53% de criminales detenidos en Australia son aborígenes, y solo constituyen el 5% de la población. Nadie dice nada al respecto. No aparece en los medios. Hasta nuestros días las autoridades australianas deben separar a cientos de niños negros sus propios padres aparte de descuidarlos y maltratarlos los someten a violaciones y abusos.

Los grupos anti-blancos y guerreros sociales políticamente correctos, cuyos intereses solo obedecen a mafias judías, han puesto el grito en el cielo desde fines del siglo XIX e inicios del XX. Argumentas estos asalariados títeres que todo es discriminación racista blanca, desde las políticas de reubicación de menores hasta los arrestos de criminales.

Muchos izquierdistas culturales en Australia han llegado incluso a proponer que se apliquen leyes diferentes al arrestar negros. Lo cual significaría en la práctica que las autoridades deben ser mucho más duras cuando el criminal es blanco y más tolerantes si es aborigen. Ahora la policía tiene miedo de arrestar negros y por ello los deja libre.

La manipulación psicológica perpetrada por políticos y medios es indecible. Ahora los juzgados declaran el retorno de niños negros a sus disfuncionales familias, donde serán nuevamente violados y violentados, solo porque el mito de las generaciones robadas en Australia se ha convertido en una psicopatía pandémica.

Desde mediados del siglo XIX, cuando Australia se hallaba aun bajo el dominio judío británico, se comenzó a implementar una ley de pureza racial, la cual indicaba que los inmigrantes de cualquier raza que no fuese blanca sería retornados a sus tierras de origen. La ley fue aplicada contra invasores asiáticos y melanesios.

Las riquezas minerales, en especial el oro, atrajeron a una gran cantidad de asiáticos provenientes de China, Indonesia, Vietnam y Tailandia. Y también produjeron el ingreso de melanesios, en su mayoría engañados para trabajar con muy bajos salarios. Poco después se aprobó la ‘Aboriginal Protection Act’ de 1869.

A partir de 1857. Tras la revuelta de Buckland. Para evitar el tráfico humano y la contaminación racial de la comunidad blanca australiana, se comenzó a implementar una serie de medidas que restringían los derechos de inmigrantes no-blancos y promovían el ingreso de blancos europeos. Dichas normas fueron conocidas como ‘política blanca australiana’.

A partir de 1869 con el ‘Aboriginal Protection Act’ se da inicio a lo que hasta la década de 1970 del siglo XX fue el mito de las ‘generaciones robadas’. Es decir la ilusión y engaño basado en la hipótesis de que los negros australianos eran separados de sus familias solo porque los blancos son seres malvados y de perversas intenciones.

En realidad, al igual que con las leyes de la ‘política blanca australiana’, las cuales fueron diseñadas para proteger el empleo y la calidad de vida de la población blanca y contra el abuso que sufrían los inmigrantes no-blancos al ser explotados por judíos, del mismo modo las llamadas ‘generaciones robadas’ beneficiaban a los nativos.

Tras la segunda guerra mundial y la derrota de Hitler, fecha que produjo un quiebre desde entonces infranqueable, la sociedad ha venido degenerándose hasta el nivel de la completa estulticia. Parte de ello, y en particular a partir de la década de 1970, el australiano blanco ha sufrido la más severa discriminación.

¿Quiénes le dieron cultura y educación a los negros australianos al separarlos de sus degeneradas familias? ¿Quiénes se preocuparon por las condiciones de vida de los inmigrantes asiáticos y melanesios que vivían en condiciones infrahumanas durante la fiebre del oro en Australia? Solo los blancos y nadie más.

A partir de los setentas se comenzó a aceptar inmigrantes en Australia que no fuesen de origen blanco europeo. Y durante la misma década se comenzó criminalizar la reubicación de niños aborígenes maltratados por sus padres. Desde entonces el multiculturalismo y la tolerancia interracial han mellado el espíritu explorador y sano de australiano blanco.

Tomemos esto como motivación, así como ejemplo es palestina del modo en que tratan al mundo los judíos infiltrados tras el marxismo cultural. Hoy en día cualquier hombre blanco, asustado de ser llamado racista, tolera y acepta la corrupción de su raza y la manipulación de negros y amarillos. Es momento de hacer frente al judío y actuar.

Fuente: Herald Sun

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