A parte de su conocido interés en los bancos, ya que gracias a ellos pueden dedicarse a la especulación y la usura, existen también evidentes tentáculos sin los cuales sus actividades monetarias y económicas no tendrían el éxito por ellos deseado.

Podemos nombrar primero la más notoria y clara inversión judía: la guerra. Ya sea interna o externa, o sea guerra civil o entre naciones y estados enemigos, el interés judío por la guerra es doble. Buscan ellos un beneficio no solo financiero si no también mental.

Por un lado subyace la necesidad psicológica que tiene el judío de sentir que puede dominar y manipular al resto de la humanidad haciéndola pelear y morir por nada. Por otro lado tenemos todos los territorios de los cuales se adueñan y cuyos recursos pueden explotar.

Otro campo importante al que destinan ingentes cantidades de dinero es el de las ideologías. Escribiendo libros, dictando charlas en las universidades, publicando documentales y participando en al activismo de múltiples ONG.

La pedofilia, el incesto, la homosexualidad, el feminismo, el marxismo, el anticristianismo, el aborto, el divorcio, la drogadicción y demás aberraciones antihumanas y antinaturales producto de de sus retorcidas mentes son vendidas como normales.

Pero el mayor campo de inversión judía, que al mismo tiempo muestra su absoluta debilidad e inseguridad, es el campo de la propaganda, al que ellos eufemísticamente llaman entretenimiento. Y que utilizan para obnubilarnos.

La mujer bonita y el viejito bonachón y respetable leen las noticias en el telediario, el apasionado y gritón comentador nos narra los triunfos, derrotas y descalabros físicos y sentimentales de nuestro artista o deportista favorito. Todo exagerado, todo falso.

El cine, las modas, los estilos musicales, los equipos de fútbol, las tendencias políticas, los inocentes programas para niños y la más asquerosa perversión, todo es presentado como sano y regocijante entretenimiento. Pan y circo para el gentil.

O acaso nunca os habéis preguntado de donde sale tanto dinero para pagar a deportistas y actores, y en especial a la prostitutas que participan en videos pornográficos y cuyo trabajo es distribuido casi en su totalidad de manera gratuita por internet.

Las páginas de los periódicos y noticiarios están llenas de desastres naturales, artículos policiales sobre muerte, política e inseguridad ciudadana. Pero siempre complementados con deportes, moda y espectáculos. Todo programado para que nos fijemos en lo inútil.

La violencia, por ejemplo, ha sido transformada por ellos en lo que su podrido cerebro piensa que es. Desde la lucha libre y las películas de acción hasta la muerte de palestinos bajo sus bombas, nos muestran el dolor humano como simple gancho publicitario.

Si tan solo estuviesen ciertos de su verdad no intentarían apabullarnos con sus falsedades. Paro sabedores los hebreos de su absoluta carencia de argumentos al momento de defender sus locuras, intentan convencernos aplicando un constante martilleo mediático.

No te dejes engañar por sus mentiras, no creas en sus estúpidas falsedades. La verdad se hace digna ante quien la investiga, analiza y distingue. Luego, solo frente a la convicción que te otorgan tus certezas difunde también tus ideales. ¡Hombre blanco, despierta ya!

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