La familia judía de Hitler

Todo comenzó con un hombre y su deseo de ayudar a su pueblo. Ese hombre fue Adolf Hitler, y su legado de respeto, honor y amor por su gente sigue vigente hasta nuestros días. Pero hay un grupo de enemigos de la humanidad, cuyo único objetivo es esclavizarnos a todos. Y fueron ellos quienes vieron en Hitler a su más temible enemigo. Por eso inventaron una y mil patrañas con el objetivo de presentarlo bajo la peor luz posible.

Los judíos y sus vulgares negocios basados en el vicio y el crimen se vieron amenazados por la sana moral Aria impulsada por el líder alemán. Es así que, en su deseo de hundir y humillar al Führer, desataron una serie de calumnias contra él. Logrando que muchos incautos, al enterarse de tan escandalosas como infundadas difamaciones, se hayan puesto del lado de los criminales judíos y en contra de toda dignidad y sensatez.

Hans Michael Frank, abogado personal de Hitler, habría dicho en sus memorias escritas antes de ser ejecutado por los vencedores en 1946, y publicadas en 1953 con el título de ‘Im Angesicht des Galgens’, que el abuelo paterno de Hitler era judío. Según cuenta la leyenda, el sobrino de Hitler, William Patrick Hitler, habría llegado desde Inglaterra solicitando trabajo en el gobierno de su tío, siendo rechazado su pedido al ser considerado nepotismo.

El susodicho sobrino, viéndose maltratado, habría amenazado con hacer públicos los secretos más oscuros de la familia. Y en realidad William Patrick se sintió siempre mucho más cercano a la rama anglosajona de su madre, por lo que incluso cambió su nombre por el de William Patrick Stuart-Houston y se fue a vivir a los Estados Unidos en 1939, poco antes de iniciarse la guerra, con el fin de no llamar la atención sobre su ascendencia alemana.

La que sí quiso llamar la tensión fue la madre de William Patrick Hitler, la señora Bridget Dowling, que llegó a Norteamérica siguiendo a su hijo con el fin de vender un manuscrito al que dio el nombre de ‘My Brother-in-Law Adolf’, donde narraba cómo fue la vida en su casa de Liverpool cuando el joven Adolf la visitó, según cuenta ella, desde noviembre de 1912 hasta abril de 1913. Seis meses de los que muchos especulan sin probar nada.

El texto de Bridget Dowling nunca pudo ser vendido por ser demasiado fantasioso. Decía ser ella quien sugirió la forma en que Hitler luego cortaría su bigote, y que habría sido ella también quien inició a su cuñado en la astrología. Lo más indignante es que, basándose en estas fantasías, especuladores poco serios suponen que Hitler viajó a Inglaterra para ser entrenado por la oficina de propaganda británica conocida familiarmente como la ‘Wellington House’.

Toda una serie de mentiras. Primero porque Hitler nunca pisó Inglaterra, y no hay pruebas que demuestren lo contrario. Además, la ‘Wellington House’ recién comenzó sus operaciones en 1914. Y tanto la ‘Wellington House’ como la ‘Tavistock Clinic’, que se dice fue creada por la misma oficina de propaganda británica en 1920 para investigar nuevos métodos de manipulación social, tenían sus oficinas en Londres, y no en Liverpool.

Hoy en día, en pleno siglo XXI, un viaje en avión de Liverpool a Londres dura aproximadamente una hora. Por lo que, suponiendo que ya hubiese existido algo similar a la ‘Wellington House’ en 1913, para que Adolf fuese adiestrado por los ingleses, o debía viajar todos los días una gran distancia, o vivía con sus entrenadores en Liverpool (donde resultarían sospechosos), o nunca vivió con su tía si no en Londres… o toda esta historia es falsa.

Hans Michael Frank cuenta en sus memorias que recibió un encargo personal del propio Hitler para investigar el árbol genealógico del Führer. Esto tras las amenazas de su sobrino William Patrick. Encontrando que el abuelo paterno era un desconocido judío llamado Leopold Frankenberger para quien trabajaba la abuela. Al no ser reconocido por su padre judío, Alois Hitler (padre de Adolf) tuvo que llevar el apellido Schicklgruber de su madre.

Pero William Patrick Hitler llegó solicitando trabajo a Alemania recién en 1933, y Frank afirma que comenzó a investigar la ascendencia de Adolf Hitler ya en 1930. Nuevamente, las fechas no cuadran. Luego, sabemos que la madre de Alois, la señora Maria Schicklgruber provenía de la villa de Döllersheim, aunque Frank afirma que era natural de la ciudad de Leonding. Un error evidente entre muchos otros que provocan el rechazo de todo historiador serio.

Se dice que Maria Schicklgruber, abuela de Hitler, trabajó en Graz hacia 1836, año en que Alois Hitler, padre de Adolf, habría sido engendrado. Allí habría conocido al judío Frankenberger. Pero según el autor John Toland en su libro ‘Adolf Hitler: The Definitive Biography’ de 1976, el investigador Nikolaus Preradovic, de la Universidad de Graz, descubrió que los judíos no pudieron asentarse a vivir en Graz si no hasta 1856.

Aunque recién a partir de 1848 el emperador Francisco José I de Austria comenzó a ceder ante los intereses semitas, también es cierto que desde el siglo XVIII gran cantidad de judíos podían asistir a las ferias comerciales realizadas anualmente en Graz. Sin embargo, ante la falta de evidencias contundentes, se especula que el señor Frank solo uso una variante de su propio apellido, añadiéndole el sufijo ‘berger’ para hacerlo más judío.

Terminada la guerra los aliados arrasaron la villa de Döllersheim, donde nació el padre y la abuela de Adolf Hitler, y donde se hallaban los registros que habrían probado la estancia allí de la señora y la ausencia de judíos hacia la década de 1830. Hoy los mismos falsos historiadores que avalan mentiras como el holocausto, responsabilizan sin pruebas al propio Hitler de haber destruido la tierra de sus ancestros para ocultar su origen.

En realidad la historia es más sencilla. Hacia 1836 Johann Georg Hiedler con 45 años y Maria Schicklgruber con 42 conciben, sin esperarlo, a un niño llamado Alois. Al no estar ellos casados el niño es considerado ilegítimo y toma el apellido materno Schicklgruber. En 1842, cuando Alois tenía ya 5 años, sus padres contraen recién matrimonio. Y a los 10, tras la muerte de su madre, es enviado donde su más acomodado tío para que reciba una buena educación.

Lamentablemente los padres de Alois nunca se preocuparon por cambiar su apellido de Schicklgruber a Hiedler. Recién en 1876, con 39 años, el propio Alois se acercó al párroco de Döllersheim, junto a tres familiares presentados como testigos (entre ellos el mencionado tío Johann Nepomuk Hiedler), afirmando que sus padres se habían casado y por lo tanto deseaba llevar el apellido de su padre. En el acta se escribió Hitler en lugar de Hiedler.

En 1972 el psicólogo Walter Charles Langer publica el libro ‘The Mind of Adolf Hitler’ donde especula que la abuela de Hitler trabajo en Viena (no en Graz) como cocinera en la casa de los Rothschild (en lugar de Frankenberger). Teniendo allí un hijo ya sea con Anselm Salomon o con su padre Salomon Mayer. A pesar de ser judíos los Rothschild podían transitar libremente por Viena luego de haber comprado títulos nobiliarios en Austria.

Como ya es común en este tipo de cuentos, es evidente una total carencia de documentos históricos y datos comprobados. Baste decir que durante el Trecer Reich el régimen Nacional Socialista confiscó y cerró los bancos y negocios de la nefasta familia judía Rothschild. Y así lo muestran los diarios y publicaciones de aquella época. Bajo el mandato de Hitler la casa Rothschild no pudo seguir aprovechándose del pueblo con su usura.

Además, los abuelos de Hitler, tanto en la línea paterna como materna, eran de clase media y origen campesino, por lo que resulta casi imposible que la señora Maria Anna Schicklgruber haya trabajado al servicio de ningún judío, ya que de haber tenido necesidades económicas lo habría hecho en la casa de algún familiar, tal como lo hizo Klara Pölzl, madre de Hitler, en la casa de su abuelo, donde conoció a su tio y futuro esposo Alois.

Aunque siempre tendencioso y deseoso de complacer al establishment judío, casi la totalidad de documentos y datos fidedignos, comprobables y reales, y no simples especulaciones sobre Hitler, se los debemos al historiador alemán Werner Maser, quien fuera nombrado administrador de los bienes de Hitler y su familia tras la guerra, y que, seguramente sin querer, nos ha entregado los documentos que desmienten cualquier origen judío de Hitler.

Irónicamente, como lo relató por primera vez el Daily Mirror de Londres en 1933, el único judío llamado Adolf Hittler (con doble ‘t’) habría sido enterrado en el cementerio hebreo de Bucarest hacia 1892. Su lápida, que fue restaurada en 1987 cambiándola de lugar pero manteniendo las inscripciones originales, nos indica que su verdadero nombre era Avraham Eliyahu pero al parecer era conocido entre los gentiles como Adolf Hittler.

Fuentes: Poemas del río Wang / The Hitler Pages / Truth For Germans / Carolyn Yeager / Qué nos ocultan

El objetivo final de las élites

Decir élites es usar un término ambiguo para designar a las castas gobernantes que nos oprimen y manipulan a su antojo. Decir que los miembros de estas élites son siempre judíos aporta algo más de datos. Y si bien los judíos en general, así como todos masones, responden a los dictados de estas élites, la gran mayoría de ellos no son más que lacayos de los más poderosos.

Los nombres de los judíos en la cúspide de la pirámide de poder son difíciles de elucubrar ya que por todos los medios tratan de ocultar su verdadera identidad como el ladrón que se esconde tras la máscara para no ser identificados como autores de las más nefastas fechorías y crímenes contra la humanidad. Aunque hasta el momento lo más probable es que dichos nombres tengan mucho que ver con el apellido Rothschild.

Pero, ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué quieren esclavizar a todo ser vivo sobre la tierra y adueñarse hasta del último recurso natural? ¿Por qué han logrado poseer la mayoría de medios de producción y tienen un control casi absoluto del dinero y la economía del mundo? ¿Que los impulsa a sojuzgar, corromper y asesinar? ¿Cuál es el objetivo final de las élites?

Comparemos: una familia europea blanca cualquiera en la edad media, respetaba a su rey y confiaba en la nobleza, acudía los domingos a la iglesia y el principal objetivo de su existencia era entregarle lo mejor a las futuras generaciones. Ser entonces un señor feudal era más una responsabilidad que un privilegio. Porque ningún sistema político ha logrado ser perfecto, pero la realidad dista mucho de la leyenda negra que nos vende la propaganda de una época llena de oscurantismo y sufrimiento.

Ahora veamos a una familia judía durante el mismo lapso de la historia humana. De raigambre religiosa oriental y barbárica, el judío perpetuaba aquel atavismo ancestral donde cada tribu se consideraba superior a las tribus vecinas, y en virtud de dicha superioridad alegaba que su dios particular la habría designado como dueña y poseedora de todo cuanto existe. Todo esto mucho antes de la existencia de los Rothschild o el sionismo.

La familia judía medieval también deseaba entregarle lo mejor a las futuras generaciones judías, pero a diferencia del europeo promedio de origen Ario que buscaba la paz espiritual y el honor como ideal de vida, la familia judía, de origen mestizo, se interesaba más bien por la acumulación de bienes materiales como única forma de bridarle seguridad a los suyos. Esto debido a dos formas de ver la vida que desde un inicio son diametralmente opuestas.

Las razones raciales de ambas cosmovisiones son evidentes, por un lado la raza pura europea, de piel clara y costumbres virtuosas, y por el otro la casta mestiza, mezcla de negros, amarillos y blancos que dieron forma al primer judaísmo justamente en la región de confluencia de estas tres razas primordiales, y cuya mayor fuente de placer no es la virtud si no el vicio y el goce banal de placeres sensuales.

Para obtener placeres sensuales se necesita poder terrenal sobre los demás, y de allí parte la insaciable búsqueda del pueblo judío por poseer todo lo que se pueda poseer. Desde nuestros pensamientos y deseos, hasta nuestros cuerpos y nuestras actividades. Todo bajo un infranqueable puño que a pesar de que ya nos ha oprimido bastante, intenta aun oprimirnos más. Hasta convertirnos en esclavos robotizados plenamente controlados.

El objetivo final de las élites es el goce banal de placeres sensuales. Eso, por lo visto, es evidente. Ahora, ¿Cómo pretenden lograrlo hasta no dejar ni un solo espacio para la libertad? ¿Cómo pretenden tenerlo todo? ¿Cómo han obtenido lo que han querido desde la edad media hasta nuestros días? ¿Qué nos han hecho para henchir sus cuerpos de inmerecidas gracias? ¿Qué pasos han seguido estos seres inmorales para conseguir lo que quieren?

La respuesta es retorcida, perversa, pero simple. Lo único que han hecho es identificar aquello que dificulta el logro de su objetivo, para luego proceder a eliminarlo de la manera más abyecta e inmoral que pueda ser imaginada. Y ¿Qué es aquello que se cruza en su camino? Pues en su camino se cruza principalmente toda persona que no desea ser humillada ni obedecer a una élite parasitaria que únicamente busca satisfacer sus vicios.

La raza blanca, como lo ha demostrado la historia, es la menos dispuesta para someterse a la despiadada esclavitud judaica. Aunque otros problemas menores, a los que realmente han dedicado menos tiempo y esfuerzos también existen, la principal barrera que incluso hoy se opone al plan de dominio mundial es aquella misma familia humilde que solo busca lo mejor para los suyos.

¿Cómo destruirnos? ¿Cómo eliminar a la raza blanca? Los ataques llegan de distintos lados y atacan distintos objetivos. Pero primero y antes que nada se trata de lograr el genocidio y la total extinción de nuestra raza. Si bien se aplican también técnicas de control poblacional sobre sociedades que no son blancas, lo cierto es que el exterminio definitivo está destinado exclusivamente a la raza blanca, en tanto que las demás etnias solo están siendo diezmadas para conseguir un mínimo de esclavos útiles que puedan servir sin representar una amenaza real si se rebelan.

Para eliminarnos han implementado lo que se ha dado por llamar disgenesia, o sea la selección artificial de nuevos seres humanos por nacer no para que sobrevivan los mejores y más aptos, si no para que solo sobrevivan los más egoístas, insensibles, brutos y obedientes. En tanto que la eugenesia, es decir la reproducción de seres sanos, sin enfermedades, bellos, y sabios sería una exclusividad de las clases adineradas.

El control de la natalidad y mortalidad es fundamental, principal y primordial para ellos. ¡Y la propaganda es su arma letal! Luego está la generación artificial de escases y necesidades, y por último nada, que con eso ya tienen todo. Pero no ahondaré ahora sobre como lograron poseer los medios económicos, políticos y mediáticos, por ahora solo diré chantaje y estafa, amenaza y engaño, nada más.

Para controlar la natalidad impulsan por ejemplo el feminismo. Colocan a las familias en tal estado de necesidad que la madre se ve obligada también a trabajar en lugar de criar a sus hijos. Y el estado, controlado por la élite, se encarga entonces de la educación, mientras que la triste madre se une a la fila de pobres empleados que, a pesar de ganar muy poco, deben pagar ingentes impuestos. Pero la propaganda dice otra cosa…

La mujer liberada es presentada como aquella fumadora alcohólica votante que trabaja y no desea tener hijos porque le impiden el progreso económico, y esta propaganda ha sido impuesta a martillazos a pesar de que hasta hoy las encuestas muestran que lo que más interesa a las mujeres tanto psicológica como fisiológicamente es educar, alimentar, criar y ver crecer a sus propios hijos, en tanto que un sano varón las defienda y cuide también de sus retoños.

Otros métodos de exterminio son la homosexualidad, donde seres que no pueden procrear naturalmente son estimulados a mantener relaciones anormales con la esperanza de que la ciencia pueda darles críos. Sin embargo nunca notan que aquellos centros donde se producen humanos artificialmente forman parte de todo el conglomerado empresarial dominado por la élite judía. En fin, serán ellos (la élite) los que decidan qué aumentar, quitar o dejar en el código genético de los futuros seres humanos.

Se promueve pues el sexo como simple placer, desligado del innegable impacto psicológico que produce. No es lo mismo una clase de matemáticas o química en la escuela que una charla sobre educación sexual. El aborto y la anticoncepción son instrumentos destinados a disminuir y eliminar grupos específicos de seres humanos.

La máxima latina “divide et impera” es utilizada constantemente por la judiada, enfrentando hombres contra mujeres (feminismo), trabajadores contra empresarios (marxismo), maricas y personas normales (homosexualismo), religiosos contra ateos (nihilismo), y más de lo mismo en todos los ámbitos de la sociedad. Porque si no somos capaces de unirnos y nos peleamos por absurdas diferencias, jamás seremos capaces de luchar contra ellos.

El dividir para reinar se resume con el siguiente falso argumento: nos dicen que, si todos somos iguales debemos luchar contra las falsas diferencias que la cultura nos ha impuesto y transformarnos todos en seres idénticos. La realidad, por el contrario, nos demuestra que todos somos física y metafísicamente diferentes. Y que por lo tanto debemos cooperar unos con otros para lograr nuestros objetivos mediante una sana complementariedad.

La primera propaganda es el “divide et impera”, la segunda e igualmente importante es el “panem et circenses”, lo cual significa entregarle al pueblo algo de diversión para que se distraiga y no preste atención a los muros que se erigen a su alrededor para confinarlo en una cárcel en la que el propio prisionero se ha colocado.

Tenernos a todos controlados hasta el más mínimo detalle es el sueño ideal e utópico de la casta cultural (más que racial) de los hebreos. Para ello han implementado el uso de las tecnologías informáticas, tan beneficiosas en sí mismas, para transformarlas en armas de espionaje y seguimiento de disidentes que no tardarán en ser eliminados si su actividad se torna peligrosa.

La inmigración es otra arma letal contra la civilización europea. Mientras los judíos impiden el ingreso a su usurpada tierra de Israel, al mismo tiempo promueven el ingreso de inmigrantes racial y culturalmente diferentes a nosotros en nuestras tierras. Quieren que nos mezclemos con ellos pero ellos no se mezclan con nadie. Solo otra forma de exterminar nuestra raza.

La guerra fue en un pasado cercano otra forma de exterminio racial contra los pueblos europeos al enfrentarnos como hermanos blancos en absurdas disputas sin sentido, sin embargo hoy la judiada ha dejado de lado aquella estrategia por ser muy costosa. Ahora promueven guerras en países subdesarrollados para forzar a sus habitantes a migrar como refugiados hacia los países blancos más desarrollados, en tanto que se apoderan ellos de las tierras abandonadas.

Pero la inmigración forzada y el mestizaje obligatorio no son los únicos métodos de los poderosos. También inoculan químicos particulares en vacunas, comidas, agua, plásticos, organismos genéticamente modificados y pesticidas que sus empresas producen. Incluso en los países miembros de la Unión Europea y la OTAN han estado dispersando los mismos elementos sobre la población y en el aire que respiramos (chemtrails ) con el único objetivo de reducir nuestra fertilidad y aumentar nuestra morbilidad.

La idea final de aquellos que enfermizamente desean hacerse dueños del universo es sencilla. Primero: no dejar ni un solo hombre o mujer de raza blanca sobre la tierra. Segundo: crear una raza mestiza única y sin identidad que ciegamente obedezca a la casta judía dominante. Y tercero: dominar y controlar inescrupulosamente a las masas de iguales mediante métodos tecnológicos y cibernéticos paradójicamente desarrollados por hombres blancos.

Pronto la sociedad post-industrial será controlada por los amos que, conectados cibernéticamente mediante chips implantados en sus cerebros copiados a memorias digitales para asegurar su inmortalidad, implementarán simples comandos sobre organismos cibernéticos, mitad humanos y mitad máquinas, que sin dudas ni incertidumbres ejecutarán lo que sus amos hayan ordenado.

¿Deseas tú, hombre blanco, que esta horrible predicción se convierta en realidad en nuestro muy cercano futuro? Si ti respuesta es NO, debes entonces reaccionar. Los grupos de poder te odian y desean verte muerto. Aquí no existe la ambigüedad. Ya han asesinado a muchos de los nuestros y a otros los han puesto en prisión. ¡Es momento de actuar!

¿Por qué es necesaria una revolución Aria?

El genocidio de la raza blanca es inminente, y es imposible cambiar las estructuras judías anti-blancas sin una lucha armada, porque nuestros enemigos jamás permitirán que ningún cambio suceda de manera pacífica ni democrática. La revolución blanca es la única solución. Y una revolución exitosa debe estar bien organizada.

Primero: Propaganda, es decir crear una red de gente interesada en la supervivencia de la raza blanca. Mediante marchas públicas, imágenes distribuidas por internet, y espacios en las redes sociales. Podemos llegar así a una gran cantidad de hombres y mujeres que se sentirán interesados por nuestro mensaje.

Segundo: Educación. Quien quiera pertenecer y apoyar a los miembros de nuestra ideología racial debe formar su mente estudiando las obras, la cultura, el arte y la ciencia de nuestros ancestros. Así como debe también dominar el cuerpo mediante un severo entrenamiento físico y principalmente militar.

Tercero: Asentamiento, es decir la reubicación de las comunidades blancas en espacios libres de negros, amerindios, musulmanes y otros inmigrantes. El objetivo es buscar la adquisición legal de terrenos privados en espacios amplios y apartados, donde nuestra raza pueda vivir, educarse y entrenar libremente.

Cuarto: Revolución. Porque la nefasta judiada estará siempre buscando, hasta exterminar al último hombre blanco que oponga resistencia. Y cuando vengan a atacarnos estaremos listos y preparados, porque somos Arios y no solo nos interesan las marchas o la política. Nosotros estamos listos para la acción.

Las generaciones perdidas de Australia

53% de criminales detenidos en Australia son aborígenes, y solo constituyen el 5% de la población. Nadie dice nada al respecto. No aparece en los medios. Hasta nuestros días las autoridades australianas deben separar a cientos de niños negros sus propios padres aparte de descuidarlos y maltratarlos los someten a violaciones y abusos.

Los grupos anti-blancos y guerreros sociales políticamente correctos, cuyos intereses solo obedecen a mafias judías, han puesto el grito en el cielo desde fines del siglo XIX e inicios del XX. Argumentas estos asalariados títeres que todo es discriminación racista blanca, desde las políticas de reubicación de menores hasta los arrestos de criminales.

Muchos izquierdistas culturales en Australia han llegado incluso a proponer que se apliquen leyes diferentes al arrestar negros. Lo cual significaría en la práctica que las autoridades deben ser mucho más duras cuando el criminal es blanco y más tolerantes si es aborigen. Ahora la policía tiene miedo de arrestar negros y por ello los deja libre.

La manipulación psicológica perpetrada por políticos y medios es indecible. Ahora los juzgados declaran el retorno de niños negros a sus disfuncionales familias, donde serán nuevamente violados y violentados, solo porque el mito de las generaciones robadas en Australia se ha convertido en una psicopatía pandémica.

Desde mediados del siglo XIX, cuando Australia se hallaba aun bajo el dominio judío británico, se comenzó a implementar una ley de pureza racial, la cual indicaba que los inmigrantes de cualquier raza que no fuese blanca sería retornados a sus tierras de origen. La ley fue aplicada contra invasores asiáticos y melanesios.

Las riquezas minerales, en especial el oro, atrajeron a una gran cantidad de asiáticos provenientes de China, Indonesia, Vietnam y Tailandia. Y también produjeron el ingreso de melanesios, en su mayoría engañados para trabajar con muy bajos salarios. Poco después se aprobó la ‘Aboriginal Protection Act’ de 1869.

A partir de 1857. Tras la revuelta de Buckland. Para evitar el tráfico humano y la contaminación racial de la comunidad blanca australiana, se comenzó a implementar una serie de medidas que restringían los derechos de inmigrantes no-blancos y promovían el ingreso de blancos europeos. Dichas normas fueron conocidas como ‘política blanca australiana’.

A partir de 1869 con el ‘Aboriginal Protection Act’ se da inicio a lo que hasta la década de 1970 del siglo XX fue el mito de las ‘generaciones robadas’. Es decir la ilusión y engaño basado en la hipótesis de que los negros australianos eran separados de sus familias solo porque los blancos son seres malvados y de perversas intenciones.

En realidad, al igual que con las leyes de la ‘política blanca australiana’, las cuales fueron diseñadas para proteger el empleo y la calidad de vida de la población blanca y contra el abuso que sufrían los inmigrantes no-blancos al ser explotados por judíos, del mismo modo las llamadas ‘generaciones robadas’ beneficiaban a los nativos.

Tras la segunda guerra mundial y la derrota de Hitler, fecha que produjo un quiebre desde entonces infranqueable, la sociedad ha venido degenerándose hasta el nivel de la completa estulticia. Parte de ello, y en particular a partir de la década de 1970, el australiano blanco ha sufrido la más severa discriminación.

¿Quiénes le dieron cultura y educación a los negros australianos al separarlos de sus degeneradas familias? ¿Quiénes se preocuparon por las condiciones de vida de los inmigrantes asiáticos y melanesios que vivían en condiciones infrahumanas durante la fiebre del oro en Australia? Solo los blancos y nadie más.

A partir de los setentas se comenzó a aceptar inmigrantes en Australia que no fuesen de origen blanco europeo. Y durante la misma década se comenzó criminalizar la reubicación de niños aborígenes maltratados por sus padres. Desde entonces el multiculturalismo y la tolerancia interracial han mellado el espíritu explorador y sano de australiano blanco.

Tomemos esto como motivación, así como ejemplo es palestina del modo en que tratan al mundo los judíos infiltrados tras el marxismo cultural. Hoy en día cualquier hombre blanco, asustado de ser llamado racista, tolera y acepta la corrupción de su raza y la manipulación de negros y amarillos. Es momento de hacer frente al judío y actuar.

Fuente: Herald Sun

Un nazi americano

El racismo como ciencia afirma que existen distintos grupos étnicos dentro del género humano, cada uno poseedor de características físicas y psicológicas propias que lo definen. El racismo como doctrina política y social nos dice que debemos preservar estas características y por lo tanto la supervivencia de cada raza.

Sin embargo, ciertos grupos movidos por la envidia han comenzado a atacar despiadadamente a la raza más creativa de todas, intentando destruir al grupo humano que mayores aportes le ha entregado a este planeta. La raza blanca se encuentra hoy amenazada y debe ser defendida, no existe otra opción.

En todo el mundo se han levantado voces contra el ataque sistemático que los judíos perpetran contra la raza blanca. A inicios del siglo XX en América, a diferencia de otras asociaciones racistas, los grupos cercanos al Nacional Socialismo eran de origen alemán, creadas por alemanes y para alemanes.

En los Estados Unidos Fritz Gissibl, ardiente seguidor de Hitler, funda la Free Society of Teutonia en 1924, la cual se une en 1933 al grupo Friends of New Germany dirigido por Heinz Spanknobel, quien poco después es deportado por los grupos judíos de presión y luego es asesinado por inanición en una prisión soviética.

El último de los viejos líderes alemanes del Nacional Socialismo americano fue Fritz Julius Kuhn, quien en 1936 se convierte en jefe de la German American Bund como sucesora de la Friends of New Germany. Kuhn es entonces severamente perseguido por el alcalde de Nueva York, el judío Fiorello La Guardia.

El dirigente de la German American Bund es acusado de desfalco y robo de fondos, una clásica maniobra judía para condenar a los líderes racistas. Es encerrado en prisión en 1939 y en 1946 es enviado de vuelta a Alemania donde permanece recluido hasta 1951. A pocos días de ser liberado Khun fallece misteriosamente a los 55 años de edad.

La German American Bund había dejado de existir en 1941. Casi dos décadas después, en 1959, George Lincoln Rockwell funda el American Nazi Party. Donde cabe destacar el uso de la palabra ‘nazi’ la cual es siempre utilizada por la judiada para caricaturizar el verdadero Nacional Socialismo. Algo bastante sospechoso.

En el frenesí de propaganda mediática antiblanca y filosemita de los sesentas en Norteamérica, aparece este pintoresco personaje que ridiculiza todo lo sano que representó la Alemania de Hitler. Y es que Rockwell, a pesar de sus bonitos discursos antisemitas y supremacistas blancos, posee un más que sospechoso historial.

Se casó en segundas nupcias con Margrét Hallgrímsson de origen canadiense y danés, que forma parte de las familias criptojudías más poderosas en Islandía. La mujer de Rockwell terminó divorciándose de él, aunque sus relaciones se mantuvieron cercanas gracias a los tres hijos que tuvieron en común.

Cercanos a Rockwell fueron varios judíos como Dan Burros, quien se suicidó luego de ser expuesta su raigambre hebrea en 1965. También era judío Leonard Holstein, representante en Los Ángeles de Lincoln Rockwell. Por otro lado, su asesino, John Patler, fue un bolchevique confeso, quien tras 14 años de cómoda prisión continuó su vida sin problemas.

Patler se declaraba gemelo espiritual de Rockwell y lo consideraba como un padre. Es evidente que George Lincoln, nombres de dos importantes presidentes masones en América, sabía algo de más y debió ser eliminado. Rockwell se hizo famoso por una entrevista para la degenerada revista Playboy del criptojudío Hugh Hefner.

Tras la muerte de Rockwell en 1967 aparece el abiertamente judío Frank Collin, cuyo verdadero nombre es Joseph Cohen, y funda el National Socialist Party of America en 1970. Collin pasa tres años en prisión, por abuso sexual contra menores como muchos otros judíos, y luego desaparece de la vista pública.

Dentro del séquito de cercanos seguidores de Collin tenemos a Harold Covington, un mediocre escritor involucrado crear el grupo racista inglés Combat 18 para robar datos, y responsable de una serie de ataques sin sentido ni fundamentos contra otros miembros más serios del racismo americano y mundial.

También Frazier Glenn Miller fue gestado dentro de las incubadoras de Frank Collin y el National Socialist Party of America. Porque para quien no lo sabe, Glenn Miller delató a los legítimos racistas de la Brüder Schweigen, un grupo separatista americano, y durante un tiroteo solo asesinó cristianos en un centro judío de Kansas en 2014.

Burton Joseph y David Goldberger, ambos judíos, fueron los abogados que defendieron el derecho de Collin para marchar en Skokie, Illinois, contra los supuestos sobrevienvientes del holocausto que allí Vivian. La prensa judía reportó con máximo detalle tan insignificante y ridícula acción que resulta más que sospechosa su intención.

En esto han convertido los judíos el sano Nacional Socialismo de Adolf Hitler. Y mientras tanto cientos y miles de hombres, mujeres, ancianos y niños blancos son asesinados en Sudáfrica a manos de negros enfermos y brutales. Mientras tanto el aborto, el homosexualismo, la pedofilia y la multiculturalidad son impuestas en Europa.

Ya es tiempo de reaccionar, no te dejes engañar. Los judíos se han infiltrado en los movimientos racistas americanos. Sigue el llamado de tu sangre, no sigas a falsos líderes. Solo quien lucha, sufre y se sacrifica es capaz de alcanzar la victoria de nuestra raza. Los judíos quieren dominarte… ¡No lo permitas!

Los judíos y el narcotráfico

Los judíos se precian de ser excelentes comerciantes, sin embargo, ocultan el hecho de que sus negocios están siempre ligados a la inmoralidad y la degradación de la persona humana. Mafias judías han estado siempre ligadas a la prostitución, la pornografía, la pederastia, la esclavitud, el tráfico de armas y la provocación de guerras y masacres.

Pero ahora hablaremos de uno de sus campos de acción menos conocidos: el narcotráfico. En 1905 el rico comerciante judío David Sassoon expande sus agencias distribuidoras de opio desde Bagdad hasta India y China, siendo el mayor beneficiario de las llamadas guerras del opio por el control del narcotráfico en el lejano oriente.

Los descendientes de Sassoon soy hoy íntimos de la familia Rothschild. Y los productores de estupefacientes asiáticos están casi en su totalidad controlados por judíos. La revolución comunista china de 1949 estuvo orquestada por estos mismos que hoy dominan la mal llamada mafia china, la cual es solo un tentáculo más de la mafia judía.

Basta una mirada a los nombres de los involucrados en el narcotráfico que son divulgados por distintas agencias noticiosas, y notaremos un patrón común, casi todos los capos del tráfico ilícito de drogas son miembros de la comunidad judía. Sus nombres los delatan y por ello suelen intentar confundirnos con seudónimos.

Del mismo modo se hallan bajo tutela judía las mafias Rusa y Siciliana, siendo esta última fuertemente perseguida por Benito Mussolini en especial a partir de 1936. Pero los logros del líder italiano fueron revertidos por la alianza de países dominados por judíos como Estados Unidos y el reino Unido durante la segunda guerra mundial.

Es que el rol de la mafia judía, que en Norteamérica se hace llamar italiana, ha sido fundamental para hundir a los estadounidenses en el sucio pantano de degeneración y vicio que hoy los carcome. Tras la derrota de Mussolini en Italia y el triunfo de Mao en China, el camino estaba libre para la introducción de narcóticos en América.

Pero la marihuana hindú y el opio chino no eran suficientes, es por ello que se comienza a explotar la producción de cocaína en Sudamérica. Haciendo uso de guerrillas comunistas los judíos se han apoderado de vastos territorios donde pueden cultivar y producir las drogas que luego exportan a países blancos en todo el mundo.

Los países controlados por judíos luchan contra el narcotráfico solo porque productos como la cocaína y las drogas sintéticas aumentan así su precio considerablemente. La legalización de la marihuana es el paso previo que introduce a la joven multitud en un vicio que luego les obligará a tomar drogas mucho más fuertes y costosas.

Como en la política, en los negocios los judíos también se valen de personas egoístas que solo buscan el éxito fácil sin importarles el daño que causen a sus semejantes. Un caso execrable es el de los cárteles mexicanos que transportan la droga hacia los Estados Unidos. Es sabido que sus luchas por el control del tráfico es demencial.

Y mientras los miembros de estas agrupaciones clandestinas, conformadas en su mayoría por indo-mestizos, luchan a muerte entre si y demuestran su genética brutalidad sanguinaria, los judíos sobre ellos se regocijan con los ríos de aquella sangre no-judía que tanto les gusta. Porque tantos cárteles divididos jamás podrán enfrentar a sus amos semitas.

Prueba de ello es el libro ‘Dying for the Truth’ difundido por el morboso judío Adam Parfrey, dueño de la editorial americana Feral House. En dicho libro se relatan con apología la gran cantidad de atrocidades, torturas y asesinatos cometidos por los narcos mexicanos que son publicados en un misterioso sitio web llamado ‘Blog del Narco’.

En el susodicho sitio se revela con indolencia en fotos y videos explícitos el sufrimiento y desesperación de personas que mueren frente a las cámaras por una lucha absurda. Videos, imágenes, relatos y mucha más documentación cuyo origen resulta por lo menos sospechoso por la exclusividad de quienes lo transmiten.

A los judíos les encanta jugar con la vida y muerte de los infieles, y disfrutan cuando los que no pertenecemos a su culto maldito nos enfrentamos entre nosotros, y nos hundimos en la degeneración y la inmundicia. Utilizan para ello a las razas inferiores y violentas capaces de mancharse las manos de sangre mientras ellos gozan.

Los lujos y la ostentación, así como la falta de disciplina y amor por el sacrificio, son propias de quienes no son blancos. La dureza de la vida y el amor por los nuestros nos han enseñado a sufrir y luchar por lo que amamos. El respecto a la tradición y la sencillez de nuestros ancestros deben guiarnos para no caer en las garras del enemigo.

Fuentes: Aperire Secreta / Chiwulltun / Narcotráfico y violencia / El mundo del abogado / El confidencial / Jew age / Editorial Streicher

Jesuitas y judíos

Poco se sabe de la influencia judía en la logia jesuita, así que intentaré explicarlo brevemente. Para empezar hay que decir que la Societas Iesu, cuyos miembros son conocidos como jesuitas, es una orden religiosa católica fundada por Ignacio de Loyola en 1534, la cual es comúnmente acusada de conspiraciones contra la humanidad.

En realidad Ignacio de Loyola, fundador de la orden, era de origen judío, como también lo eran Diego Laínez Gómez de León, compañero fundador y sucesor de Loyola. También fueron marranos judeoconversos Alfonso Nicolás Pérez de Bobadilla y Simão Rodrigues de Azevedo, ambos fundadores con Loyola de la compañía de Jesús.

Alfonso Salmerón, su primer seguidor, también era judío, así como judío era Juan Alfonso de Polanco, también uno de los primeros jesuitas y secretario personal de Loyola. Y es que en el siglo XVI los judíos eran severamente perseguidos y rechazados en España, por lo que decidieron organizarse e infiltrar la antisemita iglesia católica.

Pero sus planes no resultaron tan efectivos, y la verdadera toma de control sobre el catolicismo por parte de la judería y su marxismo cultural se dio recién a partir del Concilio Vaticano Segundo convocado en 1962 y clausurado en 1965. Donde el progresismo masónico decadente impulsado por los hebreos fue aceptado por la Curia Romana.

Los jesuitas ya nada tuvieron que ver con esto. Su labor fracasó o tuvo un escaso éxito en los siglos previos, y la orden de Loyola tuvo que replegarse en la estulticia de su fracaso. Hoy algunos fundamentalistas protestantes, instigados y pagados por judíos, señalan a los jesuitas como agentes del nuevo orden mundial sionista solo para desviar la atención.

Y aunque el señor Jorge Mario Bergoglio, que por casualidad es también jesuita, fue electo Papa de la Iglesia Católica el 13 de marzo de 2013 y desde entonces decidió promover la inmoralidad y el pensamiento políticamente correcto, también existen valientes jesuitas que denuncian los horrores de la judiada talmúdica internacional.

Los jesuitas hoy no controlan los medios o la Reserva Federal de los americanos, tampoco ostentan altos cargos en los gobiernos de distintas naciones, no instigaron las dos guerras mundiales ni inventaron el comunismo, no dominan la industria pornográfica ni el tráfico de drogas, ni te condenan por ser anticatólico como somos condenados por ser antisemitas.

Los jesuitas fueron un invento fallido de los cabalistas para destruir la raza blanca por medio de la religión. Sin embargo, a pesar de su fracaso, y sin nada mejor que hacer, luego de varios siglos de persistentes ataques contra la moral Aria (que no cristiana) han logrado dominarnos. Pero NO nos rendiremos. Es hora de rechazar el judeocristianismo y retomar nuestros antiguos valores.

Fuente: Luis T.

La tierra es de quien la conquista

Mucho se ha hablado sobre el derecho de los nativos americanos a reclamar sus tierras y expulsar a los colonizadores blancos. Pero, en primer lugar, aun sin tener en cuenta todos los beneficios que los europeos aportaron al nuevo continente, se debe reconocer, como lo hicieron los propios indígenas, que el justo vencedor merece su recompensa.

La estirpe europea combina en su sangre la fortaleza de los guerreros y la inteligencia de los sabios. Y gracias a estas cualidades es que ha podido conquistar hasta los más recónditos espacios de nuestro planeta. Sus batallas fueron ganadas con honor y gloria, y no con engaños y diabólicas tertas como lo hicieron y siguen haciéndolo los judíos hasta el día de hoy.

Si nuestros soldados han muerto en batalla buscando nuevos horizontes para establecerse junto a sus familias, cultivando la tierra y generando desarrollo, es indispensable que sus sacrificios no sean olvidados. Y jamás peritamos que sean comparados con aquella caterva de ilegales inmigrantes que nos invaden y atacan sin prestar una digna batalla.

Causas y consecuencias de la homosexualidad

Solo existen cuatro causas para la homosexualidad, y como veremos en todos los casos promover la indefinición sexual es antiético e inmoral. Estas cuatro causas del homosexualismo son la fisiológica, la psicológica, la monetaria y la gregaria. Y permitir su indulgencia es insano y perverso.

La primera causa y la menos frecuente es la causa fisiológica, es decir que por un anormal funcionamiento del organismo las células no reciben la suficiente cantidad de hormonas que permiten que un hombre sea hombre y que una mujer sea mujer. Esto es una enfermedad como la gripe o el cáncer y como tal debe ser tratada.

Luego tenemos la causa psicológica producto de una crisis de identidad, donde la persona, descontenta con su verdadera naturaleza, pretende encarnar algo que no es y que observa como admirable. Como en el primer caso esta forma de homosexualismo también debe ser tratada al ser una dolencia curable.

Una razón por la que algunos se vuelven homosexuales es la búsqueda de dinero fácil, ya sea aparentando ser marica para conseguir un trabajo (generalmente en el medio del espectáculo), o literalmente vendiendo su cuerpo con el fin de mantener relaciones. En este caso la persona se degrada a si misma viviendo una mentira.

Por último tenemos la causa gregaria, donde cualquier imbécil se hace o dice ser homosexual solo porque todos lo hacen, porque está de moda, y porque así se siente observado y admirado. Esta es la razón más estúpida de todas y lamentablemente es también la más común. Es como saltar al abismo porque todos lo hacen.

Conocemos ahora las causas inmorales (monetaria y gregaria) y antiéticas (fisiológica y psicológica) para promover el homosexualismo. Por lo que, si el homosexualismo es producto de una enfermedad debe ser curado, y si es producto de una insana búsqueda de riqueza y fama debe entonces ser evitado.

Las dos consecuencias más importantes de la indefinición sexual son claras. Primero la destrucción de la familia y segundo el control de la natalidad. Para permitir que un reducido grupo de individuos con absoluto poder pueda someternos y dominarnos debemos pasar primero por la implementación del humano transgénero.

La destrucción de la familia se produce cuando el hombre femenino no protege a su mujer, la mujer masculina no cuida a sus hijos, y los niños desatendidos quedan a cargo terceros. Esto permite que las nuevas generaciones sean adoctrinadas de acuerdo a los intereses de aquellos que controlen las políticas educativas.

Además, el control artificial de la natalidad es necesario ya que la reproducción natural entre individuos del mismo sexo es imposible. Las parejas anormales que deseen hijos propios deben acudir a laboratorios de fecundación asistida manejados por accionistas que pueden decidir qué hacer y qué no hacer con los futuros seres humanos.

Debemos tener en cuenta que los dueños del capital, al controlar la cantidad de nacimientos, pueden también reducir la natalidad para producir solo el mínimo necesario de esclavos que de ser muchos podrían rebelarse, en tanto que al ser pocos pueden ser dominados y manipulados con mayor facilidad.

También es de notar que la reproducción asistida es realizada por simples asalariados, dependientes de intereses ocultos, que podrían estar implementando una serie de modificaciones biológicas, las cuales serán presentadas como avances médicos aunque en la realidad produzcan seres transhumanos dóciles, fuertes, o lo que sea.

Ahora, conociendo los objetivos de las élites de psicópatas que nos gobiernan con su dinero, sus bancos, sus medios de desinformación, su música, sus películas, sus políticos y sus universidades; debemos preguntarnos si realmente estamos dispuestos a apoyar la falsa bandera de la imaginaria libertad sexual.

Los judíos que nada sabían

Se ha difundido la errónea idea de una élite judía que domina, manipula y engaña al resto de la humanidad. Se ha dicho falsamente que aquel selecto grupo de hebreos oculta sus intenciones incluso a los pobres miembros de la comunidad judía que no comparten sus nefastas intenciones sionistas y de control universal.

Pero el concepto de un grupo iluminado que da la espalda al resto de hebreos es una farsa ideada para confundir la mente del gentil. Desde las escrituras judías pre-cristianas del Tanaj, pasando por las elucubraciones del Talmud, hasta llegar a las divagaciones cabalísticas del Medioevo. Toda la judiada busca lo mismo.

Los judíos no son un grupo férreamente cohesionado, aunque quisieran serlo. La intrínseca maldad de su cultura los lleva a traicionar a sus propios hermanos a los que engañan, chantajean y asesinan como si de cualquier pagano se tratase, contraviniendo las órdenes de sus rabinos que los instan a cooperar entre sí.

Y ese es el detalle. Todos ellos por más alejados que se encuentren del ritualismo religioso, pertenecen siempre al entorno cultural judaico que a su vez se aísla y rechaza lo externo. Cualquier judío en China, Alemania, Canadá o Sudáfrica formará parte del gueto judío desde su nacimiento hasta su muerte sin excepción

Dado que los judíos no intentan siquiera integrarse a la sociedad que los acoge, responden y obedecen únicamente a otros judíos. Su lealtad podrá ser plena o mediocre pero no tienen nada más de donde agarrarse. Espejo de la simple estructura de su organizacion es la masonería. Creada por ellos y para ellos.

Los nuevos francmasones nunca saben nada y como novicios pueden continuar el resto de sus días. Siendo útiles como disidencia controlada, incluso sin saberlo, escriben libros y presentan discursos contrarios a uno u otro objetivo de las camarillas más elevadas. Pero al final son incapaces de señalar a la masonería como tal.

De igual manera sucede con los judíos, algunos serán anti-sionistas, otros serán conservadores, y unos pocos negarán el supuesto holocausto, pero al final dirán siempre que es solo un minúsculo grupo de hebreos los que invaden Palestina, promueven el marxismo cultural y se aprovechan de la falsa Shoá. Los demás son buenos.

Nada más falso. Ningún judío es bueno así como ningún negro es blanco. Para que un judío sea bueno debe primero condenar a la judiada en su totalidad, pero eso es casi imposible. Antes será torturado y asesinado y si a pesar de todo sigue con vida será porque responde a intereses ocultos. Si naces judío has sido maldecido.

Cualquier judío, reniegue o no de su cultura, tiene padres, abuelos, hermanos y amigos judíos. Ha sido criado con los egoístas y sanguinarios valores judíos. Y como muchos grupos mestizos y no-blancos, está inconscientemente programado para odiar al hombre blanco. Por lo tanto al judío solo le queda seguir siendo judío.

Muchos judíos son también blancos, así como los hay negros, amarillos y principalmente mestizos. Hitler reconoció a uno que otro judío blanco que era fiel a su raza Aria. Pero permítanme dudar de la sinceridad de los susodichos judíos conversos. Ya le demostraron a la corona de Aragón y Castilla que los marranos judaizantes existen.