El 12 de octubre de 1492 el genovés Cristóbal Colón con 41 años de edad realiza el mayor descubrimiento en la historia de la humanidad. Llegaron luego los infaltables críticos que ahora pretenden desmontar tan memorable acontecimiento por medio de leyendas negras y revelaciones aparentes de errores en el relato histórico.

Por ejemplo, nos dicen que no fue un 12 de octubre el día en que Colón llegó a América, ya que en el siglo XV estaba vigente el calendario Juliano, y que debido a su inexactitud se habría retrasado 11 días respecto a los ciclos astronómicos reales, por lo que Colón descubrió América no el 12 sino el 23 de octubre de 1492.

Otros dicen que Colón ni siquiera descubrió América ya que los propios nativos la conocían e incluso los vikingos llegaron antes a esas tierras. Lo cierto es que ni los vikingos ni los nativos descubrieron nada porque descubrir significa develar y pregonar algo que, si bien ya existía con anterioridad, jamás habría sido mostrado al mundo entero.

Algunas voces interesadas suelen especular sobre la tierra natal del almirante, en tanto que otros afirman que no tendría 41 sino 46 o tal vez 56 años al llegar a América. Pero tales diatribas palidecen frente a lo que han dicho progresistas y liberales, enemigos de nuestra raza, sobre el significado de este asombroso hecho histórico.

Países herederos de España hoy reniegan del “Día de la Raza” cambiando su nombre por otro que suene más correcto políticamente. En Argentina ahora se llama “Día Del Respeto A La Diversidad Cultural”, en Venezuela es el “Día De La Resistencia Indígena” y en Chile es denominado “Día Del Encuentro De Dos Mundos”.

El rechazo a la herencia hispánica ha sido inculcado con mucha fuerza a partir de la segunda mitad del siglo XX. Los judíos, mediante la propaganda de sus tentáculos masónicos en educación y medios, han utilizado la leyenda negra de la conquista de América para crear una raza mestiza y dócil de acuerdo al plan Kalergi.

El objetivo final de los grupos judíos de poder es forzar la mezcla racial, ya que consideran que la raza blanca es demasiado estoica, honorable y decente como para aceptar el dominio mundial que ellos quieren imponer. Mediante venenosas mentiras inoculadas con persistencia logran desalentar y amilanar a los pueblos europeos.

Durante ocho siglos el Imperio Romano estuvo en control del territorio que entonces era conocido como Hispania. Y a los romanos les debemos el idioma, el derecho, los acueductos, los caminos, los puertos y mucho más. ¿Sería acaso sensato criticar a los italianos de hoy por los aportes de sus antepasados a nuestra cultura?

Entre los principales aportes europeos en América tenemos la escritura y la rueda. Carlos I de España fue el primero en prohibir la esclavitud de los vencidos. El Imperio Español creó 25 universidades en el nuevo continente. Y fue extirpado el sacrificio humano practicado por Aztecas e Incas y por cientos de tribus norteamericanas y amazónicas.

La mita y el yanaconazgo fueron trabajos forzados realizados a manera de tributo obligatorio desde épocas prehispánicas. Cuando los españoles tomaron el control del gobierno mantuvieron estas labores pero ya sin la participación de mujeres o niños. Asimismo, implementaron horarios de descanso y turnos para los trabajadores.

Dados estos datos no resulta asombroso que miles de indígenas se hayan rebelado contra sus tiránicos opresores tan nativos y americanos como ellos. Gran parte de los ejércitos europeos durante la conquista estuvieron formados por amerindios. Apoyo que se mantuvo aún durante las masónicas guerras de independencia contra España.

Los conquistadores españoles no eran seres perfectos, ni tampoco debieron serlo. Ellos eran seres humanos tan frágiles e inestables como nosotros. Pero su sangre valiente y audaz corre todavía por nuestras venas. Y sus hazañas, dignas de héroes y quijotes, nos inspiran para preservar nuestra identidad, nuestra raza y nuestra ancestral cultura.

Fuentes: Cartagena de Ley / Argentinos Alerta / Historia del Nuevo Mundo

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