Según el diccionario algo o alguien es normal cuando, por su naturaleza sigue ciertas normas fijadas de antemano. Estas normas las define el diccionario como reglas a las cuales se deben ajustar las conductas. En otras palabras, lo normal es que una tetera diseñada para hervir té sea utilizada para hervir té. Si alguien quisiera usarla para planchar eso no sería normal. Queda claro entonces que usar una tetera para planchar es anormal.

Pero ¿cómo sabemos para qué ha sido diseñado el ser humano? Algunos dirán que la existencia misma de la humanidad no tiene ningún sentido. Y es evidente que no tenemos una declaración abierta presentada por el autor del universo donde detalle sus motivaciones para crearlo. El universo, sin embargo, presenta una serie de características que podemos analizar racional y empíricamente para comprender mejor el sentido de todo lo que existe.

Al analizar el universo podemos conocer las leyes de la naturaleza. Y el ser humano, por muy evolucionado que esté, siempre debe obedecer las leyes de la naturaleza, no tiene otra opción. Si desea vencer la ley de la gravedad y lanzar un satélite, debe aplicar la ley de acción y reacción, que es otra ley de la naturaleza, solo así logrará impulsar sus cohetes hacia el espacio.

No podemos andar creando nuevas leyes físicas o químicas, solo las descubrimos y las usamos. Pero si las usamos mal, podemos terminar seriamente heridos o tal vez muertos. Si deseo lanzar un cohete y lo hago mal, entonces puedo volarme la cara o reventar en mil pedazos. El mal uso de las leyes naturales puede causarnos graves daños.

Del mismo modo, es una ineludible ley de la naturaleza que el ser humano, para desarrollase plenamente, es decir no solo a nivel físico, sino también psicológico y afectivo, necesita ciertas condiciones que deben cumplirse. No porque se le haya ocurrido a algún individuo en particular, si no porque así es como se ha demostrado que funciona.

Un ejemplo claro de atentado contra las leyes naturales es la ideología feminista. En ella se pretende crear una falsa enemistad entre hombres y mujeres. En muchos casos las feministas más radicales pretenden exterminar a todos los hombres del mundo o subyugarlos de maneras aberrantes. En cambio la historia nos demuestra que las sociedades logran ser exitosas solo cuando el hombre y la mujer cooperan de manera armoniosa dentro de lazos familiares bien establecidos.

La familia normal, que sigue las leyes de la naturaleza, y que por tanto logra satisfacer las necesidades humanas, es sin duda una familia completa formada por el padre la madre y sus hijos. Porque aun una pareja sin hijos es incompleta. Una pareja con hijos adoptados es un paliativo. Y un hijo con padres muertos o ausentes, por más que sea criado con amor, es una tragedia.

Un niño recién nacido no solo necesita que lo limpien y lo alimenten, también requiere el afecto de sus padres. Porque por más buenos y amables que sean quienes lo cuidan, solo los padres pueden otorgarle al hijo ese lazo incondicional que necesita. Pero, así como algunos padres abandonan a sus hijos, casi todas las madres se pasan el día trabajando lejos de ellos, porque les dijeron que si no trabajan han fracasado como personas. Y ellas como no quieren que las llamen fracasadas, entonces creen el cuento.

Los divorcios son otro ejemplo de atentado contra las leyes de la naturaleza, porque separan a los padres y el hijo se queda sin familia, o con una familia sustituta que no cumple con sus íntimas pero reales expectativas. El divorcio destruye la familia de la manera más despreciable, porque la gente se casa y tiene hijos pensando solo en su bienestar propio. Cuando se aburren y ya no les gusta entonces desechan lo que tienen.

Muchas familias rotas suelen hacer lo mejor para criar a los hijos, e incluso algunos niños hasta tratan de padre o madre al abuelo o al tío, pero estas relaciones son incompletas y, por más buenas que sean, son solo atenuantes de una situación que de ninguna manera es óptima ni deseable.

Pero el peor de los casos es el de los llamados matrimonios homosexuales, donde todo orden psicológico normal es pervertido. La homosexualidad destruye la familia porque, por medios naturales, no pude procrear. Y si se usan métodos artificiales, no solo es el desequilibrio mental de los llamados padres el que produce trastornos en los menores. Si no que la falta de modelos sexuales naturales y normales genera problemas psicológicos serios que se manifiestan de diversas maneras.

Los niños que fueron criados por familias disfuncionales tienen mayor riesgo de padecer enfermedades del comportamiento. La mayoría tiene una fuerte tendencia a la depresión y es más susceptible a caer en vicios para disimular su angustia. A los niños que fueron criados sin una familia completa les resulta muy difícil reconocer estos problemas cuando ya son adultos. Pero las estadísticas basadas en encuestas e investigaciones sobre personas anónimas así lo demuestran.

Las uniones interraciales son un caso especial, porque no solo se quiebra la unidad cultural, introduciendo costumbres ajenas a ambas familias. Si no que los hijos de dichas uniones no son capaces de identificarse plenamente con ninguno de sus padres. El niño mestizo comenzará entonces a buscar puntos de referencia fuera de su familia, y es indudable que los encontrará en lo que los medios de consumo le ofrezcan.

Quienes quieren dominar le presentarán al mestizo sin identidad un amplio menú de opciones, donde podrá escoger entre distintos tipos de subculturas, estilos musicales, clubes deportivos, partidos políticos, ideologías, sectas o religiones. Pero intentarán eliminar y censurar cualquier información que los desenmascare.

Los viejos grupos mestizados hace cientos y miles de años, como los grupos semitas o los nativos americanos, han logrado un buen grado de identidad propia creada por el paso del tiempo. Es por eso que el nuevo orden intenta conseguir un nuevo grupo homogéneo y gris de esclavos mezclando todas las razas y destruyendo sus culturas.

Para entender el problema supongamos que un programa televisivo de un país cualquiera presenta la historia de diez ciegos que aprendieron a manejar un automóvil a la perfección gracias al entrenamiento continuo y a su fuerza de voluntad. Supongamos luego que los legisladores de ese país, llevados por el emotivo relato, aprueban la entrega de licencias de conducir a todos los ciegos del país porque negarles esa oportunidad sería discriminar. Pero es obvio que dicha medida es irresponsable. Los accidentes ocurrirían constantemente y nadie estaría seguro cruzando una pista.

Eso es lo que sucede cuando por medio de leyes arbitrarias y discursos emotivos se pretende hacer pasar por bueno, caritativo e igualitario lo que en realidad es anormal y antinatural. El homosexualismo, por ejemplo, es una aberración. El promedio de años de vida de los varones homosexuales es de tan solo 40 años. El promedio de vida de hombres heterosexuales normales es de 70 años. Eso no es sano y no se puede promover.

Tampoco es sano para una nación que acepte y promueva el ingreso de millones de inmigrantes cada año. En realidad es un suicidio nacional. Porque lo que está haciendo es destruyendo su propia cultura y exterminando a su gente. La mayoría de los extranjeros odian con insana envidia a los blancos nativos y no dudan en atacarlos violentamente. Aunque al mismo tiempo los buscan para tener hijos con ellos y mejorar su raza. Así la raza blanca con todas sus virtudes va desapareciendo.

Sabemos que existen homosexuales que a pesar de sus trastornos intentan llevar una vida normal. Puede que existan niños tan bien criados por familias disfuncionales que no padezcan más traumas que cualquier niño promedio. Puede que existan inmigrantes de otras razas que sean muy amables, educados y exitosos.

Pero como en el ejemplo de los ciegos donde la aplastante mayoría no puede conducir un automóvil. De igual manera, el feminismo, las familias disfuncionales, los inmigrantes, los homosexuales y demás anormalidades, son perjudiciales porque van contra la ley natural. No por unos pocos ejemplos aislados vamos a generar el caos y el desorden en nuestra sociedad.

La constante propaganda sobre lo infinitamente necesario del éxito material y la satisfacción del hedonismo han hecho que las leyes naturales actúen contra nosotros. Nos dicen que todo es válido y cualquier comportamiento es correcto si me hace sentir bien. Pero si me baso solo en lo que me hace sentir bien y no pienso en las consecuencias de mis actos, estoy actuando entonces de manera sentimental e irracional. Si deseo lanzar un cohete sin las condiciones adecuadas puedo morir en el intento.

Si pongo a los ciegos a conducir, nadie estará seguro en las calles. Y eso es lo que ha pasado con la sociedad actual. Hemos transgredido el orden natural adoptando la anormalidad y la insanía como modelo. Por eso la gente ya no es capaz de hallar la felicidad y siempre está buscando llenar un vacío innecesario que pudo evitarse de haberse seguido las leyes de la naturaleza. La solución está en retornar al camino de lo natural y evitar las anormalidades.

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