Cuando el boxeador negro Muhammad Ali fue entrevistado por Michael Parkinson en 1971, ante las diatribas del entrevistador que abogaba por la mezcla racial, el deportista le respondió de manera clara y sencilla que ninguna mujer blanca o china podría entenderlo como lo entiende su esposa negra, que estaba orgulloso de que Dios lo haya hecho negro y no podía negarle ese orgullo a sus hijos, que los seres humanos somos diferentes y solo con la gente que es igual a nosotros nos sentimos realmente bien.

Sin embargo el marxismo cultural y el comportamiento políticamente correcto han fomentado la falacia que afirma que la mezcla racial produce mejoras para la especie humana. Incluso se ha llegado a afirmar que los mestizos son más inteligentes, creativos, atléticos y sanos que los individuos que preservan su raza pura. Sin embargo estas afirmaciones no pueden ser confrontadas con la abrumadora cantidad de estudios científicos que demuestran lo contrario.

Los híbridos mestizos siempre muestran características físicas incompatibles que generan una serie de enfermedades. Una mandíbula negroide con un cráneo caucásico puede causar serios problemas dentales y por lo tanto digestivos. Una cantidad de hormonas que sería normal para un asiático resulta demasiado baja para la raza africana. Y así existen muchos ejemplos que han sido investigados y evidenciados por la ciencia médica. Es obvio que la mezcla racial genera serias deficiencias fisiológicas que degradan la calidad de vida de quien las padece.

Además el proceso mental de cada raza también se ve afectado. En un experimento realizado con aves de la misma especie, pero cuyos miembros construyen sus nidos de manera diferente, se pudo observar que al mezclar individuos de ambos grupos, los nidos construidos por los híbridos eran de muy inferior calidad a los nidos originales. Esto se debió a que los individuos mestizos no tenían certeza sobre que método utilizar, por lo que por momentos armaban el nido como la hacia el primer grupo pero poco después comenzaban a construir del modo en que lo hacia el segundo grupo de aves.

En un estudio conducido por la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill en 2003, llevado a cabo con 90,000 adolescentes norteamericanos, se demostró que aquellos que se reconocían como mestizos padecían con mayor frecuencia de problemas como depresión, abuso de substancias, trastornos del sueño, así como diversos dolores y malestares. Además tenían mayor tendencia a presentar comportamientos de riesgo como fumar, beber y mantener relaciones sexuales promiscuas, todo esto a edades mucho menores que las de quienes no presentaban mezcla racial.

La inestabilidad emocional es una de las principales características de las razas mezcladas. El numero de suicidios es 3.5 veces mayor entre mestizos. A esto se suma que el individuo que es producto de la mezcla racial tiene serios problemas para formar una identidad propia, lo cual lo lleva a tener una baja autoestima y a aislarse socialmente. La búsqueda del placer como forma de evasión y el rechazo al orden social son características del mestizaje tanto a nivel personal como grupal. Así lo demuestra el subdesarrollo y la falta de pertenencia cultural en naciones formadas por grupos raciales heterogéneos o mezclados.

Las familias donde se juntan individuos de razas diferentes son intrínsecamente disfuncionales. Es normal que la niñas vean a sus madres como modelo a seguir y quieran ser como ellas, de igual forma sucede con los niños y sus padres, pero los hijos mestizos jamás podrán ser iguales a sus progenitores, y eso les genera serios conflictos psicológicos. La duración de las relaciones entre parejas interraciales es significativamente menor que en parejas de la misma raza, y lo que es aun peor, el homicidio es 7.7 veces más frecuente en matrimonios mezclados que en aquellos que están formados por miembros de una sola raza.

Ninguna gran cultura ha sido creada por razas mestizas, por el contrario la mezcla racial está íntimamente ligada a la decadencia y extinción de las más grandes civilizaciones. Durante milenios nuestros antepasados lucharon por preservar las características que dieron origen a nuestra sociedad occidental, rebosante de logros materiales y espirituales. Y es un acto supremo de egoísmo el mezclar nuestra raza solo por seguir modas o emociones pasajeras, no solo porque deshonramos a nuestros ancestros, sino porque estamos destruyendo la felicidad de nuestros hijos y de sus descendientes.

Fuentes: UNC news archives / YouTube / Fascovereign

Anuncios