Es obvio que la mayoría de hombres y mujeres de raza blanca tienen miedo de herir los sentimientos de los semitas. Es como si en la mente de todo eurodescendiente promedio hubiese quedado muy bien grabada la idea cristiana que afirma que el pueblo hebreo es un pueblo sagrado y elegido por Dios.

Pero ese temor se repite, y con mucha más fuerza entre los propios judíos. Podrán aparentar cualquier tipo de disputa interna ante los gentiles, podrán ser sionistas o anti-sionistas, y hasta aparecerá alguno que denuncie uno que otro crimen judío. Pero en realidad todo judío obedece a un plan grupal.

Los judíos que denuncian o atacan a otros judíos son solo actores tratando de canalizar para sus intereses los reclamos de los Goyim. A solas entre judíos el temor a expresar opiniones disidentes es inmenso. Sus autoritarias comunidades son increíblemente cerradas y sus miembros se vigilan mutuamente.

La imagen liberal que nos quieren vender, para degenerar a los nuestros, es totalmente contraria al estricto ambiente que reina en los guetos judaicos, donde la sola idea de contravenir los intereses del clan es considerada una blasfemia. Los judíos creen más que nadie en el cuento del pueblo elegido.

Piensan que el objetivo de su tribu es sagrado, y si la hija debe prostituirse y el nieto debe morir, entonces lo harán. El judío es sumiso frente a otros judíos porque desde que nació le ha sido inculcada, por personas mentalmente enfermas, la idea de que la nación hebrea es tan elevada que no puede ser cuestionada.

Pero si alguien los cuestiona entonces se muestran profundamente ofendidos. Porque tras haber sido adoctrinados durante siglos con las disparatadas ideas de los fariseos, la única verdad en la que creen es que los gentiles somos seres torpes e inferiores que debemos ser controlados por la etnia hebrea.

Para lograr sus metas saben aprovechar al máximo las fallas o virtudes de sus hijos abuelos y nietos, sin importar los daños psicológicos que estos actos puedan causar a los involucrados en esta opresiva comunidad semita. Lamentablemente creen que pueden hacer lo mismo con el resto del mundo.

Ante tan denigrante panorama debemos actuar.

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