Se dice que en el autor chino Sun Tzu escribió, entre el siglo V y IV antes de Cristo, un tratado sobre el ‘Arte De La Guerra’. Lo llamativo del texto es su desprecio por la honradez, la caballerosidad y la justa contienda. Y su elogio del engaño y la mentira.

Según el autor chino todo triunfo en la batalla se basa en conocer y estudiar todas las fortalezas y debilidades, propias y del enemigo, para luego saber cómo, cuándo y dónde aparentar frente al enemigo para hacerlo caer en infinitas trampas.

En alguno de sus sabios consejos el estratega Sun Tzu nos dice que “Cuando se está cerca, se debe parecer lejos, cuando se está lejos, se debe parecer cerca. Se muestran carnadas para incitar al enemigo. Se finge desorden y se lo aplasta”.

Todo lo contrario de la caballeresca lucha occidental, Aria y europea, Donde el honor es lo principal. Pero necesario es que conozcamos las tretas y argucias de estas razas tan diferentes a la nuestra. Solo así podremos darles batalla.

En principio, lo que os quiero decir es que: si bien podemos reservar la digna lucha a los miembros de nuestra estirpe. Del mismo modo, y con sus mismas armas deberemos exterminar al enemigo invasor que intenta doblegarnos.

Sun Tzu dice que “si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas”. Y no le falta razón. Por ello es que el judío internacional nos hace pelear entre hermanos blancos en interminables guerras fratricidas.

Y así lo hicieron los aliados comandados por oscuros judíos durante la segunda guerra mundial. Y aun hoy avivan la llama de discordia entre pueblos hermanos fomentando separatismos y chauvinismos absurdos. Despertad hermanos. La guerra ha comenzado.

Hombres blancos en todo el orbe, uníos contra la pérfida judiada. Ese es y será siempre el grito de nuestro pueblo. La unión hace la fuerza. Divide y vencerás. El enemigo lo sabe, es momento de entenderlo nosotros también. Solo nuestra blanca unidad nos otorgará la victoria.

“La mejor victoria es vencer sin combatir”, afirma el chino aquel. E incluso nos recalca luego que “un general alcanza la perfección cuando rinde a su enemigo sin presentar batalla.”. Y analizando notamos que nos habla de manipulación.

Es muy caro y costoso someter al enemigo luchando cara a cara, dignamente, como lo hemos hecho en Europa durante cientos de años. Para ellos siempre será mucho más fácil y conveniente manipular y tergiversar la realidad. La mentira es su espada.

Poco a poco vamos entendiendo el enrevezado libro oriental. Y al entenderlo entendemos también que esas mismas tácticas son las que usa hoy la judería del mundo para implantar su nefasto y tiránico nuevo orden mundial.

En resumen, se puede citar la máxima de la guerra sin cuartel cuando Sun Tzu indica que “lo supremo en el ‘Arte De La Guerra’ consiste en someter al enemigo sin darle batalla”. La sociedad aborregada que nos rodea lo confirma.

Nos dicen los judíos qué y cómo pensar. Lo logran utilizando su prensa, su cine y todos los medios a su disposición. Que la homosexualidad está bien, nos dijeron. Que el sexo debe ser por placer y que la pornografía y la prostitución son cosas sanas y normales.

Abortar y matar a tu propio hijo es algo saludable según ellos, y faltarle el respeto a tus abuelos y demás ancestros es lo mejor que puedes hacer. Porque si no, según ellos, no eres libre. No has logrado nada si no reniegas de los padres que te criaron.

Pura mierda, falacias y mentiras. Todas inoculadas lentamente en tu cerebro inconsciente. Constantemente martilladas frases absurdas hasta que creas que realizas tu propia voluntad en plena libertad. Pero la realidad es más cruda.

Ellos, los judíos, los esbirros de Rothschild, no quieren gastar en armas ni en guerras contra el pueblo europeo. Tras la revolución Rusa y la derrota alemana en la Segunda Guerra notaron que más les convenía manipularnos y engañarnos.

El peor esclavo es el que defiende a su amo. Así el corruptor y asesino puede decirte que mueras por él. Que mates por él. Y tú nunca sabrás para quien trabajas porque piensas que eres libre. Los malos consejeros son como venenosas lenguas de serpiente.

No hagas caso de aquellos oscuros consejos. No seas como aquel rey que confiando ciegamente en sus asesores, perdió de vista su propio juicio y cayó su reino en manos del enemigo infiltrado. Es momento de despertar.

El hombre blanco debe resurgir como el fénix de la ceniza. No nos han derrotado con sus engaños. Valientes y exiguos, seguimos sin embargo en pie de guerra. Porque nuestra guerra es justa. Porque amamos a los nuestros. Por eso luchamos.

Luchan ellos solo por material placer y por vicio. Se regocijan ellos viéndonos morir y bregar en charcos de sangre creados por su maldito odio. Quieren vernos sufrir pero yo no lo permitiré. Si es que intentan engañarme. Simplemente ¡los aniquilaré!

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