Desinformadores, disidencia controlada, manipulación mediática, cortinas de humo. Todas son estrategias para mantener cautiva la mente del incauto. El primer paso es la explicación sencilla, decirle al ciudadano común que este sistema democrático capitalista es el mejor de todos y que puede hacerlo feliz. Pero si la duda persiste, si el ciudadano se siente oprimido, si por casualidad se percata de que ha sido esclavizado, entonces, para evitar que se rebele, hay que distraer su mente.

Cuando un criminal quiere tener éxito con sus crímenes, lo mejor que puede hacer es aparentar ser el más preocupado por investigar esos mismos crímenes que él cometió. En Internet existen numerosos sitios que critican el modelo económico, la usura, la explotación, y se presentan como luchadores incansables. En realidad, con una superficial investigación vemos que muchos de esos sitios son editados por escritores financiados por los mismos banqueros, políticos y magnates que son criticados.

En las películas de misterio vemos que el asesino o el ladrón es el primero en ofrecerse para investigar el crimen, de este modo puede comenzar a plantar falsas evidencias. De igual modo ocurre en la vida real. Cuando los que se presentan como investigadores son en realidad articulistas a sueldo pagados por los causantes de las guerras, de las políticas financieras abusivas que solo benefician a los ricos, y en general de la actual decadencia moral y espiritual de nuestros pueblos.

Las personas a las cuales los criminales les pagan para aparentar ser buscadores de la verdad (cuando lo que pretenden es ocultar la verdad) suelen intercalar artículos absurdos, grotescos o cómicos junto a otros sobre denuncias serias, aunque siempre sin nombrar a los verdaderos culpables. Además también existen ejércitos de supuestos comentaristas independientes, que en realidad reciben también un sueldo con el fin de participar en foros, blogs y videos desviando la atención como lo hacen en sus webs.

Una de sus estrategias es presentar al victimario como víctima. Los escritores a sueldo de las élites se presentan a si mismos, y a quienes quieren proteger, como víctimas que siempre son atacadas sin motivo. El ataque más común contra quienes queremos desenmascararlos es tacharnos de “antisemitas” y racistas que odian a otros sin razón. Ellos actúan así para despertar lastima y compasión en quienes ingenuamente pretenden hallar la verdad sin encontrar ninguna dificultad en el proceso.

Cuando alguien habla sobre la extinción de la raza blanca y la cultura occidental, y nombra como causantes a los judíos, inmediatamente los sicarios de los medios falsamente alternativos comienzan a publicar “oscuros pasados” donde involucran a los reales buscadores de la verdad en muertes, evasiones fiscales, y toda clase de calumnia que desde el inicio fue creada a partir de rebuscadas y enrevesadas denuncias judiciales ideadas por los mismos sionistas.

Si la formula basada en difamar a los verdaderos reveladores no funciona, porque la gente no cree, entonces queda la opción de colocar enlaces a sus sitios en internet. También es probable que los inviten a participar en sus programas radiales y entrevistas en youtube. El objetivo es dar una idea de apertura, para hacerle pensar a la gran masa que son abiertos a todo tipo de opinión. Sin embargo, siempre harán que la legítima verdad aparente ser controversial.

Cuando alguien como David Duke tiene pruebas de sobra, en artículos periodísticos, declaraciones grabadas y confirmadas, datos históricos en libros, diarios y crónicas, lo único que les queda a los sicarios del judaísmo talmúdico es entrevistar a Duke y añadir sin tapujos que es un personaje de “oscuro pasado” cuyas “ideas” (y NO hechos) son sumamente controversiales no por su contenido sino porque la gente no se pone de acuerdo sobre apoyarlo o no. En realidad la mayoría de sus oponentes anónimos forman parte de una legión de comentaristas a sueldo que pelean contra unos pocos comentaristas honestos.

Otra táctica que usan los criminales disfrazados se llama “pescar” y se basa en identificar a los verdaderos buscadores de la verdad para luego atacarlos. Ellos crean una compleja red de sitios virtuales racistas, nazis, antisistema y alternativos, todos financiados por los mismos grupos elitistas de siempre, y revisan toda publicación y comentario para captar las identidades, ubicación, sonidos y hasta la imagen biométrica de sus detractores. Las actuales tecnologías nos tienen completamente identificados mediante nuestros ordenadores, nuestros móviles, y todos los artefactos conectados a la web.

Ahora que sabemos todo esto: ¿cómo podemos diferenciar entre un verdadero buscador de la verdad y otro que solo pretende engañar? En primer lugar, el falso buscador de la verdad siempre afirmará sin lugar a dudas la existencia del holocausto judío. Así se asegura la posibilidad de nombrar como “antisemita” a cualquiera que critique el supremacismo judío. También, y con el mismo motivo, estos desinformadores se encargarán de nombrar a Hitler como el más perverso ser que haya nacido. La única excepción a esta regla son los espacios explícitamente diseñados para “pescar nazis”.

Con frecuencia nombran a los banqueros, pero jamás dicen que esos banqueros son judíos. Y evidentemente ponen en duda la veracidad de los Protocolos de los Sabios de Sión. Hablan de los millones asesinados por comunistas en Rusia, pero jamás mencionan que esos rusos comunistas que decretaron las masacres no eran rusos sino judíos. Además usan incontables eufemismos para camuflar a la tribu hebrea sin nombrarla: bilderbergers, illuminati, banqueros, jesuitas, Bush, Obama, aliens, matrix, anunakis, lagartijas, tecnócratas, neocons, imperialistas, globalistas y más.

Otra señal que no debemos dejar pasar es que se enfocan siempre en los síntomas y jamás en las verdaderas causas. Es cierto, por ejemplo, que negros y mestizos son genéticamente diferentes y es imposible incluirlos en las sociedades blancas. También es cierto que los musulmanes no pretenden integrarse y se aíslan formando guetos donde replican las costumbres de sus lejanas patrias. Pero ellos no son más que peones ignorantes de la judería. Al final todos estamos siendo manipulados por un escaso grupo de gente egoísta y psicópata.

Dicen que estamos mal, que nos esclavizan, que corrompen nuestra moral. Pero ni susurran el nombre de los encargados de promover tanta basura e inmoralidad en sus medios de comunicación, o de aplicar las políticas que nos someten. Dicen que el judaísmo es solo otra religión más. Pero se olvidan de mencionar que es una religión degenerada que olvidó los principios de ayudar a mejorar a la humanidad para sustituirlos por una ideología de dominación y odio donde solo ellos son los elegidos.

¡Una verdad a medias es SIEMPRE una mentira!

Fuentes: Digger for truth / Huge questions

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