necesario que los ejércitos aliados de los judíos ataquen y supuestamente venzan a los terroristas, y las tierras sin dueños ya pueden estar en manos sionistas que seguramente las comprarán con alguna treta financiera.

Los musulmanes no son santas palomas, los más extremos de ellos, guiados por su propia interpretación del Islam, suelen unirse a grupos como Al Qaeda o el Estado Islámico, y sirven de tontos útiles a los intereses judíos. Pero los atentados que son sospechosamente publicitados por la prensa sionista, de los que se habla en todos lados, son sin lugar a dudas de autoría plenamente talmúdica y son utilizados para favorecer los intereses tribales de los dueños judíos de los medios de comunicación.

La misma prensa sionista que habla sin parar de atentados islámicos contra occidente nos dice que debemos permitir el ingreso a todo tipo de inmigrantes para que puedan aprovecharse de los países blancos. Porque de acuerdo a los judíos ninguno de ellos es una amenaza para la raza blanca sino que representan un ininteligible enriquecimiento de nuestra aparentemente pobre cultura. Y debemos creer que la única amenaza para occidente son los países árabes que están contra la ocupación sionista de Palestina.

No somos tan tontos. Nos damos cuenta que el problema son los negros y los latinoamericanos viviendo de nuestro pueblo como parásitos que solo causan desmanes, caos y delincuencia debido a sus sórdidas costumbres. Vemos como es que día a día, y gracias a las políticas sobre inmigración implementadas por los títeres del judaísmo, la raza blanca agoniza lentamente frente a nuestros ojos.

Y sabemos que el mayor problema son los judíos que nos roban y timan a manos llenas desde sus privilegiados puestos de poder. Sabemos que el homosexualismo, el feminismo y el multiculturalismo son creaciones judías que deterioran la moral, la dignidad y el honor de la raza blanca. Y nos damos cuenta que todas estas perversas ideologías han sido diseñadas para destruirnos y reemplazarnos por razas manipulables.

Sabemos que los únicos árabes que causan verdadero daño son esos que han invadido zonas enteras en las grandes ciudades europeas, zonas donde solo se aplica la Sharia o ley islámica y donde rechazan totalmente las leyes del país que los acoge. Sabemos que nuestros enemigos son los musulmanes que viven cruzando la calle, y no los que luchan por sus lejanas tierras en medio oriente. Y por eso, porque conocemos la verdad, ya no nos pueden engañar con sus falsas banderas.

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