Anualmente mueren en España alrededor de cien mil niños en las manos de sus victimarios abortistas. Esto sumado a las tasas anuales de natalidad y defunción nos lleva a una terrible conclusión: entre 2000 y 2014 España ha perdido 22.323 personas al año, es decir que durante tres lustros la población se ha reducido a un ritmo de 61 españoles menos por día.

Tan baja y negativa natalidad nos amenaza con el declive y la completa extinción de nuestra cultura. La raza blanca española está en peligro de desaparecer mucho más pronto de lo que podríamos haber pensado. Mientras tanto todo el arte, ciencia y virtud del pueblo blanco español muere lentamente y para siempre víctima de una perversa conspiración judía.

En Norteamérica sucede lo mismo, casi sesenta millones de seres humanos han sido asesinados desde que en 1973 se legalizó el aborto como consecuencia del caso judicial Roe contra Wade. En dicha querella la mujer conocida simplemente por el seudónimo de Roe reclamaba su derecho a abortar ya que el hijo habría sido producto de una violación.

El verdadero nombre de Roe era Norma McCorvey, una mujer indomestiza de bajos recursos cuyo padre la abandonó a temprana edad y cuya madre alcohólica la maltrataba física y emocionalmente. Buscando huir del infierno que reinaba en su hogar comienza una vida de vicios, delincuencia y sexo. Por lo que resulta embarazada por tercera vez.

Incapaz de cuidar sus dos primeros hijos piensa que debe abortar. Es entonces contactada por dos jóvenes y pretenciosas abogadas, manipuladas ellas por bufetes de legistas judíos, para promover la causa del aborto en las cortes. Linda Coffee y Sarah Weddington fueron las marionetas encargadas de representar los intereses judíos para legalizar el aborto.

Estas dos señoritas licenciadas en derecho, gracias a su calidad femenina, pudieron convencer a Norma McCorvey de presentarse como víctima de violación, aunque esto fuese mentira, para así alegar daños en la salud mental de McCorvey si es que el hijo en su vientre lograba nacer. En resumen se debía matar a un ser humano para que otro supere sus traumas.

McCorvey denunció luego de muchos años que fue manipulada. Hoy en día Norma McCorvey es una ferviente católica y defensora de los derechos de todo ser humano desde el momento de la concepción. Sin embargo el emblemático caso de Roe contra Wade ha sistematizado el asesinato de sesenta millones de norteamericanos desde 1973 hasta el día de hoy.

Harriet Fleischl Pilpel y Lawrence Lader, ambos judíos, fueron extensamente citados en el caso Roe contra Wade, sin embargo, los testimonios del científico Albert William Liley contra el aborto no fueron tomados en cuenta. Liley terminó con su propia vida en 1983 porque jamás pudo ser comprendido en sus bien fundamentados argumentos a favor del feto.

Pero todo comenzó décadas antes, cuando la enfermera Margaret Louise Higgins se casó con el judío comunista William Sanger en 1902. Durante varios años la señora Sanger fue adoctrinada por su marido. Y en 1916 abre una clínica dedicada a prevenir el nacimiento de niños blancos en América. A este nefasto proceso se le llamó planificación familiar.

Planned Parenthood en Norteamérica y Marie Stopes Internacional en el Reino Unido; asi como Dator, Isadora o Ginemédica en España. Son todos centros de muerte y maldad donde el 80% de médicos, sicarios y abortistas son judíos; y donde también 80% de inversores son igualmente judíos. Un número muy elevado para la cantidad proporcional de judíos entre nos.

Todos esos centros de muerte y masacre abortista son subvencionados por la judeocracia masónica. Es decir que muchos gobiernos de gran cantidad de países entregan nuestro dinero para que ellos nos maten. Y a parte de cobrar más de dos mil euros por aborto, estos grupúsculos antinaturales reciben beneficios monetarios del estado o gobierno de turno.

Nadie en su sano juicio puede ver la muerte de indefensos e inocentes niños, dentro del vientre de su madre, como algo normal. El hijo que se siente seguro y plenamente confiado no merece la pena de muerte porque no es culpable de nada. Los judíos quieren matarlo sólo porque aquel pequeño pronto será uno de nosotros y su sangre lo invitará a luchar por nuestro pueblo.

Fuentes: Number of abortions / Actuall / Wikipedia / David Duke / The Embryo Project / Jewish Women’s Archive / UK Apologetics

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