Muchos de nosotros hemos leído con ávido interés “El judío internacional” de Henry Ford. Sabemos también que Ford fue un magnate estadounidense en la producción de automóviles. Lo que pocos saben es que el ilustrado autor de dichos textos fue también francmasón.

Resulta asombroso que un antisemita sea también miembro de la masonería cuyo objetivo oculto es promover el dominio mundial de los judíos. Pero Henry Ford se hizo miembro en la “Palestine Lodge 357” de Detroit en 1894. Y en 1940 le otorgan el supremo grado 33.

Sin embargo desde 1920 hasta 1927 Ford escribió en su periódico “The Dearborn Independent” duros y reveladores artículos sobre la negativa influencia judía en las revueltas sociales y el arte degenerado. Sus artículos fueron compilados en el “El judío internacional”.

Como buen masón Ford siempre fue traicionero y engañoso. Porque a pesar de hablar con mucha claridad sobre el problema judío, evitó consistentemente mencionar el componente masónico del mismo. Y en su vida nunca reflejó los altos ideales proclamados en sus textos.

De 1929 a 1938 mantuvo estrechas relaciones con el gobierno judío y comunista de la Unión Soviética. E incluso envió técnicos americanos a Rusia donde no la pasaron muy bien. Aun así se completo la fabricación de miles de automóviles destinados casi todos al ejército rojo.

No contento con sus ganancias en Rusia el empresario ya fabricaba hacia 1940 los motores para los aviones del ejército británico que luchaba contra Hitler. Y tras el ataque a Pearl Harbor comenzó a producir los aviones americanos B-24 Liberator que bombardearon Alemania.

Al mismo tiempo, durante la segunda guerra mundial colaboró con el gobierno Nacional Socialista en la producción de camiones y tanques. Siendo que junto con la empresa Opel, subsidiaria de la General Motors, llegaron a producir el 70% de vehículos para la guerra.

El líder alemán Adolf Hitler, según declara en su libro “Mi lucha”, era radicalmente opuesto a la masonería. Y durante su gobierno tomó contundentes medidas contra dicha secta. En 1937 la masonería es declarada enemiga del estado alemán, y sus bienes son incautados.

Aun así el estado Nacional Socialista le otorga a Henry Ford el 30 de julio de 1938, por medio de su cónsul en Cleveland, la medalla como miembro de la “Orden del Águila Alemana” en ocasión de celebrar sus 75 años de vida. Premio otorgado a extranjeros cercanos al régimen.

Heinrich Himmler, líder de las SS alemanas, en una carta escrita en 1924 afirma que el francmasón Henry Ford es “uno de nuestros más valiosos, importantes y agudos luchadores”. Ademas Ford es el único norteamericano mencionado en “Mi Lucha” de Adolf Hitler.

Según detalla un artículo del Washington Post, del 30 de noviembre de 1998, el líder alemán ante un desconocido reportero de Detroit afirmó que Ford era una inspiración para él, por lo que el retrato en tamaño real del empresario se hallaba colgado cerca de su escritorio.

Según el biógrafo de Ford, el escritor Steven Watts, en su libro “The People’s Tycoon” señala que Hitler reverenciaba al magnate estadounidense deseando aplicar sus teorías en Alemania. Siendo por eso que ideó el Volkswagen o automóvil popular basándose en el Modelo T.

¿Era Hitler completamente ignorante de la filiación masónica de Ford y de su apoyo al bolchevismo y la armada angloamericana, lideradas por judíos y masones? Tal vez nunca lo sabremos. Pero Henry Ford supo aparentar muy bien lo que quería ante quien le convenía.

Fuentes: Qué nos ocultan / Henry Makow / HistoryNet / Wikipedia

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