Es evidente que pueblos de diferentes razas difieren también no solo en el color de la piel, sino en aspectos como la psicología, la tendencia al crimen, la promiscuidad, el honor, el alcoholismo, y muchos otros factores.

Es conocido el chiste que cuenta que si un blanco encuentra un desierto lo convierte en oasis, si un chino encuentra un oasis lo mantiene, pero si un negro encuentra un oasis lo convierte en desierto.

Y hablando con base científica podemos decir que el cuento del oasis es cierto. Está demostrado que el ADN de las primeras momias egipcias es compartido con los actuales europeos.

Para empezar debemos entender cómo funciona la genética racial, y para eso hay que entender ciertos conceptos básicos. Debemos saber qué son los haplogrupos y qué son los marcadores genéticos.

Primero, un gen es un grupo de moléculas que produce características específicas en las personas, como el color de ojos o de cabello. Los marcadores genéticos son grupos de genes que pueden ser fácilmente ubicados.

Los marcadores genéticos suelen repetirse en individuos que habitan poblaciones específicas. Los haplogrupos son grupos de marcadores genéticos y también corresponden sólo a determinados pueblos.

Los haplogrupos sirven para identificar a los miembros de razas diferentes. Sabemos, por ejemplo, que los haplogrupos comunes en los blancos son diferentes a los de los negros y amarillos.

Además dentro de cada raza también existen subdivisiones, entre los orientales existen distintos tonos de piel, así como hay negros altos, bajos, de ojos saltones o más achinados.

De acuerdo a los marcadores genéticos la raza blanca puede subdividirse en tres tipos. El haplogrupo R1b que corresponde a los celtas. El haplogrupo I1 de los escandinavos y el R1a de los eslavos.

Al norte de Finlandia hay predominancia de grupos siberianos asiáticos. Y se puede notar la marcada influencia genética árabe en Albania y Grecia, así como la presencia de herencia norteafricana en Croacia, Serbia y Bulgaria.

Caso especial es Islandia que presenta mestizaje en iguales cantidades pero solo de los tres subtipos de la raza blanca. En la República Checa, Austria y Hungría vemos orígenes celtas y eslavos en similar proporción.

Contrario a la creencia popular impuesta por el poder mediático judeomasónico, en España el haplogrupo predominante es el celta. En tanto que los genes árabes y semitas no logran superar el 5% de la población.

Los países con mayoría escandinava o nórdica, identificados por sus cabellos rubios, estatura elevada y ojos claros, y por sus facciones delgadas y angulosas, son Dinamarca, Noruega, Suecia y casi el 40% de Finlandia

Los países de mayoría celta, donde es común el cabello y ojos oscuros, y los cuerpos y la contextura facial de nivel intermedio, son Reino Unido, Irlanda, Holanda, Alemania, Bélgica, Suiza, Francia, España, Portugal e Italia.

Y los países de mayoría eslava, de rostros redondos, y cabellos y ojos claros, son Estonia, Latvia, Lituania, Polonia, Eslovaquia, Croacia, Ucrania, Bielorrusia y Rusia.

Es evidente que las migraciones van modificando considerablemente estos datos con el paso del tiempo, como es el caso de Rumania donde los gitanos han tomando el control del que antaño fue país eslavo.

Y es por esa misma razón que debemos detener la llegada de invasores extranjeros. Porque nuestra cultura y tradiciones blancas, así como nuestro aporte material y espiritual es invaluable y no puede perderse.

Fuente: Sólo sé que no sé nada

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