Existe un libro judío que forma parte la Torá, la más alta enseñanza hebrea, donde el dios de los israelitas ordena que: “Cuando te acercares a una ciudad para combatirla, le intimarás la paz. Y será que, si te respondiere: Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te serán tributarios, y te servirán.” (Dt 20,10-11). Es decir que si un pueblo enemigo se rinde debes convertir a todos sus habitantes en esclavos.

Luego continúa diciendo: “Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere contigo guerra, y la cercares, y el señor tu dios la entregare en tu mano, entonces herirás a todo varón suyo a filo de espada. Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo lo que hubiere en la ciudad, todos sus despojos, tomarás para ti; y comerás del despojo de tus enemigos, los cuales el señor tu dios te entregó. (Dt. 20,10-14)

No existe ni una sola prueba histórica de judíos esclavizados en Egipto, lo que sí existe son infinidad de evidencias que demuestran que fueron los judíos los que intentaron esclavizar pueblos vecinos, así como los musulmanes se dedicaron a invadir ciudades europeas para esclavizar a sus habitantes, y los mismos negros persiguieron a sus iguales africanos para venderlos como animales al mejor postor.

Los satanizados blancos arios paradójicamente son los que más han luchado contra el esclavismo. Ya en 1315 Luis X de Francia abolió la esclavitud en su reino. En 1542 el emperador Carlos V eliminó la esclavitud de los amerindios colonizados. Durante el siglo XVIII tanto en Norteamérica como en Inglaterra los protestantes lucharon contra la esclavitud. Y en 1839 el papa Gregorio XVI la condenó abiertamente.

La imagen del cristiano blanco esclavista es una mentira inventada por el cine hebreo. El primer dueño de esclavos en Norteamérica fue Anthony Johnson, un negro libre que adquirió tierras en el nuevo continente para plantar tabaco. Y el esclavo negro liberado William Ellison se hizo dueño de esclavos en la plantación de algodón más grande de Carolina del Norte. Además fueron judíos los principales traficantes.

Los judíos desde remotas épocas vendían esclavos cristianos a los musulmanes y esclavos musulmanes a los cristianos. Sin embargo, la mayor cantidad de ganancias las obtuvieron en América, vendiendo y comprando negros en Brasil y transportando hacinados esclavos africanos a Norteamérica. Casi la totalidad de barcos traficantes de esclavos eran propiedad de judíos. Y aun así quieren culparnos a los blancos.

El abolicionismo durante casi dos mil años fue promovido por la creencia cristiana en la igualdad ante dios. Pero con el advenimiento de la masonería judía y su participación en la revolución francesa, los francmasones (que hipócritamente se dicen ateos mientras adoran al que llaman gran arquitecto del universo) se unieron al coro abolicionista. El objetivo era debilitar a Francia ejerciendo presión desde las colonias.

Los judíos detrás de la masonería, a pesar de seguir lucrando con esclavos en el resto de América, deciden soliviantar a la población no-blanca de la isla de Santo Domingo, que entonces era colonia francesa. En 1793, mientras miles de negros destruyen todo a su paso, los ineptos líderes franceses insulares declaran la libertad de los esclavos negros. Un año después, la esclavitud es abolida también en Francia continental.

El legado de asesinatos, hurtos violentos, invasión de la propiedad, violaciones sexuales, destrucción de campos y ganado, incendio de construcciones, y demás barbaridades perpetradas por negratas resulta indescriptible. La isla que antes fuese un ejemplo de orden y desarrollo quedó reducida a escombros. El territorio oriental fue el más afectado, por lo que fue abandonado por los negros que se atrincheraron al oeste.

Lo curioso es que justamente ese espacio oriental devastado, hoy conocido como República Dominicana, fue tomado por la corona española que logro devolver el orden legal, cultural y social a esas tierras. Luego de dos siglos de independencia y libertad la región occidental de la isla llamada hoy Haití, y poblada mayoritariamente por negros, sigue siendo un completo caos que solo emula la barbarie de los países negros africanos.

Poco después, en los Estados Unidos de Norteamérica, una visceral campaña abolicionista se inicia con la fundación del Partido Republicano en 1854. Miembro destacado de dicho partido fue Abraham Lincoln, quien poco después de hacerse presidente en 1861, da inicio a la guerra civil americana. La aparente causa de esta guerra, muy bien publicitada por la prensa judía, fue el noble deseo de Lincoln de eliminar la esclavitud.

En realidad la mafia judía, que controlaba ya desde aquellas épocas los designios del país americano mediante sus esbirros masones, se sintió amenazada por la creciente independencia que mostraban los estados del sur los cuales cobraban incluso sus propios tributos. Para sumirlos nuevamente bajo el dominio hebreo debieron forzarlos mediante las armas, ya que de lo contrario ingentes impuestos se habrían escapado de sus garras.

La excusa fue la lucha contra la esclavitud. Sin embargo a varios estados que se decían leales a Lincoln se le permitió mantener en la esclavitud a los negros solo por ser sus fieles vasallos. El propio Abraham declaró en repetidas ocasiones que negros y blancos son diferentes y no deben vivir juntos. En 1863 Lincoln declara la libertad de los negros. El resultado: robos, violaciones, masacres, caos y destrucción.

A lo largo de la historia la esclavitud fue abolida inmensidad de veces, e igualmente fue restablecida y aceptada por la sociedad. Es mentira que el racismo haya sido inventado para justificar la esclavitud en la época colonial. Romanos, negros y chinos tuvieron esclavos. Los judíos fueron racistas y esclavistas desde su aparición en medio oriente y lo siguen siendo hoy que parasitan la totalidad de naciones del mundo.

Pero la esclavitud nunca ha estado limitada al terreno puramente legal que permite la posesión de un ser humano por otro de su propia especie (aunque a veces sea de otra raza). También existe la esclavitud económica y la esclavitud mental, muchos más arraigadas y populares en nuestros días. Para mantener este tipo de esclavitud, que actualmente solo beneficia a los judíos, se ha creado la disidencia controlada.

Para países proletarios productores de bienes como Inglaterra lo fue en el siglo XIX, Alemania en el siglo XX, o China en el XXI, la solución judía ha sido siempre promover la disidencia controlada. Los trabajadores del pueblo deben rebelarse, pero solo si son guiados por las doctrinas del judío Karl Marx. El pueblo entonces debe ser esclavo del estado comunista judío, que decide la vida o muerte de sus siervos.

Tanto el comunismo como el capitalismo derivan en el creación de una esclavitud económica donde el único beneficiado es el judío. Si el proletario decide rebelarse debe adscribirse a las normas dictadas por el judío Marx. Si por el contrario se siente libre debe entonces trabajar día y noche en fábricas y empresas judías, para obtener unos pocos billetes, que le servirán para comprar bienes producidos por esos mismos judíos.

Pero ¿por qué consumir lo que nos dicen los judíos? Pues porque así lo obligan en sus medios de entrenamiento que promueven el marxismo cultural. El melómano debe comprar todos los discos de su banda favorita, el adolescente debe vestirse de acuerdo a la subcultura suburbana a la que pertenezca, y todo buen padre debe comprarle ese juguete de moda a su hijo. Todo gracias a la propaganda de la televisión y el cine.

La esclavitud mental es la peor de todas, nadie la puede abolir porque solo es una falsa idea introducida en tu cerebro para hacerte creer que eres libre por comprar lo que te dijeron que compren, y por trabajar como debías hacerlo. Según ellos debes ser marica, abortista y multicultuiral para ser libre. Hoy solo se promueve la estupidez y la falta de honor, todo es egoísmo y egocentrismo en esta sociedad judaizada.

Pero seamos sinceros. Nosotros los arios no somos esclavos de nadie, somos la raza superior gracias a nuestros propios logros y esfuerzos. No necesitamos que nos indiquen que es lo que debemos o no debemos hacer. Sabemos organizarnos y crear cultura, arte, ciencia y filosofía. ¡Aceptadlo, sois blancos, sois arios, sois creadores y emancipadores! ¡La raza blanca no desaparecerá jamás!

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