El clima de relativismo moral que existe hoy entre los seres humanos nos ha llevado a sociedades disfuncionales donde el bienestar disminuye y el sufrimiento aumenta. Pensar que nuestros actos privados no afectan a la sociedad es vivir encerrado en una burbuja ilusoria que revienta al primer contacto con la realidad.

La tolerancia se ha convertido en el valor más importante. Nos dicen que si dos o más personas están completamente de acuerdo en lo que se hacen sin afectar a terceros, aun si lo que hacen es inmoral, sus actos no tendrían nada de malo. Pero ¿cómo llegaron a este convencimiento? Y ¿realmente no afectan a nadie más?

Si un hombre decide matar a otro que elige suicidarse, es evidente que afectará a su entorno, no solo a los que los conocen, sino a la sociedad donde viven. Pero aun si viviesen en una isla desierta donde el asesino sería el único encargado de recoger el cuerpo y enterrarlo, ¿qué lo motivó a hacerlo?

¿Habría hecho lo mismo si hubiese tenido otro tipo de información adicional? ¿Se arrepentirá luego de sus decisiones? ¿No lo habría hecho si el suicida le hacia la misma propuesta un par de años atrás? De allí la importancia de la información que poseemos al momento de tomar una decisión. ¿Es verdadera, falsa, incompleta?

Introducir ideas para que la población las acepte sin cuestionarlas se ha convertido en el principal objetivo de cualquiera que desee manipularnos. Dichas informaciones no llegan a nosotros mediante conferencias científicas o debates especializados. Llegan a nosotros por los medios de entretenimiento y comunicación masiva.

Los nuevos conceptos destinados a convencer a la gente no llegan por medios académicos ya que allí estamos algo más atentos y críticos. Cuando vemos las noticias en la televisión, escuchamos música o vamos al cine, estamos relajados, bajamos la guardia y creemos que lo que nos enseñan es un reflejo fiel de la realidad.

En las noticias hablan constantemente de ciertos temas hasta el hartazgo, en tanto que deliberadamente evitan mencionar otros muchos incidentes que no les conviene revelar. Además, la música y el cine, y también la televisión basura repleta de concursos insulsos, nos muestran una visión distorsionada de la vida.

Por ejemplo, en los Estados Unidos los canales supuestamente informativos resaltan siempre la raza blanca o musulmana de ciertos criminales a los que llaman terroristas, supremacistas o islamistas, pero jamás se atreven a mencionar la raza de millones de negros involucrados en robos y asesinatos.

Otro ejemplo: la hipersexualizada industria del entretenimiento promueve el divorcio, el aborto, el homosexualismo y la drogadicción como cosas normales e incluso divertidas, como es el caso de las llamadas películas cómicas, donde eventos trágicos como un adicto tirado en la calle o una pareja del mismo sexo son motivo de risa.

En Europa los inmigrantes son buenos, pero en el estado colonial de Israel no se aceptan extranjeros. Las dictaduras que apoyan a los judíos deben mantenerse en el poder, pero las que están en contra del expansionismo sionista deben ser derrocadas en nombre de la democracia. Manipulan la información siempre de acuerdo a sus intereses.

El objetivo de estas elites es convertirnos en esclavos, pero esclavos que acepten su esclavitud como algo bueno. Sexo por nada, buscar siempre divertirse, olvidarse de los que nos dominan. Y al mismo tiempo meternos miedo contra sus enemigos (no contra los nuestros) que podrían quitarnos esa cárcel de entretenimiento superficial.

Ahora, si un hombre decide hacerse esclavo de otro que elige dominarlo, es evidente que afectará a su entorno, no solo a los que los conocen, sino a la sociedad donde viven. Pero aun si viviesen en una isla desierta donde el esclavo sería el único encargado de trabajar y vivir para su amo, ¿qué lo motivó a hacerlo?

¿Habría hecho lo mismo si hubiese tenido otro tipo de información adicional? ¿Se arrepentirá luego de sus decisiones? ¿No lo habría hecho si el explotador le hacia la misma propuesta un par de años atrás? De allí la importancia de la información que poseemos al momento tomar una decisión. ¿Es verdadera, falsa, incompleta?

Difundiendo ideas embaucadoras y medias verdades hemos sido manipulados. Así se convenció al pueblo norteamericano de luchar contra Hitler. Así gestaron los masones la revolución francesa. Así crearon los judíos el comunismo. Y así nos quieren convertir en esclavos hoy en día. Y tu ¿qué harás al respecto?

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