El judaísmo controla completamente los gobiernos de Inglaterra y Estados Unidos. Esto explica el apoyo incondicional de Estados Unidos e Inglaterra a Israel y sus constantes ataques a los árabes. Las grandes agencias de noticias transmiten la información deformada y falsa que a ellos les conviene. Casi todas las autoridades norteamericanas son judías como sus presidentes Roosevelt (cambiado del judío-alemán Rosenfeld), Truman, Eisenhower, Ford, Carter, Bush, el secretario de defensa Rumsfeld, sus más poderosos empresarios como Bill Gates, Rockefeller (cambiado de Rosenberger), etc.

En 1990 en una entrevista a la revista brasileña “Veja” el presidente del CityBank el judío John Reed dijo: “Perú y Bolivia desaparecerán”. Aparte de esto planean dividir Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela en países más pequeños y por lo mismo más débiles y fáciles de dominar, planean crear un Estado judío en la Patagonia Argentina, la que luego expandirán al territorio chileno, esto es conocido como el “Plan Andinia”.

También planean apoderarse de la Amazonia a través de las “Naciones Unidas” (ONU) con la creación de una “Reserva Forestal Internacional” (FIRAF) para lo cual fomentan mediante las ONG’s financiadas por ellos conflictos tribales y fronterizos entre Brasil y Venezuela, así como entre Ecuador y Perú, lo cual sumado al narcotráfico promovido y protegido por este gran poder internacional sirve para justificar una intervención internacional en nuestro continente, el comienzo de la cual es el promovido “Plan Colombia”.

Debemos saber también que la élite chilena, es decir su clase dirigente, está conformada mayormente por judíos y por la sociedad secreta de los masones. La masonería es una organización anticristiana que es manejada por el judaísmo internacional. Es por eso que la guerra de 1879 de Chile contra Perú y Bolivia fue preparada por Inglaterra: para beneficiar a las casas judío-británicas Gibbs y North, que fueron las que explotaron el salitre arrebatado a estos países.

En esta guerra Inglaterra envió siete acorazados que estuvieron frente a la costa peruano-chilena, que si bien se mantuvieron “neutrales” intervendrían si Chile perdía la guerra. El comandante de las fuerzas chilenas Patricio Lynch sirvió quince años en el ejército británico. Los uniformes chilenos fueron confeccionados con tela inglesa, los soldados chilenos usaban fusiles ingleses en sus hombros, y los barcos y armas chilenas fueron vendidos por Inglaterra a precios simbólicos.

Inglaterra bloqueó la venta de armamento a Perú y presionó a otros países para que hagan lo mismo. Perú mandó construir dos acorazados en Alemania, el “Sócrates” y el “Diógenes” pero al pasar por el puerto británico de Southampton fueron detenidos según las leyes de ¿neutralidad? británicas, y sin embargo en plena guerra dejaron salir un barco chileno construido por los ingleses tal como fue publicado en el diario norteamericano New York Herald.

Hacia 1879 el presidente peruano Nicolás de Piérola, que tenía el apoyo del judío Dreyfus, mostrando un fingido patriotismo puso en puestos claves del gobierno y Fuerzas Armadas a masones cómplices y cometió toda clase de torpezas para facilitar el triunfo chileno. Por ejemplo, para la defensa de Lima todos los jefes militares le recomendaban una sola línea de defensa, pero él impuso dos líneas haciéndolas más débiles.

Luego de la batalla de Chorrillos las tropas chilenas saquearon a la población y se desbandaron llegando incluso a matarse entre sí y a muchos de sus propios jefes y oficiales. Incluso el jefe de las tropas chilenas, el victorioso General Baquedano, tuvo que huir de sus propias tropas hacia la factoría de San Juan donde fue encontrado por el cuerpo diplomático. Se dio entonces la oportunidad para que las tropas peruanas destrocen al ejército chileno, pero, a pesar de la insistencia de los patriotas, Piérola se negó a dar la orden.

En en plena Guerra del Pacífico, en 1981, el poder judío-masónico entregó el territorio chileno de la Patagonia a la República Argentina con el único fin de que dicho país sudamericano no intervenga a favor de Perú en la contienda. El salitre obtenido al norte de Chile resulta ser muy pequeño comparado con los cientos de kilómetros cuadrados que fueron entregados al sur. Pero lo importante para las élites sionistas nunca fue beneficiar al pueblo chileno sino tan solo seguir lucrando en beneficio propio.

Al terminar la guerra el presidente chileno Balmaceda quiso nacionalizar el salitre arrebatado a Perú y Bolivia, pero el judaísmo, mediante su satélite la masonería, le organizó una guerra civil que desangró Chile y terminó con el suicidio de Balmaceda. Como vemos ni Chile disfrutó del salitre, el único ganador fue el poder judío-masónico-británico.

El salitre era importante para el sionismo judío, cuyos máximos representantes Albert Pike y Giusseppe Mazzini, habían planificado tres guerras mundiales desde 1870 y necesitaban del salitre para fabricar pólvora, por que estaba próxima la primera Guerra Mundial (1914-1919). Uno de los beneficiados de la guerra el británico John Thomas North construyó su casa en Kent cerca de Londres y en la entrada hizo poner las dos puertas de la catedral de Lima famosas por haber sido robadas por las tropas chilenas.

Fuentes: Planeta en Peligro

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