¿Qué es cultura? ¿De qué hablamos cuando usamos la palabra: multicultural? En realidad nos referimos a la mezcla de diferentes culturas. Y la utópica propaganda nos indica que debemos pensar en diversas culturas que, gracias a su convivencia, terminarán poniéndose de acuerdo y llevando una pacífica vida de consenso.

¡Nada más lejos de la realidad! Las personas de diferente raza no son iguales. Nuestra cultura occidental europea no es igual a la cultura negra africana, tampoco es similar a la cultura asiática, ni se parece a las culturas mestizas. Nuestra cultura es incompatible con las culturas de otros pueblos.

Cultura es todo aquello que cualquier hombre hace en el sentido que le da el ars latino o el griego tekné. Además, nuestra cultura (es decir todo lo que hacemos) depende del conocimiento que nos permite crear, y al mismo tiempo se halla motivado por nuestras creencias. Cultura es sinónimo de: hacer, conocer y creer.

Un ejemplo práctico sería el David de Miguel Ángel. Su obra material es el objeto físico que hasta hoy vemos expuesto, hecho de piedra y formas. El saber se halla en el conocimiento del autor para tallar la piedra, mediante métodos específicos, hasta convertirla en un símil humano. La motivación sería el cristianismo bíblico.

Es decir que, dado que Miguel Ángel intentaba transmitir un mensaje cristiano, y además sabía cómo tallar la piedra, logra pues plasmar su obra creando aquello que llamamos cultura. Si los orientales son calculadores y los negros impulsivos, todo su hacer será radicalmente diferente.

La cultura, el hacer, puede hallarse en distintos niveles. Desde lo que haga, sepa y opine un solo hombre, hasta lo que se pueda crear en una más amplia comunidad. Con la adecuada motivación usamos nuestros conocimientos para crear beneficios materiales en transporte, comunicación, salud y más.

El hombre es capaz de crear e innovar. Pero naturalmente sirve primero a su propia familia, a sus hijos y a su mujer para cuidarlos y defenderlos. Y su familia a su vez se somete ante su pueblo, su patria y su raza. Ideal sería dar un paso más allá y compartir la multiculturalidad. Pero es imposible.

Solo una raza, de las tres principales que existen en nuestro mundo, solo una y nada más que una ha aportado más del 99% de inventos y avances. Y aun así las demás razas, puras o mestizas, pretenden eliminarnos. En su insana envidia desean ellos que los blancos desaparezcan de la tierra.

Los más envidiosos son siempre judíos. Y su meta es el exterminio blanco. Con tan radicales motivaciones nos resulta imposible una sana convivencia. Si los negros son tontos y los chinos arteros, es realmente imposible que podamos dialogar ni fundir ideas para forjar una mejor sociedad.

Las razas que no son blancas son culturalmente opuestas y nada aportan a nuestro pueblo Ario. Luego, en la estupidez de su cultura, al llegar como refugiados, no intentan dialogar ni adaptase, si no crear guetos e imponer sus opiniones. Por lo tanto, es evidente que no podemos convivir.

El blanco y la negra conviviendo pacíficamente solo es propaganda judía de Hollywood. Lo seres humanos de distintas razas no compartimos nada más que andar erguidos y hablar. Por lo demás ellos no son iguales a nosotros. No han aportado nada a la humanidad y no deben mezclarse con nosotros.

Mezclando razas solo rebajamos nuestra cultura. Mezclando culturas creamos mediocridad. Nuestra meta y último objetivo como racistas es alcanzar un estado puro. Donde la sana creatividad blanca pueda desarrollarse libremente. Y donde las demás culturas degeneradas e inferiores no tengan cabida.

Fuente: Reason and Religion

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