Donald John Trump es un títere cómico y bufón popular, ególatra y torpe, conocido por ser el presentador del reality show The Apprentice entre 2004 y 2015, y que el 9 de Noviembre de 2016 resultó elegido como presidente de los Estados Unidos de América. Esto luego de una mediática y rocambolesca campaña destinada a distraer, hipnotizar y obnubilar a las grandes masas poblacionales utilizando los medios de comunicación y entretenimiento masivo.

Durante la campaña electoral su oponente fue la señora Hillary Diane Rodham Clinton, de quien se sabe que es cristiana, pero criada en un ambiente judío ya que su abuela materna Della Murray se caso en segundas nupcias con el judío ruso Max Rosenberg, y entre ambos criaron a Dorothy Howell Rodham, madre de la señora Clinton.

Al parecer la señora Dorothy inculcó un profundo amor hacia los judíos en todos sus hijos, tanto que Anthony Dean Rodham, hijo de Dorothy y hermano de Hillary, se casó con la judía Nicole Boxer, hija de la senadora judía Barbara Boxer. Chelsea Victoria Clinton, hija de Hillary, se casó en Julio de 2010 con el banquero judío Marc Mezvinsky.

Los judíos son muy exquisitos al momento de elegir a sus futuros familiares. Y los lazos de la señora Clinton resultan bastante evidentes. Como evidente es también que la hija de Donald Trump, la señora Ivanka Trump se convirtió al judaísmo y contrajo nupcias con el empresario judío de bienes raíces Jared Corey Kushner. Y su hijo Eric Fredrick Trump se casó el 2014 con la presentadora y productora judía Lara Yunaska.

El mismo Donald afirma haber crecido bajo la influencia judía durante su infancia entre Brooklyn y Queens. Su padre Frederick Christ Trump comenzó muy joven en el negocio inmobiliario donde pudo triunfar gracias a dudosas prácticas que iban desde corrupción en contratos públicos hasta utilizar materiales usados y de baja calidad en los apartamentos que rentaba. Aunque el empujón definitivo lo recibió del magnate judío Murray Kushner.

Fred Trump, padre de Donald John Trump, vivía rodeado de judíos pero odiaba a los negros, o al menos así lo relata el judío Stanley Leibowitz, un agente inmobiliario que trabajó para Trump padre. Se sabe que el progenitor de Donald, a pesar de haber participado en alguna marcha del Ku Klux Klan, negaba su ascendencia alemana, haciéndose pasar por sueco, para no ofender a sus inquilinos judíos, a los que si apreciaba profundamente.

En 1968, con 22 años de edad, Donald Trump comienza a formar parte de la administración en la Trump Management Co. Y en 1974 se convierte en su presidente. Para 1987 el señor Trump aparentemente compra la Resorts International, una cadena internacional de hoteles y casinos que hasta entonces había estado en manos del agente de la CIA James Crosby, muerto poco antes de la adquisición de Trump.

La Resorts International estuvo involucrada desde su fundación con el lavado de dinero y el crimen organizado. Entre sus principales inversores se puede contar al multimillonario criptojudío David Rockefeller, al judío Tibor Rosenbaum del Banque De Credit Internationale de Ginebra, al magnate judío Edmond de Rothschild, y al criminal judío Meyer Lansky que logró su ilegal fortuna gracias al vicio, la prostitución, el tráfico de drogas y las apuestas.

Con tantos judíos detrás de la Resorts International es evidente que el difunto Crosby y el propio Donald Trump son solo mascarones que ocultan la influencia de la Mossad israelí sobre la CIA y la mafia. Tal vez sea por eso que durante su campaña electoral Trump recibió el apoyo de notorios judíos como Steve Roth, Carl Icahn, Ben LeBow y Howard Lorber quienes como muchos otros semitas se jactan de ser íntimos amigos del electo candidato.

Para poder triunfar como empresario en la difícil zona de Manhattan, Trump contrató al homosexual judío Roy Cohn como consejero legal. También requirió los servicios del judío Michael Cohen como jefe de su bufete de abogados y del también judío Allen Weisselberg como director de finanzas. Además, el señor Donald John Trump participó como figura pública, en 2013, apoyando la candidatura del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.

Trump ha demostrado ser un incondicional sionista dispuesto a luchar por la ocupación judía de Israel. Afirmando incluso que las masacres perpetradas con la anuencia de los Estados Unidos contra los palestinos no han sido suficientes, abogando por más represión, sangre y muerte. A pesar de todo el pueblo americano y el mundo en general no han notado aún la farsa que representa la democracia estadounidense.

Es obvio que Clinton ya era una figura desgastada por su participación política en anteriores gobiernos, y por lo mismo se conocía que estuvo involucrada en diversos casos por lo menos éticamente sospechosos, lo que hizo fácil su destrucción a pocos días de las elecciones. Pero esa no fue la razón de su derrota. La señora Clinton fue vencida por el pintoresco Trump porque la élite judía lo tenía todo planificado y preconcebido.

De haber salido electa Hillary el mundo entero habría culpado a la señora y a sus amigos globalistas, progres y liberales de continuar las guerras en oriente, por la implementación de restricciones y espionajes contra sus ciudadanos, y por tantos otros abusos que los hebreos tienen planeados. Con Trump en el poder la masa ahora podrá culpar a los conservadores, anti-inmigracionistas, separatistas y demás grupos de orgullo blanco que lo apoyaron.

Fuentes: Alt-Market.com / Buscando la verdad / Real Jew News / American Free Press / CBS News

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