Ellos pueden decir lo que quieran, pueden insultar, difamar, acusar, amenazar y desprestigiar a quien quieran. Y obedeciendo órdenes de sus patrones pueden elevar o destruir la vida de cualquier persona.

Pero si tú dices algo negativo sobre ellos, entonces como buitres todos vienen por tu cadáver. Se sienten ofendidos, maltratados, heridos. Y te acusarán de haberles causado un irreparable daño psicológico y moral.

Los así llamados periodistas han vendido su alma al diablo y el diablo les da de comer. No les importa mentir o calumniar. Deben hablar bien del aborto y del homosexualismo, y están obligados a destruir nuestra cultura occidental.

Y para distraernos, para evitar que miremos las estafas y manipulaciones de sus amos, nos hablan de asesinatos, accidentes, robos y claro… espectáculos. Mientras tanto los máximos ladrones y asesinos pasan desapercibidos.

Sus amos, los que dictan sus discursos libres y democráticos, los que escriben sus guiones periodísticos, ellos permanecen libres y disfrutando su vida criminal. Ellos son los judíos de siempre y su afán es dominar y destruir.

El enfermizo resentimiento y el odio que el judío arquetípico siente contra nuestra raza blanca es inconmensurable. Y su habilidad para aprovecharse del hombre blanco es inigualable. La estafa, el engaño y el hurto son sus armas.

Y el engaño lo perpetran día a día. Basta con dar una somera mirada a los dueños, directivos y adalides de los medios de comunicación y entretenimiento. Todos judíos, todos resentidos, todos odiando a nuestra raza.

Y se excusan en esa idílica pero falsa libertad de expresión, donde ellos pueden decir lo que quieran, siempre y cuando les convenga, mientras nosotros debemos quedarnos callados porque si hablamos herimos sus sentimientos.

No podemos decir nada sobre la delincuencia o la capacidad intelectual entre los negros. No podemos decir nada sobre los riesgos fisiológicos y psicológicos del mestizaje. Y peor aún, no podemos estar orgullosos de nuestra herencia.

Entonces me pregunto: ¿acaso no es momento ya de actuar? Es momento de expulsar a todos esos extranjeros, inmigrantes y alienados que dañan nuestra cultura. Y es momento de reconstruir nuestra identidad.

Su falsa libertad de expresión es una completa mentira. Por todos los medios atacaremos. Es hora de desenmascarar al judío traidor y sus secuaces periodistas. Es momento de hacerlos huir y expulsarlos lejos de nosotros.

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