La violencia inunda el cine, la música y los noticiarios que día a día muestran asesinatos, violaciones, balaceras y masacres. El objetivo en este tipo de propaganda es normalizar la violencia hasta hacerla aceptable. Se insiste además en la incuestionable validez de la violencia siempre que sea infligida por los buenos contra los malos.

Pero son los dueños de esos medios los que deciden quien es bueno y quien es malo. Y según ellos para ser bueno debes defender los intereses judíos. Recordemos pues que para ellos está bien ser violento contra los malos y, según la judiada, los blancos somos abusivos, los negros son amables y los inmigrantes son emprendedores.

Cuando un hombre blanco defiende su raza, su pueblo, a su mujer y a sus hijos, se le tilda de racista y xenófobo violento e indeseable. Pero si un antifascista negro ataca violentamente y viola a la hija blanca de un hombre blanco, a eso lo llaman justicia social. Y el hombre blanco debe permanecer quieto y callado. ¿Por qué?

De acuerdo a los justicieros sociales políticamente correctos que abundan hoy en internet, la sociedad del hombre primitivo, al igual que la del pagano precristiano y el europeo medieval, fue un hervidero de barbarie y brutalidad. Pero las más abyectas matanzas y asesinatos comenzaron a desparecer con la llegada del iluminismo.

Según esta teoría masivamente difundida tras la publicación en 2011 del libro “Los ángeles que llevamos dentro” del judío Steven Pinker, y que se ha hecho sospechosamente viral en las redes sociales, la humanidad estaría dentro de un proceso evolutivo que la llevará a la paz absoluta y a la ausencia total de conflictos.

Según el judío Pinker todo empezó cuando las ideas de igualdad y fraternidad se hicieron populares tras la Revolución Francesa. Según sus elucubraciones la humanidad, influenciada por los eruditos francmasones de aquella época, habría dejado de justificar el esclavismo, el racismo, la tortura y la guerra.

El mismo 2011 Steven Pinker y Joshua Goldstein (también judío) escribieron un artículo para New York Times donde enfatizaban que la humanidad se hallaba en claro proceso de eliminación de la violencia. El libro de Pinker fue calurosamente ovacionado por el judío Peter Singer, quien apoya causas como el animalismo y el aborto.

Pero estos no bien intencionados judíos están desinformando a quienes creen en ellos. Basta ver que ya en el siglo XVII John Locke, padre y precursor del iluminismo, negaba a los indígenas americanos todo derecho a reclamar por sus antiguas tierras ya que cayeron en manos europeas luego de sangrientos pero legales conflictos bélicos.

Lo que esos autores judíos que defienden las ideas masónicas como fuente y origen de la eterna paz mundial no explican es por qué se cortaron tantas cabezas durante la Revolución Francesa. Y en realidad lo que intentan es transmitir un concepto descrito ya en los Protocolos de los Sabios de Sión.

Según los Protocolos el objetivo de la judiada es ayudar a la humanidad a lograr el sistema social perfecto, donde el crimen y los conflictos sean eliminados. Pero para ellos la única especie capaz de controlar el mundo es la judía. Los demás estamos condenados a vivir sin libertad ni decisión.

De igual modo los argumentos pacifistas encajan con los Protocolos: La humanidad es incapaz de sobrevivir debido a su alto grado de violencia. Solo los judíos y su masonería pueden salvarnos con sus ideas humanitarias. Pero para lograrlo la violencia más extrema será aplicada a quienes se opongan a este filantrópico proyecto.

¿No es acaso una evidente contradicción intentar lograr la paz mediante la esclavitud forzada?. En el siglo XIX Auguste Comte anhelaba una sociedad perfecta y sin violencia bajo un régimen totalitario, pero su discípulo John Stuart Mill se preocupaba por la pérdida de libertades individuales bajo dicho esquema.

De igual modo, todos sabemos que siempre hay paz cuando las abejas obedecen el esquema de la colmena. Pero para lograr tan anhelada utopía es necesario aplastar violentamente todo antagonismo. En realidad es falso que la barbarie haya menguado. Desde el surgimineto de la masonería la violencia escaló de forma inigualable bajo la excusa de luchar por la paz.

Tras la sanguinaria Revolución Francesa el siglo XIX comenzó con las guerras napoleónicas y las violentas guerras independentistas en América. En el siglo XX fuimos testigos de la masacre perpetrada durante las dos Guerras Mundiales. Y hoy en pleno siglo XXI observamos las interminables matanzas americanas bajo la fachada de ser guerras por la democracia.

Como ya dijimos al empezar, para inocular sus retorcidas ideas en el pueblo blanco los judíos utilizan los medios de entretenimiento. Allí se inculca lentamente a la gente afirmado que para lograr la paz es necesario que el estado aplique violencia sobre sus ciudadanos. Y tú como ciudadano responsable debes aceptarlo.

Los comics, la pornografía, la lucha libre, o las películas de acción, guerra y superhéroes, siempre creadas por judíos, han sido diseñadas para canalizar la natural rebeldía del hombre blanco hacia una violencia inocua, que solo busca la satisfacción hedonista, en lugar de combatir contra el régimen judaico.

Es por eso que a los judíos, a pesar de ser un grupo biológicamente débil, les fascina la violencia. Siempre que han estado en cargos de poder han desatado su brutalidad. El régimen comunista, creado y dirigido por judíos, ha sido el más sanguinario y homicida en la historia de la humanidad.

Por el contrario el estado Nacional Socialista fue naturalista en esencia. Según su ideología la violencia así como la paz forman parte de la naturaleza. Por lo tanto, si el hombre transgrede alguno de los principios naturales, está destinado a la extinción. Solo la sociedad natural puede ser exitosa.

Homosexualismo, feminismo, abortismo, comunismo, progresismo y demás son manifestaciones de un buenismo hipócrita. Porque si en su cara les dices a los justicieros sociales que están equivocados, lo primero que harán será atacarte con toda la violencia de la que son capaces. Incluso matando gente.

Los hombres y mujeres blancos de raza Aria somos pacíficos, no buscamos conflictos si no vivir tranquilamente en nuestras propias comunidades creadas por nosotros para los nuestros. Pero sabemos pelear cuando los parásitos judíos, negros, sudacas, moros y orientales quieren invadirnos hasta eliminarnos genética y culturalmente.

La violencia no terminará porque la gente crea en mentiras masónicas sobre igualdad y fraternidad. La violencia solo terminará cuando nuestra gente blanca deje de ser atacada por la mafia judía que busca una sociedad homogénea y servil. Para que uno viva el otro debe morir. El león debe matar a la gacela para sobrevivir.

Y ahora es momento de luchar. Es momento de alzar las armas y enfrentar al enemigo judío. Debemos estar preparados. Porque en el tiempo preciso tendremos que defendernos y atacar. Si deseas mantener tu estilo de vida Ario, entonces te invito a luchar, incluso si es necesario dar la vida por tu raza y tu tradición.

Fuentes: The Guardian / Renegade Tribune

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