Divide y vencerás reza el refrán al que se opone la unión que hace la fuerza. Si el enemigo se encuentra debilitado por sus propios conflictos internos, será entonces mucho más fácil vencerlo. Si provocamos la desunión de nuestros adversarios saldremos victoriosos.

Según Henry Ford “dividir para vencer” es el lema de los Protocolos de Sión, libro que detalla los planes judíos para el control mundial. Y no se equivoca el autor americano. La estrategia semita ha sido desde hace siglos provocar enfrentamientos internos entre nosotros.

La raza blanca unida por un solo ideal es prácticamente imposible de vencer. Pero si nos inoculan el veneno del individualismo, donde cada uno solo busca su propio interés, es evidente que no tendremos la fuerza necesaria para luchar contra ellos.

Comenzaron entre los siglos XVI y XVII con la lucha entre católicos y protestantes en Alemania, Inglaterra y Francia. Luego enfrentaron a los creyentes contra los ateos promoviendo la separación entre iglesia y estado durante los siglos XVIII y XIX por toda Europa y América.

Provocaron la desunión entre el área administrativa y operativa de toda empresa mediante la creación del comunismo marxista. Y ya en los siglos XX y XXI se dedicaron a generar oposición entre jóvenes y viejos. Y entre los propios jóvenes con sus diferentes modas y subculturas.

Dentro de la misma familia también han generado la ruptura. La mujer feminista y masculina se opone al hombre abusivo, agresivo, brutal y explotador. Insertan además la idea de padres conservadores que no permiten que sus jóvenes hijos sean realmente libres.

Provocan conflictos entre negros, amarillos y caucásicos. Culpando a los europeos de todo mal existente. Sabiendo que de unirse todas las razas del mundo, bajo la clara y sensata dirigencia del hombre blanco contra la dominación judía, el éxito de los hebreos sería nulo.

Y todas sus insensatas divisiones las magnifican mediante los medios que controlan. Las cadenas de noticias televisivas hacen eco de redes sociales como Facebook o Twiter, donde mediante algoritmos informáticos nos separan por gustos musicales, religión y política.

Afirmando que “las vidas negras importan” y que “ni una menos” de las mujeres será víctima de abusos masculinos, pretenden imponer movimientos sociales plásticos y artificiales. Replicando lo que hace siglos vienen implantando en nuestras sociedades.

De este modo los pérfidos judíos provocan una absoluta y completa confusión, infiltrando agentes de su causa que aparentan ser defensores de la raza blanca, del hombre, o de la tradición. Sin embargo nosotros los hombres blancos seguimos unidos.

Lo que aun no han notado los judíos es que ya hemos descubierto su conspiración. Las falsas divisiones provocadas por ellos entre los pueblos libres están siendo desmanteladas. Y nuestro pueblo blanco, esforzado, valiente y honesto, al fin entiende bien que la unión hace la fuerza.

Fuentes: RTVE / Wikipedia / The Times Literary Supplement / Institute Of Hungarian Studies

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