A todos se nos ha inculcado que la Guerra Civil norteamericana, peleada de 1861 a 1865 entre los Estados Confederados del sur y los de la Unión en el norte, fue una guerra sobre la esclavitud. Pero esa idea “romántica” y simplista no es más que otra manipulación de la historia, que nos puede servir de base y ejemplo para ser más críticos respecto otras posibles manipulaciones históricas.

Todas las declaraciones de Lincoln prueban que la guerra no se realizó ni para defender a los negros ni en contra de la esclavitud. Sin embargo, Lincoln se ha convertido en un héroe de los derechos civiles, y una guerra de agresión del norte, cuyo propósito lo dejó muy claro Lincoln cuando declaró que era para “preservar la unión” (es decir, el imperio), se ha convertido con el paso de las décadas en una guerra para liberar a los esclavos.

En cuanto a la Proclamación de Emancipación de los esclavos, Lincoln dijo que era “una medida de guerra práctica” que ayudaría a derrotar al sur y convencería a Europa, que estaba considerando la posibilidad de reconocer a la Confederación, que el gobierno de Washington estaba motivado por “algo más que la ambición”. Curiosamente, la proclamación sólo liberaba esclavos en la Confederación, no en la Unión. Como dijo el Secretario de Estado de Lincoln en su momento: “Nosotros emancipamos a los esclavos donde no podemos llegar a ellos para hacerlo, y los mantenemos en cautiverio donde sí podríamos liberarlos”.

El economista, analista y académico estadounidense afroamericano Walter Williams señala que la guerra fue por dinero, no por luchar contra la esclavitud. Y de la misma forma en que los Judíos que denuncian la verdad sobre las políticas de Israel son calificados de “Judíos llevados por el auto-odio”, a Walter Williams se le califica de “negro que se odia a sí mismo”. Lo cierto es que las invectivas se utilizan siempre como una defensa contra la verdad.

Las explicaciones racistas pueden ser muy engañosas. Por ejemplo, ahora es un hecho comúnmente aceptado que la policía norteamericana es racista porque mata sin motivo a negros estadounidenses y casi siempre se salen con la suya. He aquí un caso de un hecho cierto, pero que es malinterpretado peligrosamente. De hecho, la policía mata más blancos que negros, y también se salen con la suya en esos asesinatos. Entonces, ¿es solo la cuestión de la raza el centro de la explicación?

La explicación real es que la policía norteamericana ha sido militarizada y entrenada para ver al pueblo como un enemigo que debe ser sometido por la fuerza. Esta es la razón por la que tantas personas inocentes, de todas las razas, son tratadas brutalmente y asesinadas por la policía norteamericana. Sin duda, algunos policías son racistas, pero en general su actitud hacia el pueblo es una actitud brutal hacia todas las razas, sexos y edades. La policía es un peligro para todos, no sólo para los negros.

Vemos el mismo tipo de error cometiéndose en el caso de la bandera de batalla confederada. Aquellos que proclaman que la bandera confederada es un “símbolo de odio” pueden estar en lo cierto. Posiblemente se trata de un símbolo de su odio hacia los blancos del sur. Como un comentarista señaló recientemente, si esa bandera se convierte en un símbolo de odio por haber sido enarbolada defendiendo la esclavitud durante cuatro años, entonces, ¿cómo deberíamos calificar a la bandera de Estados Unidos, que simbolizó la defensa de la esclavitud durante 88 años?

Las banderas en un campo de batalla son simplemente dispositivos de información para mostrar a los soldados donde están sus líneas. En los tiempos de la guerra de secesión norteamericana las batallas producían enormes nubes de humo que oscurecían las líneas de combate entre las fuerzas opuestas. En la primera batalla de Bull Run se produjo una enorme confusión por la similitud de las banderas de ambos bandos. Por esa razón nació la bandera de batalla confederada. No tenía nada que ver con el odio.

La bandera confederada recién fue usada para defender la segregación racial en 1948, cuando el Partido Demócrata por los Derechos de los Estados (más conocido como Dixiecrat) fue creado. Los miembros del movimiento Dixiecrat estaban en contra de las políticas integracionistas a favor de los negros promovidas por el entonces presidente y candidato a la reelección, el demócrata Harry Truman (el mismo que ordenó el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre civiles japoneses).

Con el mismo motivo, es decir en defensa de la separación de razas, la bandera confederada fue usada en manifestaciones públicas entre las décadas de 1950 y 1960 por quienes se oponían al llamado Movimiento por los Derechos Civiles de los Afro-Americanos. Dicho movimiento pretendía que blancos y negros asistan a las mismas escuelas y que ambos grupos raciales compartan también los mismos servicios públicos.

Se ha generado un mito sin sentido según el cual los sureños esclavizaron a los negros porque los sureños eran racistas. La auténtica verdad es que los esclavos fueron traídos al nuevo mundo como mano de obra para la agricultura a gran escala. Los primeros esclavos eran blancos condenados a la esclavitud según los códigos penales europeos. La Encyclopedia Virginia informa que “los trabajadores convictos podían comprarse por un precio más bajo que los trabajadores esclavos africanos o blancos, y debido a que ya existían reglas de la sociedad exterior, podían ser explotados más fácilmente”.

La esclavitud de los blancos también tomó la forma de servidumbre, en la que los blancos servían bajo contrato como esclavos por un tiempo limitado. Los indios nativos también fueron esclavizados. Pero los blancos y los indios nativos resultaron ser una fuerza laboral insatisfactoria para trabajar en la agricultura a gran escala. Los blancos no tenían resistencia a la malaria y la fiebre amarilla. Se descubrió que algunos africanos sí la tenían, y además, los africanos estaban acostumbrados a vivir en climas cálidos. Así fue como, al estar favorecidos por un grado de supervivencia superior, los africanos se convirtieron en la fuerza de trabajo esclava elegida para la agricultura a gran escala.

Los esclavos fueron mucho más numerosos en las colonias del sur que en el norte por el simple hecho de que la tierra en el sur era más apta para la agricultura a gran escala. En la época de la Revolución Americana, entre 1765 y 1783, el sur se especializó en la agricultura. Además, el porcentaje de propietarios de esclavos entre la población era muy pequeño, porque la esclavitud solo se asoció con grandes extensiones de tierra que produjeron cultivos destinados a la exportación. El motivo detrás de la esclavitud era tener una fuerza de trabajo con el fin de explotar la tierra. Los que disponían de grandes propiedades de tierra buscaban mano de obra rentable y no se preocupaban por su color.

Todos calificamos a la guerra de 1861 como la “Guerra Civil” norteamericana. Pero, ¿es eso cierto? Una guerra civil es una lucha entre dos o más entidades que tratan de tomar el control del gobierno central. El presidente confederado Jefferson Davis no trató de hacerse cargo de Washington DC, de la misma manera que George Washington no trató de apoderarse de Londres en 1776, durante la guerra de la Independencia norteamericana. Ambas guerras, las de 1776 y 1861, fueron guerras de independencia.

¿Cuánta parte de esa guerra fue realmente sobre la esclavitud? ¿El presidente Abraham Lincoln realmente quería prohibir la esclavitud? Echemos un vistazo a sus palabras. En un parlamento realizado en Springfield, Illinois, Lincoln explicó: “Mis declaraciones sobre este tema de la esclavitud de los negros pueden ser tergiversadas, pero no pueden ser mal interpretadas. Ya he dicho que yo no entiendo la Declaración (de la Independencia) en el sentido de que todos los hombres fueron creados iguales en todos los aspectos”.

Debatiendo con el senador Stephen Douglas, Lincoln dijo: “Yo no estoy, ni he estado nunca, a favor de permitir que los negros puedan votar o puedan ser miembros de un jurado, ni de permitirles desempeñar cargo alguno, ni de casarse con personas de raza blanca; y yo os digo, además de todo esto, que hay una diferencia física entre las razas blanca y negra, lo que creo que hará imposible que las dos razas vivan juntas en términos de igualdad social y política”.

Resulta que la Proclamación de Emancipación no fue una declaración universal. En ella se detallaba específicamente en qué lugares los esclavos debían ser liberados: y resulta que sólo debían ser liberados en aquellos estados en rebelión contra los Estados Unidos. Sin embargo, el esclavismo podía continuar en los estados no rebeldes, como fueron Kentucky, Maryland, Delaware y Missouri.

A lo largo de casi toda la historia de los Estados Unidos las únicas fuentes de ingresos federales procedieron de los impuestos sobre consumos específicos y de los aranceles. Durante la década de 1850 las tarifas ascendieron hasta el 90% de los ingresos federales. Los puertos del sur pagaban el 75% de los aranceles en 1859. ¿Qué político “responsable” habría permitido que esa cantidad de ingresos se marchara?

Como vemos claramente pues, esta guerra no tuvo nada que ver con la lucha contra la esclavitud: fue simplemente por dinero, por cuestiones económicas. La “unión” de los Estados Unidos se basa en una gran mentira y la herida, tras más de un siglo de manipulaciones, aún sigue abierta en muchos estadounidenses, aunque desde fuera no seamos capaces de detectarlo adecuadamente. Ese es el problema de dejar que la historia sea manipulada por los vencedores y que las mentiras se conviertan en historia oficial.

Fuente: Global Research / El robot pescador

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