Existen un buen número de barreras que impiden la unidad de la raza blanca, y que por lo mismo nos limitan en nuestros esfuerzos por luchar contra las razas, sub-razas y doctrinas que pretenden esclavizarnos o eliminarnos.

Las respetables diferencias ideológicas nos impiden decidir la dirección que debe tomar nuestra lucha. Aunque poco a poco nos ponemos de acuerdo gracias al avance en comunicaciones que nos permite un sano diálogo.

Nuestro verdadero problema son los topos y a la disidencia controlada. Los primeros, es decir los topos, son personajes infiltrados que sirven a los intereses del enemigo, pero que se hacen pasar por uno de los nuestros.

Los topos utilizan la técnica del caballo de Troya. Se ganan nuestra confianza y una vez aceptados comienzan a crear conflictos internos. Por lo general generan desconfianza con acusaciones débil o nulamente fundamentadas.

Su objetivo es retrasar o detener definitivamente nuestra lucha contra los enemigos de la raza blanca. Y si bien unos pocos no son una seria amenaza, muchos de ellos, casi siempre asalariados de los judíos, pueden ser peligrosos.

Hemos mencionado también a la disidencia controlada. Y este es el más dañino y corrupto sistema ideado por la judería y sus secuaces masones y demás marionetas. Su objetivo es similar al del topo, pero a gran escala.

Aquellos que quieren destruir nuestra cultura blanca occidental suelen promover temas como el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, el divorcio, el mestizaje multicultural, y el vicio al que con eufemismo llaman diversión.

Los promotores de estas tendencias son siempre miembros de la comunidad judía y podemos reconocerlos fácilmente. Es por eso que se camuflan creando falsas corrientes e instituciones y colocando a sus títeres como líderes.

Por medio de variadas organizaciones y diversas páginas en internet organizan conferencias y escriben millones de artículos donde apoyan y promueven la defensa de la raza o rechazan lo mismo que nosotros rechazamos.

Sin embargo, muchos de sus discursos están mal fundamentados, otros son tan agresivos que resultan ridículos, y en más de una ocasión introducen comentarios casi imperceptibles que son favorables a las ideas del enemigo.

También se puede notar que utilizan cualquier excusa, desde una membresía o un concurso en línea, hasta una marcha o cualquier otro tipo de activismo, para pedir datos e información sobre los miembros que participan.

Debemos andar con cuidado, y si bien la paranoia no es saludable para nadie, al menos es necesario tener en cuenta estos pocos datos que acabo de exponer para que cada uno analice sus contactos y saque sus propias conclusiones.

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