Una paloma con una pata deforme, no molesta a nadie, a nadie le duele, y la paloma afectada lo toma como algo normal. No se compara con las otras palomas. Su pata hinchada no le causa revuelo, vive su vida y es feliz. Pero ¿es esto normal? ¿Es esa paloma sana acaso? ¡No! ¡No lo es! Y hasta un niño que recién conoce el mundo nota que esto no es normal. Porque la norma no es el consenso. La norma es la ley natural del universo.

Los homosexuales quieren hacernos creer que sus enfermos comportamientos son normales. Pero no lo son. Los homosexuales no son normales. Por más que digan que no dañan a nadie ni se dañan ellos mismos. Hasta un niño se da cuenta. En estadística (y solo en estadística) la norma es el promedio. En la vida real, y en castellano plano y llano la norma es la ley o regla a la que se deben ajustar nuestras conductas.

Ejemplo de esta realidad es la homosexualidad que como comportamiento antinatural es causante de graves enfermedades. Bien es sabido que el SIDA es prioritariamente causado por contagio sexual. Y que la población en mayor riesgo es aquella que es más promiscua. Es más probable que una prostituta se infecte antes que una monja de clausura. Y sabemos todos que los homosexuales son los más fornicadores.

También es sabido que los negros no son muy castos. Y por eso el VIH se origino del contagio sexual entre africanos y monos. Porque genéticamente el VIH es una clara variante del VIS (o virus de inmunodeficiencia en simios). Según diversos estudios se ha llegado a la conclusión de que el VIH se originó en África cuando algún negrata zoófilo tuvo sexo con orangutanes infectados y luego con hombres y mujeres.

El virus pudo haberse originado alrededor de los años mil novecientos veinte en el Congo. Pero recién en los setentas del siglo veinte comenzó a propagarse de manera vertiginosa debido al auge del pernicioso comportamiento homosexual. Producto de los elaborados planes del marxismo cultural la moda homosexual presento a los enfermos como víctimas de un imaginario patriarcado machista heterosexual y blanco.

Porque la hipótesis marxista, atea, judía y masónica afirma que la identidad sexual es una opción personal y que los roles de género son construidos por la cultura y la sociedad. Es decir que (según sus falsas ideologías de género) solo existen hombres que creen ser hombres y mujeres que creen ser mujeres. La enfermedad, según ellos, no es ser homosexual. La enfermedad sería no aceptar a los maricas.

Homofobia le llaman, cuando en realidad nadie le tiene miedo a la homosexualidad por solo señalarla como anormalidad. Pero la judiada marxista utiliza el mismo argumento de siempre. O sea descalificar a quien con fundamentos los refuta. Somos antisemitas si estamos en contra del control judío talmúdico del mundo. Y somos homofóbicos si exponemos las verdades científicas de la enfermedad llamada homosexualismo.

Probado está que la identidad sexual no es producto de las relaciones sociales ni de la cultura. John Money fue un psicólogo políticamente correcto que en su afán de demostrar que la homosexualidad era normal, terminó demostrando todo lo contrario. Bruce Peter Reimer, también conocido por su pseudónimo David Reimer fue uno más que murió víctima del marxismo cultural que intentaron imponerle.

David Reimer nació en 1965 y a los pocos meses de vida fue sometido a una mal hecha circuncisión que concluyó con la amputación de su miembro sexual. Siguiendo los inadecuados consejos del doctor John Money el niño fue criado como Brenda Reimer. Es decir como mujer. Ya que el perverso doctor quería probar que, dependiendo de cómo fuésemos criados, seríamos entonces hombres, mujeres, homosexuales o bisexuales, sin importar la codificación genética real en el ADN de cada una de nuestras células.

A pesar de haber sido tratado como niña el joven Reimer comenzó a comportarse como hombre a partir de los nueve años. Y a los quince años ya estaba completamente identificado con su identidad masculina. A los veinticinco años se casó pero lamentablemente su mujer le solicitó el divorcio en 2004. Injustamente avergonzado por los primeros años de su vida comete suicidio ese mismo 2004 con tan solo treinta y ocho años.

Los pederastas adultos son varones en más del 90% y las víctimas son también inocentes niños varones el 81% de las veces. Es decir que la violación sexual de menores es un crimen predominantemente homosexual. Sin embargo hoy cientos de maricas promueven la reducción de la edad para mantener coito con menores. Esto a pesar del grave daño psicológico que supone el sexo explícito para un menor de edad.

El 46% de homosexuales varones han sido abusados sexualmente durante la infancia. Solo el 7% de niños varones violados por otros hombres siguen gustando de las mujeres. Y todo responde a un mecanismo de defensa psicológica. También es muy probable que las mujeres que se declaran lesbianas o feministas hayan sufrido algún tipo de abuso en su niñez, lo que las llevó a identificar a todos los hombres como intrínsecamente malvados.

Otra de las causas de la enfermedad homosexual es que el niño o niña que se siente feo y desagradable, ante sus compañero o incluso ante sus padres, comienza a admirar y desear con envidia a los ejemplares más dotados dentro de su propio género. Es así que el homosexual termina buscando poseer como sea, principalmente por medio del sexo, a su anhelado modelo (masculino o femenino de acuerdo al caso).

El hombre nace hombre porque desde el primer milisegundo de su existencia es engendrado con el cromosoma “Y”. La mujer nace mujer porque no posee dicho cromosoma por lo que también es engendrada como mujer. El cromosoma “Y” contiene el código de ADN para la producción de la hormona llamada testosterona. La cual a su vez es la encargada de generar las características físicas y mentales del sexo masculino.

El hombre que por problemas de salud tiene poca testosterona se vuelve femenino, y la mujer que recibe testosterona artificialmente se masculiniza. Los estrógenos como encargados del desarrollo de las características mentales y físicas del sexo femenino cumplen la función de feminizar a la mujer como la testosterona masculiniza al hombre. Por lo que la causa hormonal es la única explicación científica y real de la sexualidad.

Pero más comunes y fáciles de curar son las causas psicológicas del homosexualismo. El varón violado por otro hombre, mucho más viejo que él, comienza a cuestionar su propia naturaleza sexual. Es por ello que en un afán de justificar su trauma piensa que, así como es, atrae él a otros hombres, por lo que se halla en la obligación de buscar hombres y no mujeres, ya que las mujeres lo verían como desagradable o fracasado.

Todos estos dilemas psicológicos que provocan el homosexualismo pueden ser tratados. La homosexualidad no es algo normal. La homosexualidad es una enfermedad hormonal o es producto de severos traumas y condicionamientos durante la etapa pueril. Felizmente el homosexualismo o sodomía es una enfermedad que tiene cura. Con la adecuada guía médica o psicológica el marica puede encaminar sus apetitos desordenados.

¡No te dejes engañar por judíos que odian nuestra raza! ¡El homosexualismo es una enfermedad y tiene cura! Ellos solo desean exterminar al hombre blanco por ser el único capaz de hacerles frente. Y para lograrlo promueven todo tipo de actividades que reduzcan nuestra natalidad. Sus armas son el divorcio, el infanticidio (llamado aborto), el homosexualismo, el feminismo y el mestizaje. ¡No te dejes engañar!

Fuentes: Venelogia / Family Research Council / NotiFam.com/

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