El país desde donde escribo aun permite la libertad de pensamiento y de expresión, de igual manera lo hace el país donde estos archivos están alojados. Pero en casi la totalidad de Europa ya existen leyes que nos prohíben expresarnos libremente.

Es por eso que alzo mi voz, en nombre de mi gente, en nombre de mi pueblo y de mi raza. Porque muchos serán encarcelados, muchos serán asesinados, y a pesar de todo seguiremos luchando por un futuro mejor.

Por nuestros hijos y por nuestros abuelos, tengo unas cuantas cosas que decir. Pero no lo digo porque me embargue el odio, ni porque le desee algún mal a nadie. Lo que creo y lo que predico responde a la más pura verdad.

La raza blanca ha demostrado ser diferente y superior a todas las demás razas que habitan este planeta. Guerras y batallas fratricidas han sido libradas desde la China hasta el Congo, al igual que en Europa.

Pero solo el hombre blanco ha logrado avances mil veces más valiosos, tanto en calidad como en cantidad, para toda la humanidad. La ciencia y el arte, la filosofía y la creatividad, todas son muestras de la superioridad blanca.

No tengo miedo de decir que los judíos son envidiosos y embusteros. Que ellos, aprovechando la buena voluntad de la raza blanca, nos engañan con ese absurdo cuento sobre su falso holocausto que jamás ocurrió.

No tengo miedo de decir que los negros son bestias brutas que solo quieren satisfacer sus instintos más primitivos. Similares a los primates. Y donde sea que pululen siempre habrá delincuencia, drogadicción y muerte.

No tengo miedo de decir que los latinoamericanos, mezcla mestiza entre indios y blancos, son una subespecie inferior que solo busca su beneficio propio. Porque son sucios y desordenados, y no respetan a nadie a menos que los obliguen.

No tengo miedo de decir que los orientales son maquinas insensibles que no pueden entender nada sobre moral o virtud. Donde nosotros vemos seres humanos ellos solo ven cosas y no son capaces de amar.

Ni los árabes ni los hindúes, ni los esquimales ni los gitanos. Todos son seres fallidos que por si solos no son capaces de ver más allá de sus narices. Su ciencia es limitada y su metafísica es nula.

Y aun así, el hombre blanco no reclama nada, no pide nada a cambio de su gran aporte a la humanidad. Y no tengo miedo de decir que todo se halla en los genes. Que la herencia es fundamental para definir quien es mejor.

Las demás razas y subrazas son completamente diferentes a nosotros los blancos, y es obvio que jamás podremos convivir juntos. No me incomoda si desean vivir lejos de nuestra gente, así como tampoco me incomoda su completa extinción.

Nosotros somos mejores, no nos dejemos engañar por las mentiras sionistas, no nos dejemos engañar por los lamentos del falso victimismo. Y así como lo hicieron nuestros antepasados, sintámonos orgullosos de nuestra raza. La raza blanca.

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