Hallar al incario como dueño y señor de las tierras del sur fue lo más apropiado para los europeos, sin embargo, mucho antes, hubo un verdadero imperio que jamás habría caído ante ellos. El gran y poderoso imperio Tiwanaku fue una ancestral cultura que se remonta a los orígenes mismos de la humanidad, y cuyo sobrenatural rastro ha sido borrado por el tiempo.

El gran imperio Tiwanaku es cuna y legítimo sepulcro de la verdadera Raza Aria. El territorio del altiplano que ahora yace bajo los pies de miles de usurpadores amerindios fue en un inicio el hogar de poderosos guerreros. Cuando los primeros hombres recién se atrevían a salir de sus oscuras cavernas, en estas tierras ya se erguían por siglos los más imponentes palacios dedicados a sus emperadores.

Desde aquel centro del cosmos, iniciando su viaje bajo la puerta del dios supremo del todo absoluto (luego conocido como Wiracocha), partieron los antiguos habitantes del remoto pasado hacia la conquista del universo, prometiendo volver a las tierras que los vieron nacer. Llegaron así, viajando primero por mar y luego surcando abruptos terrenos de montes y planicies, hasta la nórdica compuerta que los llevaría al dominio absoluto de los cielos eternos.

Con motivo de llegar a la Escandinavia fría e inhabitada de aquel entonces, enviaron primero a los más valerosos expedicionarios y exploradores, para luego llegar con todo su poderío conquistador (aunque poco probable era que alguien les opusiese ninguna clase de resistencia). Al final, los emperadores y su corte, atravesaron ellos en majestuosos navíos el hoy llamado océano pacífico, llegando así hasta la India.

Caminaron y cabalgaron a lomo de bestia por las espesuras tropicales y los áridos desiertos del Asia hasta llegar a formar campamentos en Mesopotamia (actual Irak), a orillas de los fértiles ríos Éufrates y Tigris. Para luego continuar su camino hacia el norte atravesando cordilleras y bosques por el oriente de Europa, pasando por Alemania y arribando a Noruega. De ahí partieron todos, elevándose en solemne vuelo en dirección a las estrellas del infinito.

A su paso por nuestra tierra fueron dejando a los ancianos y enfermos que ya no pudieron continuar con el viaje, asistidos tan solo por alguno que otro acompañante que quisiera quedarse a su cuidado. Lo más importante para ellos fue siempre la inevitable conquista del universo. Pero era tal su sabiduría que aún los más débiles lograron, antes de morir, educar y formar a los primitivos seres de este planeta.

De ahí que hayan surgido culturas tan aclamadas como Egipto y Grecia. Y sin embargo sabemos que no son sino producto de tan solo una parte del antiguo conocimiento Ario. Porque todas las culturas de nuestro reducido globo terráqueo tienen su origen en esta antigua civilización. Y sin embargo ellos mismos quisieron dejarnos únicamente relatos orales, mitos luego entendidos como religiones paganas, palabras de arcana sabiduría, oscura magia y nada más.

Fuente: Enigmas Históricos

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