Mediante la unión entre empresarios y obreros, y rechazando radicalmente cualquier tipo de división dentro del pueblo alemán, Adolf Hitler logro aumentar el PIB en un 50% y pasó de 6 millones de desempleados en 1932 (43,8%) a menos de 800.000 en 1936 (solo 12%).

Nos dicen que la Alemania de Hitler logró desarrollarse económicamente porque comenzó a gastar en armamento para la guerra. Y peor aún, inventan el cuento de que dichos armamentos así como otros artefactos eran manufacturados por mano de obra esclava.

Los judíos se presentan entonces como principales víctimas, afirmando que estando encerrados en campos de concentración, eran obligados a trabajar (como si el realizar una labor fuese pecado). En realidad Hitler priorizó siempre el trabajo de los propios alemanes.

Y fueron los mismos judíos los que le declararon la guerra a Hitler, unidos a sus marionetas capitalistas y comunistas. Porque el sistema económico de Adolf Hitler erradicaba totalmente el sistema económico judío basado en la especulación y el engaño.

Durante el tiempo que Adolf Hitler estuvo a cargo de liderar al pueblo alemán, se instauraron una serie de medidas destinadas a la recuperación del nivel de vida, siempre en beneficio del pueblo. Sin violencia como en el comunismo, ni con insanas competencias capitalistas.

La economía Nacional Socialista estuvo dedicada de modo exclusivo a servir al ciudadano. Por ello se rigió de acuerdo a cuatro ejes estratégicos. La autarquía nacional. La eliminación del interés monetario. La Instauración del patrón trabajo. Y la primacía del bien común.

La autarquía o autonomía económica de Alemania se basaba en la posibilidad de la nación para subsistir sin pedir ni comprar nada de países extranjeros. O en todo caso de reducir al mínimo la dependencia del estado ante otros estados extranjeros.

Si Alemania podía producir sus propios productos, desde alimentos hasta materiales industriales, entonces lo haría. Si necesitaba algo que no podía producir internamente, lo podría intercambiar a modo de trueque con el estado o país que lo tuviese.

La usura o interés del dinero también fue eliminado. Alguna vez se puso como ejemplo que si alguien te presta una silla no le devuelves silla y media. El cobrar por algo que se entrega a manera de préstamo es un invento judío y anticristiano.

A lo largo del gobierno Nacional Socialista, en Alemania la usura y el interés fueron reducidos al mínimo necesario. Es decir que solo se pagaba de más si el objeto o producto prestado resultaba dañado. El dinero no podía entonces estar sujeto a interés.

Además, el patrón trabajo sustituyó al patrón oro. En la práctica esto significó que no importaba cuanto oro o monedas estuviesen almacenadas. Lo único que valía entonces era el trabajo realizado por todos y cada uno de los ciudadanos.

Hitler dijo que todo bien que se consume ha debido ser producido por el trabajo de alguien. Si nadie trabaja entonces no existen bienes para consumir y por lo tanto, por mas oro que se tenga almacenado, no es posible disfrutar esa supuesta riqueza mineral.

Durante la Alemania de Hitler se pagaba el trabajo de las personas con cheques o billetes que solo representaban la labor realizada, la cual podía ser luego intercambiada por cualquier producto necesario para la subsistencia y comodidad del trabajador.

Pero lo más importante es que el sistema Nacional Socialista era profundamente idealista. Es decir que colocaba el interés del pueblo por sobre los beneficios personales. Por lo que estaba completamente prohibido que cualquiera intentase lucrar en desmedro de otro.

El pueblo alemán era concebido por Hitler como una unidad racial homogénea que debía ser solidaria y unida como una gran familia. Bajo la égida de Hitler los alemanes debieron preocuparse primero por ayudarse los unos a los otros antes que aprovecharse del prójimo.

Con respecto a las empresas, en un principio, durante el régimen Nacional Socialista, se intentó instaurar el corporativismo italiano de Mussolini, es decir el régimen mediante el cual todas las empresas, fábricas e industrias dependían en última instancia del estado.

Pero el sistema corporativista fue pronto reemplazado por un sistema más flexible. Cualquier tipo de negocio vigente, antes de la llegada de Hitler al poder, se mantuvo vigente y operativo. Las empresas ya activas ante la llegada de nuevas medidas solo debieron adaptarse.

Es por eso que la IBM, la Coca-Cola Company, General Motors o Ford, siguieron manufacturando piezas y productos dentro de Alemania. El problema es que Hitler jamás previó que dichas empresas estarían también negociando con sus enemigos.

Muchas empresas e industrias siguieron siendo operadas desde el extranjero por masones y judíos que negociaban con ambos bandos. Sus propiedades jamás fueron confiscadas y no hubo control sobre su producción.

A pesar de todo, conceptos como la autarquía promovieron la invención de sustitutos sintéticos de productos naturales, y una moderna y ecléctica concepción de la economía permitió elevar el nivel de vida del pueblo alemán.

Fuentes: Metapedia / M.A.N.S. / Editorial Kamerad / El Blog Salmón

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