Como hay días para todo, se me ocurrió que vale la pena celebrar el simple hecho de ser hombres. Así que hice un manifiesto para que lo firme el que se sienta identificado.

Somos hombres y nos aceptamos como tales. Somos de pensamiento lineal, separamos los ámbitos de nuestros afectos, no podemos hacer varias cosas a la vez, siempre avanzamos buscando objetivos y no nos detenemos antes.

Tenemos una sensibilidad típicamente masculina, profunda y estable, capaz de leer el fondo de las cosas, pensar sobre ellas y expresarlas de modo racional.

Pensamos y soñamos como hombres y construimos un hogar, luchamos por ser íntegros y bondadosos, justos y serviciales sin ser sumisos.

Aceptamos con inteligencia y bondad nuestro rol de trabajar para mantener una familia sin sentirnos culpables y decirlo sin miedos ni cálculos, buscando los espacios para dar a nuestros hijos esa presencia estable que tanto necesitan.

Aceptamos que nuestras mujeres trabajen si ellas lo consideran necesario y valoramos su inmenso aporte pero no aceptamos que conviertan el trabajo en una fuga porque nosotros tampoco hacemos eso.

Queremos a nuestras mujeres con locura, con pasión, con una ternura que nos hace llorar a escondidas porque somos débiles y las necesitamos.

Valoramos todo lo que hacen. Que es muchísimo y fundamental. Pero también nosotros tenemos lo nuestro. La cosa es encontrarlo juntos.

Escuchamos con paciencia a nuestras mujeres y entendemos que no entendemos pero pedimos perdón y seguimos intentando entender que no es otra cosa que la forma que tenemos de amar. Y cuando ellas no nos entienden esperamos que lo hagan solas. Tarde o temprano, siempre lo hacen.

Rechazamos esa imagen publicitaria, perfumada y burguesa del hombre infiel, del play boy idiota y solitario que hace de la seducción un deporte cruel que esconde sus complejos, sus miedos, y sobre todo, sus dudas de ser hombre.

Rechazamos esa caricatura de macho bruto, insensible y matón. Claro que hay hombres así pero eso no es ser hombre de verdad. Es sólo ser bruto, insensible y matón.

Rechazamos que el hombre sea promiscuo por naturaleza. Eso es una caricatura hecha por personas entregadas a vicios muy tristes.

Basta ya de tragarnos que por las infidelidades o el machismo estúpido de unos borrachos, nos metan a todos en el mismo saco.

Hay que decir basta ya de esa culpabilización tiránica que viene del feminismo neurótico. Es hora de contradecir frontalmente toda esa monserga ideológica que pretende achacarnos todos los males de la humanidad.

Estamos cansados de esa jerga casi mística que pretende insultarnos con palabras como “patriarcal”, “fálico” u “homófobo” cada vez que decimos que nos parece natural que un hombre se una a su mujer, tenga sus hijitos y los quiera y que eso está muy bien.

Y estamos orgullosos de ser así y de querer serlo siempre.

Fuente: Roncuaz

Anuncios