La idea de formar barrios, comunidades, pueblos e incluso naciones solo para gente de raza blanca se puede notar ya desde el siglo XIX, cuando miles de judíos comenzaban a alardear de ser los invasores de las tierras europeas.

Durante siglos los judíos estuvieron aislados en sus guetos pero, con el advenimiento del poder judío-masónico en las altas esferas políticas, los que terminaron siendo aislados fueron los hombres y mujeres de raza blanca.

Tras el triunfo judío en la segunda guerra mundial, la inmigración se convirtió en una falsa necesidad, y pronto negros, chinos y musulmanes comenzaron a invadir ciudades y países tradicionalmente blancos.

Es por eso que ya en 1887 el destacado antisemita Bernhard Förster, cuñado del tristemente célebre orate Friedrich Nietzsche, funda en Paraguay la llamada Nueva Germania, una comunidad agrícola solo para blancos.

La organización norteamericana denominada la Brüder Schweigen, fundada por Robert Jay Mathews en septiembre de 1983 buscaba crear un estado independiente en la costa nor-occidental de los Estados Unidos de América.

Y en 2001 H. Michael Barrett publica el Pioneer Little Europe Prospectus, donde detalla cómo retomar el control de los barrios y comunidades blancas que han sido tomadas por otras etnias que nos invaden con su primitiva cultura.

En 2013 el británico Arthur Kemp publica Nova Europa. Donde afirma que para perpetuar la gloria de la raza blanca se debe retomar y recuperar el territorio europeo de las manos inmigrantes que lo han secuestrado.

Según estos revolucionarios autores, la lucha deberá tomar la forma de una reconquista legal, donde la gente blanca y racialmente consciente pueda volver a vivir en comunidades blancas pacíficas y sanas.

El principal concepto de estas agrupaciones es la idea de movernos como comunidad, es decir en grupo, así como lo hacen los judíos, asiáticos y latinos al formar sus barrios y guetos. La unión hace la fuerza.

Ya sea en la selva amazónica, en los bosques helados de Alaska o en las calles de Nueva York o París, la motivación es la misma. Buscar gente blanca, racialmente consciente, y actuar como grupo.

Debemos organizarnos, juntarnos y apoyarnos. Y en última instancia lograremos retomar nuestras calles y barrios comprando, alquilando o incluso ocupando lugares que han sido secuestrados por musulmanes y negratas.

Y por si fuera poco, tenemos la oportunidad de conquistar, cultivar y desarrollar territorios inhóspitos en países tercermundistas, donde miles de millones de kilómetros están abandonados a su suerte por desidia de los nativos.

Cada cual puede decidir su propia opción, si buscar suerte en territorios inhóspitos, o intentar retomar el control de nuestras comunidades tradicionalmente blancas. El objetivo es el mismo: asegurar nuestro futuro.

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