Así como existen cristianos y musulmanes blancos. Así como existen arios blancos de costumbres árabes habitando Irán o Siria, así también existen blancos con costumbres judías en todo el mundo.

Ser judío no responde a un tono de piel o a una raza específica. Ser judío corresponde a un modo de comportarse y ver el mundo, a una forma de vida y a su consecuente manera de racionalizar y mitificar la realidad.

Sabemos que todos los individuos de raza blanca siempre tienen algún grado de mezcla con un bajo porcentaje de genes que son comunes en otras razas. Aunque aun no se sabe la verdadera causa de este fenómeno.

Siguiendo este esquema, varios judíos pueden fácilmente ser clasificados como blancos, ya que su mezcla genética con otras poblaciones es mínima, en tanto que las características blancas son predominantes.

Sin embargo la gran mayoría de judíos son mestizos genéticos intermedios entre los europeos y los semitas. Eso se manifiesta en la forma tanto de sus narices curvas y bulbosas así como en sus cabellos ensortijados.

Las formas faciales siempre son más importantes que el color de piel para determinar la procedencia racial, aunque las características psicológicas también son determinantes. Es evidente que los judíos padecen de varias taras.

La sexopatía, el sentimiento de inferioridad, y la tendencia hacia la proyección psicológica, son característicos del contexto sociocultural judío. Que además son comunes a todos los mestizos.

Es evidente que el tipo humano llamado semita es el producto irregular entre negros, amarillos y blancos. Y es ese grupo humano mestizo el que instauró toda la ideología degenerada y enfermiza del judaísmo.

Aunque las mezclas de los judíos con la raza europea hayan logrado engendrar individuos físicamente blancos. Es indudable el hecho que han nacido entre semitas, con costumbres tribales y odios atávicos.

Si hay judíos blancos, pero se hallan tarados por su malsana educación en falsos valores y conceptos supersticiosos implantados por los primeros mestizos semitas hebreos que dieron forma a su degenerada religión.

Si un blanco es progre, perroflauta, marxista o similar, entonces es nuestra obligación convertirlo a nuestra causa o eliminarlo como el traidor que es. De igual manera es menester exterminar al judío blanco.

Fuentes: Counter Currents / Materia

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