El negro es la raza inferior por excelencia. Debido a su naturaleza primitiva los negros son incapaces de razonar; la lógica y la abstracción así como cualquier otro ejercicio mental que requiera un mínimo de concentración están más allá de sus capacidades. Las limitaciones del negro son muy acusadas ya que su proximidad con los primates le llevan a compartir con estos buena parte de sus características. Puede imitar el comportamiento humano pero siempre prevalecen los instintos primitivos que se manifiestan invariablemente ante cualquier situación que requiera un mínimo de temple o sentido de la educación ya que el estado evolutivo de los negros está a mitad de camino entre el humano y el primate.

El negro es capaz de constituir grupos organizados lo cual comparte con la especie humana pero su naturaleza le impide crear sociedades complejas; es por ello por lo que países habitados mayoritariamente por negros se rigen por normas tribales. El negro es primitivo y al igual que los primates tiende a constituirse en clanes para preservar la especie. El negro en su estado genuino es un mono sin pelo y su falta de contacto con el hombre blanco le ha impedido evolucionar, salvo en los casos donde ha tenido lugar un cruce de razas.

Los moros son de piel oscura, cabello negro y rostro aceituno; su temperamento es cobarde y rencoroso en grado extremo; lo cual marca las líneas de comportamiento a grandes rasgos. Al moro lo superan sus propios miedos; se ve desbordado por ellos, lo cual intenta compensar con otras “cualidades” tales como el engaño, las argucias o el chantaje emocional, ardides con los que intentará ganarse la confianza para provocar que bajemos la guardia. Una vez conseguido esto dará rienda suelta a su rencor atacando sin piedad y preferentemente por la espalda.

La cobardía del moro es causa de su miseria humana pero es inevitable ya que le viene de naturaleza pero ahí no acaba todo. El moro experimenta un miedo e inseguridad inusitadas respecto al género femenino lo cual intenta compensar sometiendo a la mujer y exigiéndole a esta la sumisión. Otro rasgo del moro son sus acusadas limitaciones a nivel intelectual; su incapacidad para establecer análisis abstractos y críticos les aboca inevitablemente a la superstición y al fanatismo religioso.

Los gitanos son una raza de tradiciones nómadas, esta característica los convierte en un pueblo parasitario por definición, ya que el hecho de no estar vinculados a ningún estado ni a sus leyes y reglamentos los aparta de cualquier estructura social que no guarde relación con el grupo o “tribu” a la que pertenecen. El gitano siente aversión por la responsabilidad y las obligaciones, su carácter lúdico y su naturaleza festiva le hacen huir del trabajo y es incapaz de someterse a cualquier norma o disciplina, razón que explica el elevado índice de analfabetismo en esta etnia.

El gitano cree que todo lo puede obtener sin esfuerzo y sólo con su simpatía o suscitando lastima entre sus conciudadanos; ya sean alimentos, atención sanitaria, dinero o alojamiento. Vive de espaldas a la sociedad pero a costa de ella y su modo de relacionarse con los que no son de su clan es pidiendo. El gitano siempre pide por que forma parte de su religión, el resto de la sociedad debe mantenerlos y alimentarlos por que ellos son diferentes. Como tribu o clan consideran que no están unidos a ningún estado o sociedad y por lo tanto no deben contribuir al bien común de esa sociedad a la que no pertenecen. Ahora bien, la obligación de la sociedad respecto a ellos es la de atender sus necesidades y cubrir su manutención.

El gitano es mentiroso por que es su medio de subsistencia; el engaño, la estafa y el robo son sus herramientas; y el victimismo, la pertenencia a un clan y el desprecio por la sociedad son sus principios. El gitano además muestra unos rasgos genéticos definidos y diferenciadores; su cuerpo no metaboliza las grasas por lo que padece una acusada tendencia a la obesidad, su pigmentación suele ser oscura, su capacidad pulmonar es reducida en relación a su peso por lo que se fatigan con facilidad, y su piel transpira con rapidez lo que provoca que su cuerpo desprenda olores fétidos. Debido a la endogamia tienen un coeficiente de inteligencia ostentosamente inferior al resto. Sus rasgos los acercan más al hombre asiático que al caucásico, aunque su rasgo más diferenciador es la propensión a la pereza y a la superstición, características que les vienen dadas por la genética.

El asiático es de nariz achatada, ojos oblicuos, cabeza grande, sin cuello y de baja estatura; su temperamento es nervioso y desordenado, de voluntad frágil y limitado intelectualmente. Su organismo metaboliza aceleradamente las grasas y las toxinas, por lo que tiende a la delgadez y se embriaga rápidamente. Suele mostrarse sumiso ante figuras autoritarias mientras que se vuelve bravucón y chulesco ante los seres indefensos. Su temperamento ruin y falto de empatía le impide participar en actos altruistas salvo que sea él mismo el beneficiario. Suele presentar más taras físicas que en el resto de razas debido probablemente a que sus características morfogenéticas parten de una base defectuosa en su concepción originaria. Las deformidades hacen de esta raza su característica más vistosa ya que suelen darse con más frecuencia y de modo más acusado que en otras razas inferiores.

Fuente: Esta es mi casa

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