Los judíos controlan la banca por medio de la usura. Te cobran por algo que no es real. Y se aprovechan de tu trabajo que sí produce bienes reales. Mientras ellos, sin producir nada, disfrutan de los mayores beneficios.

Siempre están enquistados en los altos puestos burocráticos. Sentados en sillones frente a sus vetustos escritorios. Sin hacer nada. Sin trabajar. Ganan millones de millones de dineros que jamás podrán gastar. ¿Por qué?

Nunca los verás labrando la tierra. O barriendo la calle. O cargando bolsas de cemento para edificar alguna construcción. Siempre sentados, sin hacer nada, esperando. Se dicen eruditos e intelectuales. Solo son ociosos y vagos.

Si un campesino le presta su pala o su hoz al vecino, no le reclama pala y media. A lo mejor si el instrumento resulta dañado pedirá que lo reparen. Pero el judío te presta dinero, que en realidad no existe y no puede ser dañado.

Aun así la judiada reclama intereses por el préstamo de monedas que ellos mismos inventan. Y así una y mil veces están siempre creando nuevas formas de embaucar y timarnos a todos. Y de nuevo me pregunto ¿por qué?

La respuesta es simple. Por miedo. Por temor a perder su única certeza. Por pura y evidente inseguridad. El judío es un ser educado en la constante inseguridad. Le han dicho que siempre es perseguido para tenerlo atado.

El judío es un temeroso y obediente esclavo de su tribu. No te dejes engañar por sus falaces posturas de autosuficiencia. Son solo diatribas teatrales. Todo judío ha sido criado creyéndose perseguido.

La estrategia para unir a una secta de seguidores manipulados fue inventada por los fariseos en la época de Cristo. Les dijeron a sus fieles que eran especiales y que por ello eran odiados. Desde entonces mantienen esa absurda idea.

Los judíos fariseos fueron una raza semita. Producto del mestizaje. Una grotesca mezcla entre negros, chinos y blancos. Los judíos sefarditas son ejemplo de esa primitiva y vieja subraza. Aunque hoy existan judíos de todo tipo.

Al confrontar sus animalescas costumbres con las de los avanzados romanos, los judíos sintieron envidia y una profunda e inquebrantable inseguridad. Desde entonces han intentado buscar certezas solo en lo económico.

La tribal y arcaica ideología del judaísmo, de donde proviene toda la cultura judía, sea religiosa o no, se basa únicamente en lo material. Esto debido su incapacidad de abstracción y su ausencia de ideales y valores superiores.

Lo judíos, al igual que los niños, no entienden los conceptos de honor y lealtad. Es por ello que su única seguridad es la material avaricia frente a una raza blanca a la que ven como superior, grande, poderosa y amenazadora.

El primero de los Rothschild o el autor de los Protocolos de Sión, los dueños de los bancos, medios y los principales actores políticos. Todos ellos actúan y viven sumidos en el miedo. Su única motivación es que: ¡NOS TEMEN!

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