No son conspiraciones satánicas ni alienígenas, es la más cruda verdad sobre el ícono de muchos y dios de varios. Vladímir Vladímirovich Putin nació en Leningrado, durante el régimen soviético, hacia 1952. Tras la caída del comunismo en el país eurasiático comenzó a escalar en poder hasta ser presidente de Rusia.

Muchos piensan que el acercamiento de Putin a los judíos responde a una calculada estrategia política. Se trataría entonces de precisos movimientos de ajedrez destinados a evitar improductivos enfrentamientos. Sin embargo los judíos rusos representan menos del 1% de la población, y aún así, el número de hebreos cercanos a Putin resulta sospechosamente elevado.

El abuelo paterno de Putin fue cocinero personal del judío Lenin y también del criptojudío Stalin. Es de notar que el cargo de cocinero es muy importante ya que cualquiera podría colocar veneno en la comida del líder. Se afirma también, aunque sin pruebas contundentes, que la madre de Putin fue judía, y que su apellido fue cambiado de “Shalomovitch” a “Shelomova” para que pase desapercibido.

De adolescente Putin se interesó por las artes marciales, y se lo contó con mucho entusiasmo a su entonces profesora, una judía a la que, siendo ya un gran líder mundial, visitó en Israel y le compró un apartamento para que pueda morir tranquila. Al terminar la escuela Putin ingresa a la Universidad Estatal de Leningrado para estudiar derecho en 1970 y se gradúa en 1975.

Culminados sus estudios universitarios Putin se incorpora a la KGB, y luego de varios adoctrinamientos y entrenamientos es enviado en 1985 a Dresde en Alemania. Vladímir Putin conoce a su esposa Liudmila en Leningrado y se casa con ella en 1983. La pareja tiene dos hijas, Mariya y Katerina. Pero extrañamente se divorcian en 2013.

Los judíos son así, y si Vladímir Vladímirovich no es judío por lo menos es muy afín a ellos. Tras la caída del muro de Berlín en 1989 el futuro presidente regresa a Rusia y retoma contacto con sus antiguos compañeros y profesores universitarios. Es así que ingresa a la política junto a otros partidarios de Boris Yeltsin, de quien se sospecha es de origen judío.

Boris Nikolayevich Yeltsin fue presidente de Rusia desde 1991 hasta 1999, año en que renuncia y deja como encargado del estado ruso al señor Vladímir Vladímirovich Putin. Desde entonces Putin comienza una conservadora campaña contra la cultura del sexo, la promiscuidad, el divorcio, la pornografía, la homosexualidad, el feminismo, el aborto, el homosexualismo y la eutanasia.

Al menos eso es lo que nos venden todos los medios partidarios del enfermo sistema judío internacional. Un presidente ruso conservador, nacionalista y contrario a la decadencia occidental. Si, así es, el mismo individuo que se divorcia está en contra del divorcio… ¿asombrado…? ¡Sí! Y mucho. Porque desde que Putin llegó al poder la religión cristiana ortodoxa rusa no fue la más beneficiada si no la judía.

Para muestra un botón. En enero de 2017 el gobierno ruso a cargo del supuesto ultraconservador Vladímir Vladímirovich firma una ley que justifica y promueve la violencia contra la mujer. Al menos así lo publica la prensa manipulada. Aunque en realidad una ley anterior ya permitía que las violaciones a la integridad física perpetradas por desconocidos fuesen consideradas solo como faltas leves y monetariamente remunerables.

¿Con qué intereses se promulgó esta ley previa que permite el abuso de extraños y por qué no fue publicitada? ¿No fue acaso para que la nueva ley sobre abuso familiar fuera aclamada por la mayoría de rusos indignados, y a la vez rechazada por los medios progresistas de occidente? Una ley así de absurda no es más que la excusa perfecta para presentar a Putin como el aparente abanderado del tradicionalismo blanco.

Un caso muy similar sucede con el señor Donald Trump, elegido presidente de los Estados Unidos en 2016, el cual es mostrado por los medios judíos de comunicación y entretenimiento como conservador, racista e imbécil. Quien de acuerdo a su guión rechaza la enseñanza del homosexualismo en las escuelas (sin eliminarlo) y ha cancelado el apoyo estatal a las clínicas abortistas (sin prohibirlas).

Trump es presentado como racista por querer reducir la inmigración ilegal construyendo un muy mediático muro en la frontera con México. Sin embargo pocos saben que el susodicho muro sería construido por empresas israelíes. Y pocos son también los medios que nos informan sobre los altos ejecutivos del banco judío Goldman Sachs que hoy ostentan puestos clave en su régimen.

El actor cómico y también presidente Donald Trump antes de postular como candidato fue salvado de la bancarrota por el judío Carl Celian Icahn, el cual fue recompensado al ser nombrado luego, en el mandato de Donald, como asesor en normas y requisitos burocráticos. El magnate judío Jared Kushner, esposo de su hija Ivanka Trump, es también asesor personal de Donald. Y la lista puede continuar.

Del mismo modo Katerina Tikhonova, hija de Putin, es esposa del millonario judío Kirill Shamalov. Todo queda en familia y no es casualidad, los israelitas saben a quién embaucar. En el fondo, para el hebreo materialista, era inaceptable perder todo el dinero invertido en la revolución marxista rusa de 1917. Por lo tanto los judíos han continuado infiltrados, incluso con Putin, en la democracia poscomunista.

Berel Lazar es un caso especial. Con la excusa de retomar la religiosidad en Rusia y mostrando una aparente filiación a la ortodoxia cristiana, Putin infiltró también su gusto por la secta judía. Shalom Dovber Pinchas (Berel) Lazar nació en Italia en 1964, vivió en Norteamérica durante varios años y llegó a Rusia para convertirse en rabino nacional.

Lazar es amigo personal de Putin. Además, Lev Leviev, Roman Abramovich, Viktor Vekselberg, Mikhail Lesin, Arkady Rotenberg, Eugene Shvidler, Sergey Kiriyenko, Boris Spiegel, Alexander Khinshtein, Mikhail Prokhorov, Vladimir Solovyov, Vladimir Slutsker, y más, son todos oligarcas judíos que rodean, aconsejan y manipulan a Vladimir Putin.

Para promover ante las aborregadas masas una imagen nacionalista y conservadora de amor a Rusia por parte de Putin, a mediados de la década de 2000, unos cuantos judíos tuvieron que ser sacrificados para favorecer a la sinagoga mundial. Mikhail Khodorkovsky fue enviado a la cárcel en 2005 pero fue amnistiado en 2013 por el propio Putin. Además los judíos Boris Berezovsky y Vladimir Gusinsky fueron exiliados.

Sin embargo Berezovsky era frecuentemente visitado en su residencia en Londres por el judío Roman Abramovich, mecenas íntimo de Putin. Lo que demuestra que las maniobras nacionalistas y tradicionalistas de Vladimir Putin no son más que patrañas escenificadas con el fin de convencer a la plebe que Putin es un verdadero guerrero nacionalista.

En realidad los representantes legítimos de los nacionalistas y racialistas rusos son constantemente condenados judicialmente y vilipendiados mediáticamente por el régimen judío de Putin. Muchos defensores de la raza blanca en Rusia son reprimidos y deben vivir en la clandestinidad. Y aún así en América y Europa millones de tontos útiles apoyan al filosemita llamado Vladímir Putin.

A parte de estar dominada por judíos, la Rusia de Putin promueve la farsa del holocausto judío. Es extremadamente cercana y amistosa con el asesino judío Netanyahu. Provee a Israel con componentes para sus aviones de guerra y constantemente envía petróleo al país sionista. Y como cereza en el pastel también niega que el 9/11 haya sido una falsa bandera consumada por la Mossad de Israel.

Vladímir Vladímirovich Putin gusta de llevar inmigrantes musulmanes de territorios no blancos de Rusia para que trabajen a menor precio en Europa. Y votó a favor de sancionar a Irán (enemigo declarado de Israel) por supuestos e inexistentes planes nucleares contra el país judío. En resumen Putin es un oligarca más que disfruta de su dinero a costa del malestar y pobreza de nuestro pueblo, como cualquier semita.

Y me sigo preguntando, si es que el presidente ruso Vladimir Putin es tan cercano a los judíos ¿cómo es que grupos racistas como el Ku Klux Klan, Nacional Socialistas y Cabezas Rapadas siguen apoyándolo? ¿Es que acaso no conocen toda la información sobre su ídolo o simplemente no les interesa investigar? Felizmente muchos de los nuestros están despertando… nuestra raza y nuestra sangre nos abren los ojos.

Fuentes: Descubre lo Imposible / Digger for Truth / Semitic Controversies / Библиотека Максима Мошкова

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