En la edad media se le dio el nombre de Diablo en la música al intervalo exacto de tres tonos que se encuentra entre fa y si y que suena bastante oscuro y evoca sentimientos de tensión. La iglesia cristiana que pretendía sublimar las emociones de sus feligreses hacia Dios prohibió el uso del tritono en la música sacra. Sin embargo dicho intervalo fue ampliamente utilizado en la música popular que solo buscaba contar historias.

Autores como Bach, Vivaldi, Beethoven, el compositor judío Mendelssohn, Chopin, Franz Liszt, el judeófilo Camille Saint-Saëns, Modest Músorgski al presentar a los judíos en su suite Cuadros de una exposición o Richard Wagner, todos han utilizado el tritono para ambientar algún pasaje sombrío. Pero fue un teórico de la música de origen judío quien realmente introdujo al Diablo judío en la música disfrazándolo de innovador.

Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno, judío nacido en Alemania hacia 1903, se unió al grupo de ideólogos judíos conocidos como Escuela de Frankfurt en la década de 1930. Su rol fue desacreditar con excusas plausibles el rol de la música clásica europea. Afirmaba Adorno que el nuevo compositor debería rechazar los modelos musicales tradiciones impositivos para dar paso a su propia libertad y tocar lo que le venga en gana.

Esto se tradujo en su defensa de la atonalidad como contrapuesta al sistema tonal imperante en la música clásica europea. El Diábolus in música, al ser una expresión atonal, debía ser también aceptado y popularizado. Sin embargo, todo el marco teórico sobre los beneficios de la atonalidad fue inventado por Adorno como justificación para promover ritmos primitivos que solo exaltan el salvajismo degenerado.

Pero sus propuestas se hacen más sombrías aun cuando habla de manipulación. Adorno sabía que ciertos temas pegajosos, con su ritmo natural, atraen a las multitudes. Y conocía también los acordes precisos para generar comportamientos específicos. Es por ello que fue contactado por el Instituto Tavistock de Relaciones Humanas, donde se diseñaron eficientes métodos de control social para esclavizar a las masas.

John Coleman, un agente de inteligencia retirado, en su libro El Comité de 300, afirma que de acuerdo a lo estipulado por el Instituto Tavistock, el cuarteto conocido como los Beatles recibió la totalidad de sus temas directamente de manos del compositor Theodor Adorno, quien habría insertado pasajes musicales propios de antiguos cultos paganos para evocar sentimientos de euforia y frenesí en sus oyentes.

Los Beatles se reunieron por última vez el 20 de agosto de 1969 para terminar de grabar su disco Abbey Road, y nunca más volvieron a tocar juntos. Dos semanas antes, el 6 de agosto del mismo año, Adorno moría víctima de un ataque cardiaco con 65 años de edad. Como nadie pudo escribir nuevos temas con el mismo estilo de Adorno, los Beatles se vieron obligados a separarse y terminar su contrato con Tavistock.

La música de los Beatles y sus actitudes inocularon el veneno de la drogadicción y el hedonismo en la sociedad occidental. La toxicomanía y degeneración de sus integrantes fueron alabadas por la prensa judía como actitudes innovadoras y creativas. Las supuestas fanáticas histéricas fueron pagadas para vociferar incoherencias al paso del cuarteto. Creando un mito donde no había nada rescatable.

Es evidente que la pareja formada por John Lennon y Yoko Ono fue diseñada para promover la multiculturalidad. Cuando el baterista Ringo Starr tenía 12 años su madre, la judía Elsie Gleave Starkey, se casó con el judío Harry Graves. Ringo se casa en 1981 con la judía Barbara Goldbach. Y el judío David Fishoff, promotor de sus conciertos entre 1989 y 2003, dijo que Ringo lo llamaba todos los viernes para desearle un feliz Sabbat.

Brian Epstein, representante de los Beatles, era judío. El publicista y abogado de Epstein, el judío David Jacobs, impulsó la venta de polos, muñecos y demás chucherías con la imagen de los Beatles. Además, la tendenciosa promoción de los Beatles como rebeldes y originales estuvo a cargo de los locutores judíos Murray Kaufman y Morrow Meyerowitz, quienes los difundieron hasta el cansancio en la radio americana.

El judío Sid Bernstein fue el encargado de organizar los conciertos del cuarteto en los Estados Unidos. En particular el muy publicitado concierto de 1965 en el Shea Stadium. El judío Dezo Hoffman fue durante muchos años el fotógrafo oficial de los Beatles. Y el judío Richard Lester fue director de por lo menos dos películas suyas. Judíos como Walter Shenson y Bud Orenstein fueron también sus productores cinematográficos.

McCartney se casó con la judía Linda Eastman en 1967. Los hijos de Paul son considerados judíos. El judío Allen Klein fue representante legal de John Lennon, George Harrison y Ringo Starr. Nancy Shevell, la última esposa de McCartney, también es judía. Al crear esta agrupación musical operada desde la sombra los judíos lograron impresionar a la juventud blanca para que acepte rebelarse contra su propia identidad cultural.

Todo este espectáculo contracultural formó parte de un detallado plan de inteligencia dirigido por los hebreos que controlan Tavistock, el MI6 y la CIA. Su objetivo: descalificar todo lo que representa una identidad real para el ser humano (como el sexo biológico, la familia, la patria, la religión y la raza), para dar paso a la sumisión de las masas ante las ideologías impuestas por el supremacismo judío camuflado de rebelión.

Los judíos, presentándose como libertarios, justicieros, revolucionarios e innovadores, ocultan un horroroso rostro que busca cortar los lazos que nos unen al pueblo y tradiciones que durante milenios nos han servido para conseguir un pleno y real sosiego espiritual. Ellos intentan reemplazar este vínculo real por falsos fanatismos, subculturas e ídolos, que al estar bajo su control únicamente favorecen intereses judíos.

Desde 1968 hasta su muerte en 2014 el judío Rupert Loewenstein fue administrador financiero de los Rolling Stones, antes que él estuvo en el mismo cargo el ya mencionado judío Allen Klein. Pero el rango de influencia de esta estrategia contracultural y subversiva va más allá de tierras inglesas. Del barrio de Laurel Canyon en Los Ángeles surgieron algunos de los más conocidos intérpretes de la música hippie.

Los íconos musicales de hippismo progre fueron en realidad entrenados por la CIA para desacreditar los valores de la sociedad occidental. Lo más llamativo es que todos ellos tuvieron muy estrechos vínculos con las fuerzas armadas de su país. El movimiento hippie fue diseñado por la CIA, asesorada por Tavistock, para incitar la promiscuidad y la inmoralidad mediante el uso de drogas como la Dietilamida de Ácido Lisérgico.

George Stephen Morrison fue el comandante de las fuerzas navales americanas a cargo del Golfo de Tonkín. También fue padre de Jim Morrison, líder mítico de la banda The Doors. Lamentablemente George Morrison estuvo a cargo de la operación de falsa bandera en Tonkín donde equívocamente se acusó a los vietnamitas de atacar barcos estadounidenses. Lo que llevó al inicio de la mediática guerra de Vietnam.

Ya en octubre de 1964 los judíos Simon y Garfunkel recitaban una velada apología a la toxicomanía en su tema Los Sonidos del Silencio. Pero debemos prestar especial atención a las declaraciones del criptojudío italiano Frank Zappa, que nunca hizo nada importante musicalmente, pero sí defendió ante el senado norteamericano, bajo el manto de la libertad de expresión, su derecho a destruir los valores tradicionales blancos.

En una reveladora entrevista para la revista Relix publicada en noviembre de 1979, hablando sobre política y democracia, Zappa afirmó que: “La ilusión de libertad continuará mientras sea rentable continuar con la ilusión. Cuando la ilusión se vuelva muy costosa de mantener ellos sólo desmontarán el escenario, bajarán el telón y retirarán las mesas. Y vosotros veréis la pared de ladrillo al fondo del teatro.”

Adelaide Sloatman, que se hizo llamar Gail Zappa tras su matrimonio con Frank Zappa, era hija de John Klein Sloatman, un investigador de armas nucleares en el ejército de los Estados Unidos. John Edmund Andrew Phillips, fundador de The Mamas & The Papas era hijo de Claude Andrew Phillips, miembro del cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Cass Elliot, la principal cantante de esa agrupación, era judía.

Y mientras el pedófilo judío Jimmy Savile promocionaba toda esta basura musical en el Reino Unido, en los Estados Unidos la banda americana Grateful Dead era publicitada por Alan Trist, hijo del psicólogo social y fundador de Tavistock: Eric Trist. Además, el presentador Ed Sullivan, casado con la judía Sylvia Weinstein, fue el encargado de divulgar en la televisión americana este tipo de bandas supuestamente contestatarias.

Desde 1953 la CIA experimentó con la Dietilamida de Ácido Lisérgico o LSD en el proyecto denominado MK Ultra. El LSD es una potente droga capaz de provocar vívidas alucinaciones que logran despersonalizar a quien la consume. Las víctimas del proyecto MK Ultra, inoculadas con LSD durante prolongados periodos de tiempo, perdieron sus recuerdos y pudieron ser reeducadas a discreción como si fuesen niños recién nacidos.

El judío Sidney Gottlieb fue el principal responsable de estas atrocidades como director general del proyecto MK Ultra de la CIA. Y en los 60s el psicólogo Timothy Leary promovió el uso extensivo del Ácido Lisérgico entre la juventud americana al presentarlo como una especie de liberación mística. Leary se quejó hasta su muerte en 1996 de que la CIA no llegó a pagarle la totalidad de sus honorarios por la masiva difusíon de la toxicomanía.

Desde la década de 1950 artistas de origen judío como Elvis Presley, Leonard Cohen y Neil Sedaka incursionan tímidamente en la música popular retando los valores blancos. Ya en los 60s judíos como Bob Dylan y Lou Reed se hacen más rebeldes contra la moral occidental. Pero es a partir de los 70s que la degeneración comienza a calar hondo con judíos Marc Bolan de la banda T. Rex o Gene Simmons y Paul Stanley de la banda Kiss.

También en los 70s se hacen populares judíos como Joey Ramone y Tommy Ramone de la banda Ramones, igualmente judío es el guitarrista Chris Stein de la banda Blondie, así como judío también es Lemmy Kilmister de Motörhead. Todos ellos muy bien promocionados por el personaje radial y televisivo llamado Howard Stern, quien es en realidad un enfermo y sexópata judío que hasta hoy sigue irradiando esta basura.

En los 80s el judío David Lee Roth de Van Halen, el también judío Lars Ulrich de Metallica, el judío Dave Mustaine de Megadeth, y el judío Slash de Guns N’ Roses hacen popular la nueva moda del radical Heavy Metal. Y judíos como Mark Knopfler de Dire Straits, Paula Abdul, Madonna, Susanna Hoffs con su tema Walk Like an Egyptian, o Taylor Dayne y su tema Tell It To My Heart logran la fama a pesar de su ineptitud musical.

En los 80s también se hacen famosos judíos como los Beastie Boys y el judío Dave Gahan de Depeche Mode. Y en los noventas judíos como Marty Friedman de Megadeth, la esposa del vocalista de Nirvana, la judía Courtney Love, el ridículo y experimental judío Beck, el roquero judío Lenny Kravitz, el judío Adam Levine de Maroon 5, la cantante judía apodada Pink, y los judíos Rob Bourdon y Brad Delson de Linkin Park, saltan al estrellato.

Todo gracias a la cadena judía de televisión por cable llamada MTV que desde el 1 de agosto de 1981 inocula su veneno inmoral por medio de la música no solo en los Estados Unidos si no alrededor del mundo. Promocionando artistas que ensalzan la perversión como Ozzy Osbourne de Black Sabbath, casado con la judía Sharon Rachel Levy; y la banda del judío Marilyn Manson que solo destaca por su obscenidad e indecencia.

Tanto Osbourne como Manson son seguidores del judío Anton Szandor LaVey, fundador de la llamada Iglesia Satánica. La cual impulsa el egoísmo y el hedonismo (es decir la mezquindad) en contraposición al honor, la lealtad y la nobleza propia del pueblo Ario. Y en el tercer milenio artistas judíos como Bruno Mars, Amy Winehouse, Lady Gaga o la supuestamente conversa Ariana Grande, continúan difundiendo la degeneración.

A mediados de los 70s, cuando el hipismo y la psicodelia se hallaban gastados, la judiada inventa el ultra rebelde movimiento Punk gracias al judío Danny Fields, quien ya era conocido por publicar la primicia sobre John Lennon afirmando en 1966 que el cristianismo estaba en decadencia y que los Beatles eran más famosos que Jesucristo. Poco después, durante el mismo 1966, el judío LaVey fundó la Iglesia de Satán. ¿Casualidad?

Cuando el judío Danny Fields observó los conciertos en Detroit de una banda con ideologías de izquierda llamada MC5, así como a los rebeldes Iggy Pop and the Stooges en la misma zona, decidió promocionarlos. Mientras tanto el judío Les Conn hacía popular al filosemita afeminado David Bowie. Y el judío Sylvain Mizrahi, propietario de una tienda de ropa de moda, fundaba en 1971 la banda de amanerados nombrada los New York Dolls.

Danny Fields, considerado como pionero del movimiento Punk, fue amigo personal del judío Lou Reed y promocionó los trabajos del agente de Tavistock llamado Jim Morrison de la banda The Doors. En 1973, juntando todas estas influencias, el judío Richard Hell y su banda Television crean la imagen estética del punk. Y en 1974, los judíos Joey y Tommy de la banda The Ramones crean el sonido y mensaje conocido como Punk.

Ramones y Television eran asiduos intérpretes en el club CBGB de Nueva York, propiedad del también judío Hilly Kristal. Y es en esta sinagoga de la depravación donde el judío Malcolm McLaren, negociante de ropas y especulador de la moda, observa estas dos bandas y otras similares y viaja a Inglaterra donde contrata a Johnny Rotten y a Sid Vicious (cuya pareja Nancy Spungen era judía) para dar forma a los Sex Pistols.

El judío Bernard Rhodes fue el encargado de juntar a los judíos Mick Jones y Joe Strummer para crear la banda Punk comunista conocida como The Clash. La misma que se presentó junto a bandas como Sham 69 en 1978 en el primer concierto de Rock Contra el Racismo, organizado como respuesta a las declaraciones que el guitarrista Eric Clapton realizó contra la inmigración en apoyo al político conservador Enoch Powell.

Cuando las esvásticas Nacional Socialistas fueron utilizadas por la moda judía del Punk su único objetivo era llamar la atención, más como una broma negra que como una identidad ideológicamente comprometida. Pero los mismos judíos que inventaron el Punk comenzaron a temblar cuando el partido político National Front organizó en 1979 el primer concierto de Rock Contra el Comunismo como respuesta al antirracismo semita.

El National Front creó en 1978 una rama juvenil encargada de difundir sus ideas en conciertos y partidos de fútbol. Y con el mismo motivo organizó las presentaciones musicales de Rock Contra el Comunismo, siendo la más famosa aquella de 1982 cuando Ian Stuart Donaldson se presentó con su banda Skrewdriver. Enfrentando así el dominio hebreo sobre la música y formando parte de un ya notable repertorio de autores antisemitas.

Los judíos utilizan la disidencia controlada para manipularnos. Toda esta patraña conocida como música popular moderna ha sido diseñada por ellos para confundir a la multitud y hacerle creer que está siendo rebelde, cuando en realidad solo sigue lo que dictamina la prensa manipulada por los intereses de sus amos. Así los judíos poco a poco y con engaños están obteniendo el control mundial. ¿Estás dispuesto a permitirlo?

Fuientes: Medium / Taringa / Orthodox Union / The Guardian / T.A.B.U. / The Guardian / Metal Jew / Times of Israel / Independent / Us Weekly

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