Hjalmar Schacht nació en Dinamarca a fines del siglo XIX. Pertenecía a la nobleza danesa por parte de su madre. Estudió economía en Alemania y allí mismo, hacia 1903, comenzó a trabajar en el Dresdner Bank. Fue captado por los masones en 1908.

Durante la Primera Guerra Mundial fue asignado para encargarse económicamente de la Bélgica ocupada, pero pronto fue removido del cargo al destaparse los acuerdos que realizó con el Dresdner Bank para transferirle fondos belgas.

Pese a este escándalo Hjalmar Schacht continuó ascendiendo posiciones en el sistema bancario. Conoció personalmente J. P. Morgan, testaferro de los Rothschild, y tuvo un contacto cercano con el ingenuo filojudío Theodore Roosevelt.

Tras la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial los germanos fueron obligados a pagar exorbitantes compensaciones a los vencedores. Esto provocó un caos económico que llevó a la población a la extrema pobreza.

El gobierno alemán se negaba a colocar impuestos sobre sus ciudadanos para pagar la deuda de guerra. Por lo que imprimía más billetes sin ningún respaldo. A sus enemigos no les gustó el truco y los obligaron a pagar en oro.

En 1923 un nuevo gobierno llegó y cambió la moneda por una que sí tenía respaldo. ¿Y cuál fue ese respaldo? Los alemanes debieron prestarse dinero por medio de bonos que serían pagados luego con impuestos sobre la producción agrícola e industrial.

Un nuevo banco fue creado para producir el nuevo dinero, y Hjalmar Schacht fue el encargado de dirigirlo. Los bancos judíos recibirían intereses por sus préstamos y los países vencedores recibirían su parte. Todo pagado con el trabajo del pueblo.

Los judíos estuvieron tan contentos con el nuevo acuerdo que comenzaron a llegar en masa para disfrutar la prosperidad germana. Inundaron Alemania con un moderno arte sin arte y con obras de teatro y literatura obscena y degenerada.

Todo duró muy poco. En 1930 la depresión económica norteamericana afectó a los alemanes y Hjalmar Schacht fue echado de su cargo como presidente del Reichsbank. Pero pronto recibió nuevas órdenes de la masonería judaica.

A pesar de que Hjalmar Schach consiguó préstamos de banqueros judíos como Montagu, Mendelssohn, Wassermann, y Warburg para imprimir su moneda. A partir de 1930 comenzó a apoyar al ascendente partido de Adolf Hitler.

Los banqueros judíos pensaron que podrían manipular todas la fuerzas políticas de aquel entonces si financiaban las actividades de un líder tan popular como Hitler al mismo tiempo que también entregaban dinero a sus opositores.

El partido Nacionalsocialista necesitaba dinero judío para implementar su campaña política, porque todo se compraba con dinero judío en la Alemania de aquella época. Por lo que aceptó todas las donaciones que llegasen a él sin importar de donde vengan.

Hitler creyó que Hjalmar Schach era un buen danés atraído por las ideas de su partido. Y luego de acceder al poder en 1933 nombró al masón como ministro de economía, a la vez que lo restituía en el Reichsbank.

A partir de entonces comenzaron las discrepancias. Schach quería dirigir la economía continuando con su antigua política de préstamos. Hitler no estaba de acuerdo y poco a poco comienza a darle más poder a Hermann Göring en asuntos económicos.

En 1937 Hjalmar Schach es cesado del cargo de ministro para ser reemplazado por Göring. Y en 1939 es expulsado del Reichsbank. Aun así seguiría recibiendo su antiguo sueldo de ministro hasta los sucesos del 20 de julio de 1944.

A parte de su inquebrantable apoyo a la banca judía, el masón Hjalmar Schach siempre mostró su rechazo contra el antisemitismo. Incluso llegó a criticar, durante su estancia como ministro, al periodista Julius Streicher por delatar los crímenes judaicos.

Durante la Segunda Guerra Mundial Schach había caído en el olvido y no participó en el conflicto bélico. Aunque en secreto había estado apoyando a los sediciosos responsables de atentar contra la vida del Führer Adolf Hitler.

En julio de 1944 el plan fue fallidamente ejecutado. Schach fue descubierto y enviado al campo de prisioneros de Dachau, aunque no estuvo detenido por mucho tiempo. Fue liberado por los aliados al terminar la guerra en 1945.

Durante los mediáticos juicios de Núremberg a los llamados criminales de guerra Nacionalsocialistas, el masón danés Hjalmar Schach fue absuelto. Y con Hitler muerto y un nuevo régimen servil a los intereses judíos la vida se le hizo más fácil.

No volvió a ningún cargo público, en cambio se dedicó al loable trabajo de consejero financiero, en particular en los países del tercer mundo. Es decir que su labor no era otra que hacer que gobiernos pobres se presten dinero de la banca judía.

Vivió tranquilo y sin problemas hasta la avanzada edad de 93 años. Murió en 1970 e incluso escribió algunos libros. En sus memorias reveló que su objetivo fue: “trabajar desde dentro del régimen porque era lo más efectivo”.

Fuentes: Jewish Racism / Wikipedia / Metapedia

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