El término skinhead es ya bastante conocido por la gente que sabe del peligro y la discriminación que diariamente enfrenta la raza blanca, a la que se difama como privilegiada y abusiva, cuando en realidad es la menos favorecida frente a otros grupos étnicos que reciben compensaciones por supuestas faltas de los blancos contra ellos.

Incluso algunos racialitas blancos rechazan el movimiento skinhead por pensar que da una mala imagen de matones irracionales a cualquiera que enarbole la defensa de su raza, ya que presuponen que los skinheads son aquellos jóvenes presentados por el cine y la prensa judía como delincuentes “neonazis” que solo buscan pleitos.

En realidad el término skinhead aparece a fines de la década de 1960, como opuesto a la creciente moda juvenil del jipismo en la que los varones comenzaban a llevar el pelo largo, esto debido a que en inglés skinhead vendría a significar algo así como cabeza rapada. Es decir que los skinheads eran jóvenes normales que no se unieron al jipismo.

Su vestimenta tampoco era psicodélica, ni se volvieron adictos a costosas drogas, ya que mantuvieron la vieja costumbre de beber alcohol barato para divertirse. Usaban botas de trabajo como muchos obreros hasta el día de hoy, y se remangaban los jeans porque entonces eran mucho más caros que ahora. No era una moda sino una necesidad.

Cualquiera que sea lo suficientemente viejo recordará que antes de la llegada del jipismo, impuesto como moda juvenil por instituciones gubernamentales dedicadas al control de masas, todos teníamos el cabello corto, los pantalones no eran acampanados y muy frecuentemente se sujetaban con tirantes. Y esa era la imagen del skinhead.

Es decir que el skinhead de fines de los sesentas e inicios de los setentas era un joven inglés cualquiera, de clase trabajadora, que durante los fines de semana se divertía en las calles con sus amigos bebiendo alcohol, lo que muchas veces lo llevaba a verse envuelto en violentas peleas callejeras típicas de una ebriedad excesiva.

Hasta ahora no hay nada fuera de lo común en la vida de un skinhead de aquellas épocas. Las posturas políticas o raciales no formaban parte de su vida diaria, y escuchaban tanto rock and roll como reggae o ska y, aunque no se juntaban con ellos, con frecuencia asistían a conciertos donde esta música era interpretada por negros.

En aquel entonces Inglaterra no era el país de la debacle multicultural que hoy conocemos, pero ya comenzaban a sentirse los efectos de la inmigración desde la India, Pakistán, África y el Caribe, que fueron colonias inglesas hasta mediados del siglo veinte y cuyos habitantes tuvieron mayor facilidad para ingresar a tierras británicas.

La mayor cantidad de peleas callejeras eran entre skinheads ingleses e inmigrantes pakistaníes, que fueron los principales adversarios de los jóvenes blancos tanto en las calles como en las fábricas, ya que eran justamente esos pakistaníes los que llegaban a trabajar cobrando menos y exigiendo menores beneficios laborales.

Ya en 1968 el político y poeta inglés John Enoch Powell presentó su discurso titulado Rios De Sangre, donde alertaba sobre los peligros de la inmigración como causa del incremento en la delincuencia y la pérdida de identidad nacional, cosas que no eran ajenas a los skinheads de aquella época sino mas bien su vivencia diaria.

Pero muy pocos comprendieron entonces la magnitud de los problemas que presentaba la inmigración, y los medios masivos se volcaron a la labor de imponer modas como la psicodélica y el punk para canalizar la energía de los jóvenes contra sus padres y maestros, que representaban la tradición, en lugar de luchar por su futuro y por su gente.

El éxito del punk, creado en América por judíos, fue masivo. Jóvenes de todas las clases sociales lo escuchaban. Cada banda quería ser diferente a la otra y resaltar por su extravagancia. Desde los Estados Unidos había llegado el estilo glamoroso y homosexual de los New York Dolls y el jipismo rocanrolero de los Ramones.

En Inglaterra el vocalista de The Damned se disfrazaba de vampiro, Siouxsie Sioux se presentaba con un estilo de los años veinte, y los Sex Pistols se despeinaban el cabello y usaban esvásticas. Aun así muchas otras bandas de punk siguieron presentándose en el escenario como a diario vestía cualquier skinhead de clase trabajadora.

Entre las bandas de punk que ganaron cierta notoriedad a fines de los setentas, a pesar de no llevar encima una estética particular, se puede nombrar a Cock Sparrer, Skrewdriver o Sham 69. Aunque la primera agrupación que adoptó el estilo skinhead de manera mucho más teatral fue la banda londinense llamada The 4-Skins.

Hacia fines de los setentas la gran masa popular de jóvenes obreros ingleses escuchaba punk, pero al igual que en décadas pasadas, debían tener el pelo corto y usaban jeans y botas para ir a trabajar, solían embriagarse los fines de semana, y con mucha frecuencia asistían ebrios a los partidos de fútbol para alentar a sus equipos favoritos.

Cabe destacar que así como el punk fue creado por judíos, el fútbol fue creado por masones en 1863, en la Freemasons’ Tavern de Londres, con el fin de fanatizar a la gente hacia un equipo deportivo sin identidad ni unidad real, creando divisiones imaginarias en la población que le impiden unirse y luchar contra las élites opresoras.

La ideología detrás del fútbol pretende hacernos creer que todos somos iguales sin importar la raza, la cultura, los lazos de sangre o los valores de nuestra comunidad. Todo lo que importa es conseguir el triunfo de un equipo cualquiera que nada tiene que ver con nosotros pero con el cual nos identificamos aunque sin ningún fundamento.

Es por ello que diversos partidos políticos nacionalistas y contrarios a la inmigración, entre ellos el británico National Front, se dedicaron a buscar militantes dentro de los estadios de fútbol, convenciendo a los hinchas deportivos, muchos de ellos dedicados a causar violentos desmanes, para que luchen por algo mucho más productivo.

A fines de los setenta se dio la mezcla entre la clase obrera inglesa y su característica vestimenta, su pasión por el fútbol y el alcohol, el predominante sonido rebelde del punk, y las ideologías racialistas y contrarias a la inmigración del National Front, todo para dar lugar al movimiento que hoy conocemos como subcultura skinhead.

Skrewdriver fue la primera banda totalmente identificada con este ideal nuevo y revolucionario, donde la energía juvenil esta volcada hacia la defensa de la raza y no hacia banalidades inventadas por la charlatanería del enemigo. Lo cual se refleja en la letra de su tema White Power de 1983.

Este tipo de temática sería luego conocida como Rock Contra El Comunismo, o RAC por sus siglas en inglés. Y aunque con el paso del tiempo el RAC sobrepasó los límites del punk y llegó a ser interpretado en géneros como el hardcore, el metal, el country y hasta la música folclórica tradicional, el espíritu de defensa racial es siempre el mismo.

El vocalista y líder de la banda Skrewdriver formó en 1987 la organización Blood & Honour con el objetivo de promover la música que rescate los valores raciales de la comunidad blanca en todo el mundo. También en 1987 aparece en el estado de Texas en los Estados Unidos de América, el grupo de los Hammerskins con el mismo fin.

Como respuesta del sistema al creciente nacionalismo blanco, promovido por los skinheads, los esbirros del judaísmo y la masonería crean el mismo 1987, en la judía Nueva York, el movimiento de los Skinheads Contra El Prejuicio Racial (o SHARP en ingles), y en 1993 forman a los Skinheads Rojos Y Anaquistas (o RASH en inglés).

Es entonces que comienza la distorsión de la historia, área en la que son expertos los judíos, para afirmar que los skinheads “reales” no son racistas, basándose solo en cantantes negros jamaiquinos que dedicaban sus temáticas a la clase trabajadora inglesa de fines de los sesentas, incluyendo la palabra “skinhead” en sus letras y títulos.

Hoy en día muchos creen que los skinhead anti-racistas son los verdaderos y originales skinheads. Y su rechazo al racismo se ve reforzado por la propaganda sionista de películas donde los skinheads blancos son locos que solo saben odiar y matar. Lo cual es una absoluta mentira que intenta difamar y descalificar a un movimiento racial legítimo.

Filmes como el británico Made in Britain de 1983, el australiano Romper Stomper de 1992, o la norteamericana American History X de 1998, solo pretenden aumentar el prejuicio contra la cultura formada alrededor del movimiento skinhead. Aunque lo que logran al final es atraer a miles de jóvenes que poco a poco entienden más sobre su raza.

No es políticamente correcto hablar de la evidente violencia callejera perpetrada por negros y latinoamericanos, es indiscutible que no solo luchan entre ellos, sino que atacan principalmente a gente de raza blanca. La prensa solo fija su atención en casos aislados donde el protagonista suele ser un miembro de la subcultura skinhead.

Algunos ingresan al movimiento atraídos por la estética salvaje y agresiva, muchos delincuentes de raza blanca hallan refugio en las cárceles norteamericanas uniéndose a pandillas de gente blanca, que imita a su contraparte negra e hispanoamericana, traficando con drogas y promoviendo la delincuencia.

Pero la gran mayoría de skinheads actuales no son copia de los presentados por la élite inmigracionista y mesticista. Son en realidad jóvenes blancos que respetan y defienden su raza, y que con mucha frecuencia son agredidos no solo por otros grupos raciales, sino por antirracistas blancos que buscan el enfrentamiento.

Muchos casos de skinheads que terminan en prisión son debidos a que alguno de ellos fue agredido primero por otros, y tuvo que defenderse para no terminar muerto. La corrección política obliga a los jueces a dictar sentencias contra los skinheads, que son vistos como perversos y diabólicos defensores de la raza blanca.

Aun así, a pesar de que el sistema imperante, y por lo tanto los medios de entretenimiento y propaganda bajo su control, es decir el cine, la televisión y las grandes cadenas de noticias, retraten al skinhead racialista como la peor amenaza a la paz mundial. Muchos jóvenes seguirán luchando por sus ideales con firmeza y honor.

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