Hoy en día se ha puesto de moda, en particular en los mestizos Estados Unidos de América, la tendencia a hacernos exámenes de ADN para conocer el origen de nuestro linaje, aunque todo sea solo un negocio.

En noviembre de 2013 el separatista blanco Craig Cobb recibe en televisión los resultados que indican que su ADN es 14% negro-sub-sahariano. Y, resulta por lo menos curioso, saber el porqué de ese dato.

Si Cobb hubiese vivido en la Alemania Nacional Socialista, este bajo porcentaje que no alcanza el 25% de mestizaje lo habría ubicado dentro del colectivo racial germano con todos los derechos de cualquier otro ciudadano.

Pero para los medios idiotizados de nuestros días, decir que un racista posee marcadores genéticos negros, según exámenes muy poco confiables, es como afirmar categóricamente que el racismo es falso y no debe existir.

Pero veamos primero qué son y como se realizan estos susodichos exámenes genéticos que indican si eres descendiente de Gengis Kan o si tu tatarabuelo vivió en alguna remota tribu africana que hoy dicen rastrear.

En primer lugar debemos entender qué son los marcadores genéticos. Y resulta que son pedazos de ADN, es decir moléculas, que se repiten en el mismo orden y de la misma forma en un grupo humano determinado.

Por lo general no tenemos la más remota idea de la utilidad o influencia de esos segmentos de ADN llamados marcadores genéticos. Solo sabemos que se presentan siempre iguales en padres e hijos de ciertas comunidades.

Por ejemplo, todos los pueblos escandinavos presentan ciertos marcadores genéticos identificados exclusivamente con los grupos humanos nórdicos, y por lo tanto suponemos que son propios a esa tipología racial.

¿Pero dónde se buscan esos marcadores genéticos para conocer nuestra herencia? Resulta que siempre los encontramos en dos lugares: en el ADN mitocondrial, y en el ADN del cromosoma Y.

El ADN mitocondrial se transmite por vía materna, es decir que tanto los hijos varones como las mujeres heredamos el ADN mitocondrial de manera exacta e idéntica de nuestras madres.

El cromosoma Y es exclusivo de los varones, por lo que solo se hereda de padres a hijos varones, las mujeres no pueden realizar pruebas sobre el cromosoma Y ya que ellas no poseen esta información genética.

Suponiendo que un varón desea conocer su ascendencia, y tiene tanto el ADN del cromosoma Y como el ADN mitocondrial, podría entonces conocer quién es su padre y su madre, a eso se le llama prueba de paternidad.

Podría también reconocer al padre de su padre y a la madre de su madre, pero jamás sabrá nada sobre la madre de su padre o sobre el padre de su madre, y eso ya es 50% de información perdida.

Si nos remontamos más hacia el pasado, y deseamos saber el origen de nuestros ancestros de diez generaciones anteriores a nosotros, veremos que más del 99% de información genética ha pasado inadvertida.

Entonces, cuando decimos que Craig Cobb posee 14% de genética negra, deberíamos también decir que es el 14% de menos del 1% de lo que podemos conocer dentro de las diez generaciones previas.

Además, los marcadores genéticos corresponden a bases de datos de poblaciones actuales, y debido a las migraciones no hay forma de saber dónde fueron más comunes dichos marcadores en el pasado.

Por ejemplo, el marcador genético más común entre los negros-sub-saharianos hoy en día pudo ser muy común hace miles de años en Asia o Europa, nadie puede saberlo. Y aun así hay quien afirma el origen africano de la humanidad.

Nadie conoce el código genético de Gengis Kan porque no se conoce su tumba ni se han encontrado sus restos, y nadie puede saber si tus ancestros son de una u otra tribu porque no podemos saber que es reciente o antiguo.

En fin, la ciencia genética no ha podido hasta hoy descifrar el significado y sentido de los códigos insertados en nuestro ADN, tampoco de donde provienen ni cúales son tus ancestros.

La mente e inteligencia del hombre blanco probablemente hallará el origen, significado y propósito de nuestro ADN, en el futuro. Es nuestra naturaleza indagar y encontrar respuestas.

Pero por el momento no hay forma de saber nada sobre nuestros ancestros remotos por el ADN, aunque una pequeña busqueda en los archivos del pueblo y preguntarle algo a la abuela es buen punto de inicio.

Fuentes: Wikipedia / Live Science / Family tree magazine / Motherboard / Imgur

Anuncios